Compartiendo 14 – Vocación Marista Laical

Boletín Marista Laical

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PASTORAL JUVENIL
Ámbito Privilegiado de la Pastoral Vocacional

H. Omar Peña – América Central

La vida es vocación y cada persona es vocación (Paolo VI, Populorum progressio, 15). Cuando hablamos de Vocación, nos referimos a «una realidad de naturaleza teándrica, es decir, la convergencia original de la obra de Dios y la del hombre…. que se unifican concretamente en la persona a través de su proyecto de vida» (LLANOS, O.M. Servire le vocazioni nella Chiesa. Pastorale vocazionale e pedagogia della vocazione. Roma, LAS, 2005,155).

Consecuentemente podemos afirmar que, siendo la vocación una realidad dialógica entre la llamada divina y la respuesta humana, ésta se desarrolla a través de la adecuada implicación tanto de la mediación eclesial como de la acción del hombre.
Una mediación eclesial que pretende encontrar en la experiencia concreta de la persona su punto de partida, para proponer pedagógicamente el dinamismo de la llamada divina (Elección, llamada, misión, acompañamiento), de manera que pueda desarrollar un verdadero proceso de crecimiento a través de un proyecto de vida acogido con sentido vocacional (O.M. LLANOS, Servire le vocazioni nella Chiesa. Pastorale vocazionale e pedagogia della vocazione. Roma, LAS, 2005, 155-197).

A este respecto, el Sínodo de los Obispos de 2018 «Jóvenes, la fe y discernimiento vocacional», ha querido acoger y reflexionar con precisión sobre la experiencia de los jóvenes hoy, en el mundo y en la Iglesia. En el documento final señaló una de las coyunturas cruciales del mundo juvenil expresada en la novedad del entorno digital, que definió como «…una cultura ampliamente digitalizada que tiene profundos impactos en la noción de tiempo y espacio, en la percepción de sí mismo, de los demás y del mundo, en la forma de comunicarse, de aprender, de obtener información, de entrar en relación con los demás» (Sínodo de Obispos 2018. Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Documento final, 21). Y precisamente por eso se convierte en «un lugar indispensable para llegar e implicar a los jóvenes, también en iniciativas y actividades pastorales» (Sínodo de Obispos 2018. Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional. Documento final, 21).

Si cada vida es una vocación, y creemos esto verdaderamente, significa que Dios continúa llamando a cada persona, a cada joven, a vivir plenamente en el hoy de su existencia, con sus alegrías y sus dramas. Una plenitud que, acogida y vivida por la comunidad cristiana, se transmite como propuesta de vida y esperanza a través de un itinerario pedagógico comprensible.

Se trata de un servicio y una responsabilidad en fidelidad al Evangelio que hoy más que nunca nos impulsa a proponer la vida como llamada vocacional, de lo cual debe derivarse una verdadera, oportuna y envolvente praxis evangelizadora.

La pastoral juvenil, entonces, se comprende como una propuesta pedagógica vocacional cuyo dinamismo constituye un ámbito privilegiado de la pastoral vocacional.
No existe, por tanto, un proyecto de pastoral juvenil que no sea en sí mismo una mediación pedagógica para el cultivo y desarrollo de la sensibilidad vocacional en los jóvenes.
De igual manera, al no existir una pastoral vocacional que no encuentre en la experiencia de vida concreta de los jóvenes su categoría hermenéutica fundamental. En este sentido, la confluencia práctica, es decir pedagógica, entre pastoral vocacional y pastoral juvenil otorga significatividad a la praxis pastoral de la comunidad cristiana que se propone acompañar el desarrollo de la vida como llamada y proyecto vocacional.

El número de este mes ha sido preparado por la Provincia de Arco Norte

LA CONEXIÓN AL CARISMA MARISTA

Matt Fallow – Estados Unidos

En mi trabajo, con Pastoral Juvenil Marista en los Estados Unidos es fácil ver la conexión con nuestro carisma cada día.  Los jóvenes de toda nuestra provincia en los Estados Unidos están sedientos de conexiones con Dios y cuando se encuentran con nuestro carisma marista, con bastante frecuencia, se les ilumina el corazón.

Recuerdo que yo mismo tuve esa experiencia como estudiante en un colegio marista y que me encontré con el carisma a través de miembros de la familia Marista.  Cada uno de los encuentros me acercó al Marista que Dios deseaba que fuera.  No basta con formar parte de la familia marista, sino que el ser Marista también forma parte de mí.

