20 de octubre de 2008 MADAGASCAR

Año de la Espiritualidad

El 6 de septiembre tuvimos una reunión de formación con los profesores de nuestra escuela primaria de Saint Charles. Ellos asistieron a la cita para empezar una reflexión sobre el que posiblemente es el libro más actual de la Congregación: ?Agua de la Roca?. Tuvimos la oportunidad de escuchar algo sobre la historia del documento antes de pasar a la presentación general. Los profesores no estaban al tanto de la importancia del libro ni del entusiasmo que éste ha generado en la Congregación. La presentación fue breve pero clara, sin embargo, no fue ello lo más importante del encuentro, sino el trabajo en grupo y el compartir que se dio después. Este primer contacto con el libro fue de gran agrado para los profesores.

Juntos leímos los capítulos 2 et 4. En el capítulo 2 hicimos énfasis en la importancia de tener un programa de vida claro: ¿qué queremos hacer de nuestras vidas? Esta es una pregunta fundamental que todo ser humano se debería plantear y tratar de responder de manera personal, tal y como lo hizo María y después de ella, Marcelino Champagnat, al seguir su ejemplo (cf. ?Agua de la roca? nº 51, 52). El grupo quiso, principalmente, seleccionar los elementos prácticos propuestos en el libro, y que sustentan nuestra espiritualidad apostólica y mariana, comprendidos en los números 80-87. Los profesores eran concientes de que para ellos todos los artículos no tenían la misma importancia; sin embargo, los diferentes grupos identificaron como elemento esencial el valor de la oración individual y de la oración en comunidad, y se mostraron de acuerdo en que se debe hacer un esfuerzo en sus escuelas para crear espacios de oración que reúnan a hermanos, profesores y estudiantes.

El estudio de ?Agua de la roca?, que se propusieron hacer, podrá ser, en un futuro, una buena oportunidad para orar con el libro. Los profesores recordaron el triple deseo que la Comisión quiso expresar en él: inspirar nuestra oración, suscitar nuestra reflexión, e incitarnos a tomar iniciativas. Todo ello para ayudar a los hermanos y a los laicos maristas en su vida espiritual, siempre en contacto con la vida espiritual mariana de Marcelino Champagnat. Este es nuestro objetivo, tanto para lo que queda de 2008 (como) para el año próximo, ya que una de las finalidades del Año de la Espiritualidad es crear estructuras de formación válidas, incluso después de 2008, y esto nos incita a ir más allá en nuestra escuela Saint-Charles.

El grupo que leyó el capítulo 4 se vio limitado, por falta de tiempo, a analizar los números 131-134, que tienen un gran significado mariano. Estos cuatro números, al hablar de María, representan para nosotros un verdadero modelo de equilibrio entre acción y contemplación, siendo el nº 131 el más claro, ya que anuncia explícitamente este equilibrio. La misma idea se expresa en el nº 133 : huir de la tentación del activismo, pero también de la de una contemplación mal entendida, que nos alejaría de la vida apostólica.

Me enteré que todos los profesores presentes se sintieron satisfechos con la sesión, y las mujeres que participaron se alegraron al descubrir el rol de la mujer en nuestra espiritualidad marista y en nuestra misión. Su presencia se menciona, de manera particular, en los números 31, 43, 58, 71, 97, 119, 122, 127, 139 del ?Agua de la roca?. Ellas se dieron cuenta que, de ahora en adelante, podrán ser parte integrante de nuestra espiritualidad, e indispensables en nuestro apostolado.

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Hermano Modeste – Director de la Escuela Saint-Charles
Fianarantsoa, 4 de septiembre de 2008.

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