26 de junio de 2008 HAITí

Dame-Marie

Siempre celebramos la fiesta de nuestro santo fundador al final del año solar. Es una gran celebración para todos nosotros. Los alumnos, con alegría, toman parte en ella y la preparan con tanto entusiasmo que, a veces, tenemos que moderarlos. La Eucaristía de la mañana abre la festividad, y luego se continúa con actos diversos a lo largo del día.

El año pasado, durante el tiempo de la homilía, una representación de la Hermandad marista de los niños, hizo las invocaciones a San Marcelino, presentándole las necesidades de Dame-Marie. Casi todas las peticiones se referían a un mejor control de nuestra juventud. Así es como nació el grupo Karema, integrando a chicos y chicas de entre 10-15 años, que deseaban desarrollar su personalidad en un entorno de sana amistad, coparticipación y unidad, bajo la dirección de los miembros de las Hermandad marista. Éstos, a partir de septiembre de 2007, han venido recibiendo formación sobre pedagogía marista, y ya desde noviembre una docena de ellos comenzaba a tener reuniones con ritmo semanal. El hermano Lucien Renaud preparó una canción con el estribillo en creole:
?Sa nou vin apran nan gwoup KAREMA, se viv kòm frè ak sè.
Kit se nan fanmi, kit se nan lekòl, nan renmen pou nou mache?

Este año festejamos San Marcelino Champagnat el 23 de mayo. La ceremonia en la iglesia tuvo un ambiente muy cordial, y el H. Lucien dijo en agradecimiento: ?Estoy seguro de que los ángeles en el cielo no tienen celebraciones como ésta?. Esta vez, en lugar de la homilía hubo una docena de personas representantes de los distintos grupos y movimientos, profesores, Hermandad marista, Remar, Karema, que hablaron sobre cómo vivían el sueño de Marcelino en sus realidades cotidianas.

Algunos testimonios:

?En nuestro grupo Karema, aprendo a vivir con los otros; ahora entiendo que todos somos diferentes y hay que saber respetar, amar y, cuando es preciso, perdonar?.
(Kettlie Marceline, 8º curso).

?Lo mismo que a Marcelino, que aprendió de su tía a amar a María, la cual le dio un corazón preocupado por los niños, María me ayuda mí a hacer bueno mi corazón, un corazón para amar a mi prójimo. Yo quiero ser un gran hombre, como Marcelino, que se hizo santo?.
(Christopher Orgéat, 6º curso).

?Lo que sucedió con el maestro brutal llenó de disgusto a Marcelino y le hizo detestar la escuela, a la vez que le indujo a tomar una sabia decisión. Yo quiero vivir como él, con un respeto hacia todos, adultos y compañeros?. (Odère, 6º curso).

?Como Marcelino, yo quiero ser una buena educadora, atenta y afectuosa. Por ejemplo, yo tenía un alumno muy inquieto e irascible en mi clase; le tomé de la mano y le dije: mi querido muchacho, Dios ama a los chicos buenos; a partir de hoy, intenta ser bueno también tú, mejor que hasta ahora. Desde entonces, este alumno es de los mejores de la clase. Como madre y educadora, yo tengo que ayudar a lo jóvenes y encontrar soluciones a los problemas psicológicos de los niños?.
(Mrs. Eveline, Profesora de la 4ª clase).

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