8 de abril de 2008 BRASIL

Distrito marista de la Amazonia

El Distrito marista de Amazonia se creó en julio de 2002, con las comunidades de los Estados del Acre, Amazonas y Rondonia y Roraima, en el norte de Brasil. También se prevé ir al Estado de Mato Grosso, abarcando un área de 3.101.405?9 kilómetros cuadrados. En total son 9 comunidades. La primera, Lábrea, se fundó en 1967. Nuestra historia es reciente, pero son ya cuatro décadas.

Hay en el distrito 35 hermanos, 6 novicios y 9 prenovicios. Varios hermanos son de la región, otros han venido como misioneros por un tiempo. La Provincia responsable es la de Rio Grande do Sul, pero el Distrito es una misión de las tres Provincias brasileñas.

La misión marista de Amazonia es diversificada, con la educación escolar como prioridad. Pero las escuelas no son de propiedad marista. Se trabaja en escuelas o en universidades públicas o concertadas con el gobierno y las diócesis. Hay hermanos profesores, coordinadores de estudios u orientadores educativos. También se actúa en la pastoral juvenil, catequesis, comunicación y animación vocacional. Varias comunidades atienden la pastoral social con niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad. Se asesora a comunidades de base, y se interviene en la formación y animación de la vida religiosa. Se elaboran recursos para la educación ambiental. Una cosa propia de la región es atender a comunidades ribereñas e indígenas. Ese trabajo se realiza a través de la Pastoral indigenista y de la Comunidad itinerante intercongregacional e interinstitucional establecida en la frontera entre Brasil, Perú y Colombia. Los hermanos cooperan con sacerdotes, religiosos y seglares de diferentes organizaciones, llevando una vida pobre, en los poblados aislados a la orilla de los ríos y en la selva, o en los barrios periféricos de las ciudades. Queremos establecer una comunidad dedicada específicamente a la educación de los curumins y las cunhatãs, es decir los niños y jóvenes indígenas de la región.

Los hermanos quieren vivir insertos en la gran comunidad del pueblo. Quieren ser presencia significativa, con un estilo de vida sencillo y dialogal, cercano a la gente local. Piensan en una misión más itinerante que acuda a los lugares donde hay necesidad, y, después de formar a los líderes locales, marchar a otras fronteras donde hay mayor necesidad. La formación inicial se realiza en las propias comunidades apostólicas, dentro de una relación intercongregacional.

Repasando la historia marista de la región desde 1967, podemos alegrarnos por la vida generada. El mundo actual debe respetar más el planeta, la naturaleza. La Amazonia es una riqueza para la humanidad, y hay que preservarla, defenderla, valorarla. Sus pueblos necesitan mejorar sus condiciones de vida, en armoniosa convivencia con la rica biodiversidad de la naturaleza. Estamos trabajando, pero querríamos hacer más, en el área de la educación ambiental, tratando de inspirar una mística ecológica que tenga en cuenta los valores propios de las gentes de la región y de su medio ambiente.

Porto Velho, 5 de marzo de 2008
H. João Gutemberg, Superior de distrito

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