18 de mayo de 2020 PORTUGAL

«Casa da Criança” de Tires: educar para la libertad

En la “Casa da Criança” (Casa de los niños) de Tires, en Cascais (Portugal), se encuentran los hijos e hijas de los presos; menores que han sido víctimas de negligencia, abuso y maltrato. En este hogar temporal, los profesionales y voluntarios son una especie de segunda familia: los protegen, educan, atienden sus necesidades y les proporcionan condiciones que fomentan los derechos de los niños, sobre todo, el derecho a tener un hogar y una familia.

Actualmente, en condiciones idóneas, la Casa acoge a 13 niños, que están acompañados por 12 colaboradores que trabajan de forma rotativa.

Hasta los tres años de edad, los pequeños viven con sus madres en la Cárcel de los Neumáticos, a pocos metros de la Casa da Criança, y aunque están debidamente protegidos, crecen en un ambiente carcelario. A los tres años, debido a la falta de un apoyo familiar, ingresan al Centro Marista de inclusión social.

La Casa, basada en una intervención multidisciplinar, tiene como misión ayudar y rehabilitar en un entorno acogedor y seguro, que prevé un tratamiento terapéutico y se centra en la socialización, la educación, la formación y el desarrollo de los niños. Al mismo tiempo, interviene en el entorno de la prisión, con la familia de estos niños, para proporcionar a los reclusos, madres y padres, habilidades personales, sociales y parentales, con el objetivo de invertir la tendencia destructiva de su trayectoria vital, el ciclo y la transgeneración del delito.

Desde su inauguración en 2001, la institución, que forma parte de la Fundación Champagnat de la Provincia Marista de Compostela, ha acogido a más de 120 niños. Algunos se quedan más tiempo que otros, dependiendo del marco penal de sus padres.

 

En tiempos de Coronavirus

Desde el 16 de marzo hemos estado cerrados en casa.

La forma en que estos niños vivieron esta noticia aumentó nuestra responsabilidad y nuestro compromiso, destacando nuestro espíritu familia y el sentido de presencia con aquellos que son, más que nuestro trabajo, nuestro propósito en la vida.

Contamos con un fantástico equipo que se movilizó rápidamente para garantizar que el paso por esta nueva realidad fuese sereno y seguro y que el recuerdo de este período de su vida fuese, así, el mejor posible, aunque con algún detrimento de su vida personal. Así vivimos todos los días en esta casa hecha de amor que caracteriza a una FAMILIA.

Nuestras rutinas se reorganizaron teniendo en cuenta la necesidad de mantener el cumplimiento de las tareas escolares, la práctica de la actividad física, los juegos y el vínculo afectivo con nuestra familia, asegurando la mayor normalidad posible y salvaguardando la estabilidad emocional de todos: de los niños y de los adultos que los cuidan. Estamos aislados del mundo pero no de lo que nos caracteriza. Continuamos jugando, compartiendo sonrisas y risas, rodando sobre la hierba, viendo la forma de las nubes y terminando nuestro día con el mejor atardecer del mundo. ¡Y todos los días comenzamos de nuevo!

La mayor dificultad para los niños, en esta etapa, es no estar con su familia, pero logramos asegurar que todas las familias tengan la posibilidad de hablar con sus hijos, por video-llamada, dándoles los recursos necesarios. Hoy y siempre, los niños recibidos en la “Casa da Criança de Tires” pueden contar con esta familia “imaginaria”, esta familia “de cuento” que, como en las fábulas y en las historias más bonitas, hará que el final de esta historia sea el tradicional “y vivieron felices para siempre”. ¡Siempre estamos con una sonrisa en los labios, con una mirada presente, con un fuerte abrazo, un agradecimiento y un “Te quiero mucho”! La verdad es una: ¡Lo que queda todos los días es el amor que tenemos aquí entre nosotros! ¡Es tener un refugio donde podemos descansar nuestras almas mientras esperamos que el “corona se vaya”, como ellos mismos dicen!

¡Cuando se nos pide aislamiento social, estamos más cerca que nunca! ¡Y esa es una de las paradojas más felices de todos los tiempos! ¡Y es tan esencial y puede ser tan visible!

Carla Nunes Semedo
Directora técnica de la “Casa da Criança de Tires”

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