La parte más gratificante de ser un laico marista no es sólo el trabajo que hago, sino las experiencias cotidianas de mi vida.  Nuestro carisma aporta una maravillosa alegría a lo que a menudo puede ser mundano.  En las interacciones cotidianas, en las situaciones difíciles, en los momentos de tristeza y especialmente en las largas reuniones de acercamiento, el hecho de poder compartir una sonrisa o una risa juntos nos ayuda a salir adelante.

Nuestro sentido del humor marista aporta luz a los momentos más difíciles.  La alegría y el humor son una expresión del amor que nos tenemos.  Esa es la característica que hace que la vida diaria como marista sea diferente a la de los demás.  Hay una gran fuerza y confianza en saber que al vivir nuestra misión de Dar a conocer a Jesús y hacerlo amar, no estoy solo y también soy conocido y amado.


EL LAICADO EN TU CORAZÓN

Luis Alejandro Delgado Rangel – Colombia

Nací hace 21 años, en Armenia. Mis estudios los realicé con los Hermanos Maristas y durante mis años escolares participé de los movimientos juveniles. Actualmente, como egresado y estudiante universitario participo en la animación de la pastoral infantil y juvenil de la Colegio Marista San José de Armenia y mi vocación como laico Marista la acompaña la Fraternidad Marista Jesmar.

Una de las características que tenemos los jóvenes es que tratamos de guardar nuestros mejores recuerdos en una selfi, y luego buscamos plasmarlos en nuestras redes sociales buscando siempre estar “conectados”.
Con el inicio de la Pandemia y por tanto de las cuarentenas, busque que esas redes sociales no solo nos conectaran a los jóvenes, sino que conectaran a los Maristas de Champagnat de mi Provincia.

Conectar a la familia Marista Norandina a través de espacios streaming en facebook, publicar la vida de nuestros grupos de laicos y fraternidades Maristas, compartir las celebraciones religiosas, acompañar también los momentos de dificultad y dolor, hacer pequeñas píldoras tecnológicas para que quienes nos estaban tan familiarizados con la tecnología pudieran seguir sintiéndose parte de esta maravillosa familia, no fue un reto fácil. Pero hoy puedo decir que en el fondo con mi sonrisa y alegría quise que ningún Marista se sintiera solo y que todos se sintieran conectados, no solo con las redes sino sobre todo con el carisma marista.

Un like más cerca de ti”, unió a toda mi Provincia en tiempos de pandemia. Hoy con la presencialidad, continúo animando las redes sociales del laicado Marista, pero ahora, el mejor like que puedo recibir es compartir mi experiencia de vida como lacio Marista con los niños y jóvenes en los grupos juveniles. Ha nacido también una pequeña semilla que nos está impulsando a un grupo jóvenes a generar una nueva propuesta que por ahora la hemos llamado JLM (juventud laica Marista). Hoy como lo quería el Padre Champagnat, puedo decir que comparto mi mesa de La Valla con los niños de Semar, los jóvenes de Remar y de JLM, con mi fraternidad, con la familia Marista Norandina; pero también en mi Universidad y en las aulas de clase donde realizo mis practicas pedagógicas.

Vivir como joven laico marista es contagiar alegría, es hacer realidad el “tú serás hoy Champagnat”, que cantamos con tanto ánimo, es poder hacer tendencia hoy más que nunca que María Nuestra Buena Madre lo sigue haciendo todo entre nosotros”, es poder ser historia porque contribuimos para que haya una sociedad con jóvenes que aman sin límites y comparten sin medida.

¡Marista una vez, marista por siempre!


FAMILIA MARISTA

Regina Sandoval – Guatemala

Mi experiencia marista puede ser descrita de muchas formas. Ha tomado muchos caminos a lo largo de los años y he vivido diferentes experiencias: escuelas de líderes, Remar y comunidades Remar. Ellas me han formado y acercado al carisma de Champagnat. Si tuviera que resumirlo en una sola palabra sería familia. Ser marista para mí implica no solo un sentido de familia y acogida sino también la vivencia de la fraternidad y el servicio.

Ser marista es también un estilo de vida, que va marcando no solo nuestra forma de actuar sino también la manera en que poco a poco nos relacionamos con los demás. Al ser una laica marista joven, me encuentro cada día con el reto de llevar la experiencia de amor, alegría y fraternidad, que me da el carisma marista, a todas aquellas personas que se encuentran en mi entorno.

Es a través del servicio, de mi misión y del encuentro con el otro que, para mí, ser marista cobra sentido. Los pequeños gestos son los grandes diferenciadores que marcan huella no solo en mí, sino en aquellos con quienes me encuentro.

Ser laica marista joven implica que, desde mi realidad, comparta los valores del Padre Champagnat y las experiencias fraternas de familia que han marcado mi camino.

¡Avanzamos juntos como familia, compartiendo la alegría de ser Maristas!