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H. Marcellin Champagnat
19/01/1836 - Vol. I, n. 6
Circular 6



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De esta circular tenemos tres copias que designaremos por las letras A, B, C. Lo esencial del texto es idéntico en las tres, si bien el final es siempre diferente. La copia C, que incluimos aquí, es autógrafa del Padre Champagnat, lo que nos autoriza a pensar que añadía personalmente una nota para cada una de las 34 comunidades que el Instituto tenía entonces.

19 de enero de 1836.

Carísimos Hermanos:

Mi corazón se acuerda cada día de ustedes y los presenta a todos en el altar santo del Señor; pero hoy no puedo resistir a la dulce satisfacción de expresarles mis sentimientos de afecto y testimoniarles mi ternura paternal. Queridos y muy amados, ustedes son continuamente el objeto especial de mi tierna solicitud. No ignoran que todos mis deseos y mis votos son para su felicidad. Muy queridos Hermanos míos, esta felicidad no es la que busca el mundo y que cree poder hallar en la posesión de bienes temporales. Deseo para ustedes bienes mucho más sólidos y reales. Servir a Dios con fervor, cumplir con fidelidad las obligaciones de su estado, trabajar cada día en despegar nuestro corazón de las criaturas para entregarlo a Jesús y a María, abandonarlo a los impulsos de la gracia. Esto es lo verdaderamente deseable y lo que para ustedes pido. Sí, carísimos Hermanos, religiosos e hijos de María: imitar y seguir a Jesús Cristo debe ser siempre su gloria, que este divino salvador los llene de su espíritu, que su sabiduría los dirija en todo lo que hagan por su gloria.
Anhelo y deseo que, a ejemplo de Jesús Cristo, nuestro divino modelo, tengan tierno afecto por los niños. Partan para ellos, con santo celo, el pan espiritual de la religión. Hagan todo lo posible para formarlos en la piedad y para grabar en su joven corazón sentimientos religiosos que no se borren jamás.
Que reinen siempre entre ustedes la unión y la caridad de las que habla el discípulo amado. Que los que han de obedecer lo hagan con humildad y los que mandan lo hagan con suave caridad; de este modo la paz y la alegría del Espíritu Santo estarán siempre con ustedes. Que los anime siempre el verdadero celo por su perfección y que la fidelidad constante a la regla los impulse cada día hacia nuevos progresos; pero no olviden que la exacta observancia de la regla es el verdadero medio de conseguir esta perfección religiosa.
¡Ánimo, pues, carísimos Hermanos!, las penas y combates de la vida duran sólo un instante. Volvamos con frecuencia nuestras miradas al inmenso peso de gloria que será nuestra recompensa para siempre, acordándonos sin cesar de que el justo Juez sólo coronará a los que hayan vencido y perseverado hasta el fin.
A. Que Jesús y María los tengan siempre bajo su santa protección. Tengo el honor de ser siempre su devoto y afectísimo Padre en Jesús y María,

Champagnat, Sup.

P.S. Supongo que todos se encuentran bien. Que todos sus asuntos prosperan cada vez más. Hace mucho tiempo que no he recibido nada.

B. Los buenos deseos que nos manifiestan los tengo por sinceros y se lo agradezco. Así, pues, mi querido Hermano, que Dios mismo quiera bendecirlos y esto nos hará felices. Conozco la pena y el trabajo que le supone ocuparse de todo. Que Dios lo bendiga una vez más y todo irá bien.
Diga, muy querido amigo, diga a sus queridos colaboradores cuánto los aprecio, cuánto los amo en Jesús y María: preocúpese mucho de la salud de todos ellos. Diga al querido Hermano Onésime y a los demás cuánto los amo.
Los abrazo a todos en los Sagrados Corazones de Jesús y de María y en ellos tengo el honor de ser su afectísimo Padre,

Champagnat.

C. A Dios, mis queridos hijos, que Jesús y María los tengan siempre bajo su santa protección.
Champagnat, Sup.

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