14 de septiembre de 2006 ITALIA

Construir la paz desde el corazón

La vigésima edición de los encuentros ?Hombres y religiones?, organizado por la comunidad de San Egidio, ha marcado el aniversario de la cumbre histórica iniciada en Asís por el Papa Juan Pablo II en 1986.
Una nutrida representación de las creencias del mundo ha estado presente en Asís, en el vigésimo aniversario de aquel encuentro interreligioso convocado por el Papa Juan Pablo II, para orar por la paz durante los días 4 y 5 de septiembre de 2006. En esta ocasión el encuentro ha sido organizado por la Comunidad de San Egido que ha trabajado incansablemente por todo el mundo para difundir el ?espíritu de Asís?.

?La paz es un bien al cual no se puede renunciar, incluso cuando la espera parece un una iniciativa difícil o desesperada. Queremos ayudar a cada hombre y a cada mujer responsables de gobierno a volver atrás de su pesimismo y descubrir que la esperanza está cerca si se sabe vivir el arte del diálogo. Las religiones habitúan a los creyentes a vivir valores de gran envergadura juzgados por algunos como difíciles de poner en práctica. No podemos renunciar a buscar la paz por todos los medios. Tal es la esperanza que os proponemos aquí, desde la colina de Asís, pidiendo a los fieles de nuestras comunidades que oren y actúen por la paz.?

El papa Benedicto XVI, en un mensaje dirigido a los participantes, ha recordado que hace veinte años, el 27 de octubre de 1986, cuando se celebró aquel primer encuentro, promovido por el Siervo de Dios Juan Pablo II ?fue un momento de general esperanza de paz que indujo a muchos a soñar un mundo diverso (…) Pero este sueño de paz no se ha realizado. El tercer milenio se ha abierto con escenarios de terrorismo y de violencia que no acaban de disolverse?

La invitación de Juan Pablo II a los representantes de las religiones mundiales ?para dar un testimonio de paz a coro sirvió para clarificar sin posibilidad de equívoco que la religión no puede ser sino fuente de paz. (…) A nadie pues le es lícito asumir el motivo de la diferencia religiosa como presupuesto o pretexto de una actitud beligerante hacia otros seres humanos?.

El Santo Padre afirma que el encuentro promovido en Asís por el Siervo de Dios Juan Pablo II en 1986 ?puso oportunamente el acento sobre el valor de la oración en la construcción de la paz. (…) En primer lugar la paz se construye en los corazones. (?) El corazón del hombre, por otra parte, es el lugar de las intervenciones de Dios?.

Juan Pablo II ha sido recordado sin cesar en este encuentro y con increíble unanimidad con superlativos dirigidos hacia este ?ilustre hombre de Dios? (Blaise Comporé, presidente de Burkina Faso), ese ?buen pastor? (según Jürgen Johannesdotter, obispo luterano alemán), tan ?llorado? (Ahmand Al Tayyeb, rector de la universidad Al-Azhar del Cairo), y en particular los procedentes del pueblo judío para quienes ha sido ?un Papa de excepción? (gran rebino René-Samuel Sirat), o como dirá el metropolita rumano Serafim, Juan Pablo II fue ?un hombre santo?. Si estos hombres le dedican este homenaje es porque saben que le deben el hecho de poder estar reunidos.

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