4 de junio de 2021 CASA GENERAL

4 de junio: Día Internacional de los Niños Víctimas de Agresión

Violencia y Abuso de los Niños
Heridas profundas que no se curan con el tiempo

Las Naciones Unidas (UN) establecieron el Día Internacional de los Niños Inocentes Víctimas de Agresión para dar a conocer el sufrimiento de los niños que padecen de todo tipo de violencia. El día se celebra cada año, el 4 de junio, para dejar claro el compromiso de las Naciones Unidas en la defensa de los niños, así como para instar a los gobiernos, organizaciones de la sociedad civil e instituciones educativas a desarrollar programas de educación en los derechos de la gente.

Información bien documentada revela que los niños han sido y continúan siendo las víctimas en los conflictos armados y en el entorno familiar. Según las Naciones Unidas, muchos niños son usados como soldados infantiles, son abusados sexualmente, secuestrados, asesinados y privados de asistencia humanitaria, escuelas y hospitales.

Igualmente, en muchas partes del mundo, los niños son víctimas de todo tipo de abusos tales como el matrimonio infantil, el trabajo infantil, la mutilación genital femenina y el tráfico de seres humanos menores de edad. Muchos de ellos también sufren abuso físico, emocional y sexual y no se les presta atención ni en casa ni en la escuela. Estos abusos crean heridas en ellos que el tiempo no puede curar.

Neurólogos y neuropsiquiatras observan todo tipo de anomalías cerebrales y desórdenes psiquiátricos en gente que fue abusada cuando eran niños. Algunos de ellos son desórdenes psicosomáticos como agorafobia, stress post-traumático, agresividad, impulsividad, delincuencia, hiperactividad y abusos en general.

Aunque los genes proporcionan el fundamento y la estructura cerebral, sus numerosas conexiones son modeladas y establecidas por la experiencia. Las investigaciones apuntan a un modelo fijo de anomalías cerebrales asociadas al abuso infantil.

Los encefalogramas que se utilizan para detectar síntomas de, por ejemplo, epilepsia, golpes en la cabeza, mareos, dolor de cabeza, tumores cerebrales, problemas para conciliar el sueño y muerte cerebral, corroboran que el abuso infantil está asociado, sin lugar a dudas, a anomalías neurobiológicas. Aquellos niños y niñas que fueron abusados o abandonados desarrollan complicaciones en su cuerpo calloso: un haz de fibras nerviosas que conecta los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho.

Cualquiera que sea la forma en que se produzca el maltrato infantil, desencadena una oleada de cambios hormonales que conectan el cerebro del niño para hacer frente a un mundo malévolo. Predispone al niño a tener una base biológica de miedo, aunque actúe y finja lo contrario. Los abusos tempranos moldean el cerebro para que sea más irascible, impulsivo, desconfiado y propenso a reacciones de «lucha o huye» que la mente racional puede ser incapaz de controlar. El cerebro está programado para un estado de adaptación defensiva, que mejora la supervivencia en un mundo de peligro constante. 

De la reflexión anterior se desprende que el maltrato infantil es una de las causas fundamentales de la violencia y el comportamiento delictivo. El maltrato infantil no es algo que se supere después. Tiene heridas duraderas. Es un mal que debemos reconocer y afrontar si pretendemos hacer algo contra el ciclo de violencia incontrolado en nuestras sociedades.

Teniendo en cuenta esto, ¿es posible reducir la violencia centrándose en el cuidado de los niños y no en la delincuencia? Si la sociedad recoge lo que siembra, entonces, esta pregunta es una invitación a todos a mejorar la atención diaria y las actividades extraescolares.

Por lo tanto, los padres necesitan educación sobre cómo educar a sus hijos de forma más eficaz y cómo fomentar mejores relaciones entre compañeros y hermanos. Necesitan crear entornos centrados en el niño, que faciliten su aprendizaje y desarrollo en los primeros años de su vida.

H. Francis Lukong – Secretariado de Solidaridad

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