18 de octubre de 2019 COLOMBIA

Continuar y renovar la formación de formadores

Del 21 al 29 de septiembre, 13 hermanos maristas de diferentes países, de la Región Arco Norte, dedicados a la formación de nuevos hermanos, se reunieron en Colombia convocados por los Provinciales del Arco Norte marista, para compartir experiencias, ideas, y diseñar un plan de trabajo de cara a los nuevos desafíos que presenta la modernidad.

En este Primer Encuentro de Formación Inicial, como Arco Norte, participaron los Hermanos Guillermo Villarreal (México Occidental), Toño Cavazos y Jean Mance Louis Jeune (México Occidental – Haití), Daniel Herrera, Enrique Ruiz y Javier Peña (México Central), Juan Carlos Bolaños y Alejandro Herrera (América Central), Carlos Andrés Obando, Geovanni Velasco y José Miguel Caballero (Norandina), Rodrigo Ortiz (franciscano, capellán), acompañados por el H. Albert Rivera (Coordinador de la Formación de Hermanos y Laicos del Arco Norte).

Los hermanos – que prestan servicio en la formación inicial de los hermanos en las casas de formación y comunidades formativas durante las etapas de postulantado, noviciado y postnoviciado – se reunieron con el objetivo de buscar referentes comunes regionales para la formación inicial en la vocación marista de Hermano. Y en función de ello, realizaron un trabajo previo, junto a los equipos provinciales de formación inicial, en torno a las fortalezas y debilidades de la formación inicial, las oportunidades y amenazas del contexto y, con base en algunos documentos actuales, plantearon énfasis formativos de referencia

Como fruto del encuentro y reflexión sobre el trabajo que desempeñan, los Hermanos visualizaron los principales retos que tienen:

  • Desarrollar procesos y experiencias que ayuden al joven a descubrir lo que trae consigo, puesto en el corazón por Dios, y a identificarse con Jesús y su proyecto, desde una espiritualidad encarnada, a través de itinerarios que fomenten la búsqueda de Dios, el fortalecimiento de la interioridad, la vivencia del silencio y la capacidad de comunicación.
  • Vivir la novedad de la vida religiosa, de una manera sencilla y austera, dejándonos sensibilizar y estando cercanos a los pobres, descubriendo las causas de su pobreza, dando un testimonio evangélico y comprometiéndonos con la transformación de su realidad, especialmente ante las necesidades de los NNAJ (Niños, niñas, adolescentes y jóvenes).
  • Promover, inspirados en el Evangelio, una cultura de los ECOS o del encuentro, expresada mediante la acogida y la inclusión, la comunicación profunda y el diálogo, el cuidado de la Casa común, las relaciones interpersonales sinceras, fraternas y en espíritu de familia, que conduzcan a una vida de servicio y entrega a los demás.
  • Desarrollar procesos constantes y personalizados que permitan integrar los valores evangélicos en la vida cotidiana en comunidades formadoras en las que hermanos y laicos se comprometen en el acompañamiento, la formación y el crecimiento humano y cristiano.
  • Favorecer un cambio de mentalidad (en los formandos, en los hermanos y en los laicos) para vivir la comunión, discerniendo y respetando lo específico de cada vocación, enriqueciendo la vida marista en todas sus expresiones.
  • Continuar y renovar la formación de formadores, aprovechando los espacios institucionales y otros recursos, motivando a nuevos hermanos para esta tarea, con el fin de ayudar al crecimiento integral de los formandos.
  • Revisar y actualizar los itinerarios y procesos formativos para que ayuden al discernimiento de la propia vida, de manera personalizada, adaptada a los contextos y a las llamadas de la Vida Religiosa, del Instituto y de la Región, con estrategias de comunicación y cooperación entre hermanos y laicos.

Los formadores desean que estos desafíos sean un referente en su caminar conjunto de los próximos años como Arco Norte, junto a las iniciativas que se desprendieron de cada uno ellos y que los llevaron a plantear implicaciones para cada etapa de formación y para la Región.

Para concluir, los Hermanos agradecen el espíritu de fraternidad que vivieron como comunidad y esperan compartir juntos un ambiente intercultural y de familia regional, a la escucha de Dios.

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