30 de junio de 2006 CASA GENERAL

Bodas de oro de los hermanos Gaudencio González y Juan Arconada

Las comunidades de la Casa general han celebrado gozosamente el feliz aniversario de la primera profesión de los hermanos Gaudencio González y Juan Arconada realizada, hace ahora cincuenta años, en Avellanas y Pontós respectivamente. La celebración reunió a todos los hermanos en torno al altar y en torno a la mesa para compartir el gozo y la gratitud a Dios por la fidelidad de estos hermanos.

El gloria de la misa se dilató en gratitudes en la voz del hermano Gaudencio: ?Cincuenta años para alegrarnos, cincuenta años para celebrar tu bondad, cincuenta años para celebrar tu amor y tu fidelidad…, gracias, Señor. Gracias por mis padres y hermanos, por su fe y esperanza, gracias por su generosidad. Gracias por los familiares que me precedieron en la vida marista y alentaron siempre mi caminar. Gracias por María y Marcelino, que acogieron mis primeros pasos de formación. Gracias por tantas personas que se han cruzado en mi camino y me han hecho crecer y madurar. Gracias por las comunidades que me han prestado el calor del hogar. Gracias por todos vosotros que me acompañáis en esta celebración.?

La gratitud del hermano Juan se hizo coro con sus hermanos: ?Te alabo Señor y te doy gracias por el gran amor con que me has amado y continúas mostrando hacia mí. Te doy gracias, Señor, por tu fidelidad a lo largo de estos cincuenta años. Has sido paciente, misericordioso, comprensivo y te has fiado de mí, a pesar de mis limitaciones y de mis pecados. Te agradezco tu bondad, manifestada en mis hermanos, mis familiares, mis amigos, en tantas y tantas personas que a lo largo de mi vida han estado a mi lado y me han ayudado a firme de Ti. ¡Bendícelos, Señor! ¡Gracias, Señor!?

El hermano Onoriono Rotta, Superior de la comunidad, les obsequió al final de la misa con un precioso icono de la Sagrada Familia en el que se quiso significar el cariño y la gratitud de todos los hermanos por el don de sus personas.

Y el hermano Seán Sammon, Superior general, en nombre propio y en el del Consejo general se dirigió a todos los presentes con estas palabras: ?Celebrar en estos tiempos los 50 años de cualquier cosa es un raro acontecimiento en bastantes culturas. Así que nosotros hoy estamos bendecidos por doble partida, ya que Gaudencio y Juan festejan a la vez ese aniversario.

Lo que celebramos esta tarde, sin embargo, no es el paso del tiempo, ni la perseverancia de estos hermanos, ni tampoco el hecho de que hayan llegado a este punto de su vida en plenitud de facultades, llenos de esperanza y energía. Lo que realmente celebramos hoy es la demostrada fidelidad de Dios en la vida de cada uno de ellos. Un Dios a quien se consagraron en pobreza, castidad y obediencia hace medio siglo, un Dios que los ha acompañado a través de los vaivenes de la vida.

Cada uno de los dos, con su estilo personal, es un regalo especial para nuestra comunidad. Gaudencio con su atención a los detalles, su creatividad, su tacto para las celebraciones, y la fraternidad sencilla. Y Juan con su destreza organizativa, su sentido de la economía y de la planificación, y la sonrisa y la gana y la broma que enseguida manifiesta. Los dos trabajan mucho, participan en la vida de nuestra comunidad, y nos dan una muestra de sus vidas y sus talentos. Así estamos bendecidos en abundancia.?

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