23 de septiembre de 2005 ESPAñA

El Espíritu de vida nos conduce en un camino común

Coincidiendo con la clausura del Año Vocacional Marista, la Provincia Mediterránea ha invitado a participar en el retiro anual de los hermanos a un grupo de seglares. Asistieron más de cuarenta, distribuidos en dos de los retiros de este verano; casi todos pertenecen a distintas fraternidades de la Provincia.
Durante seis días, hermanos y seglares tuvieron la oportunidad de reflexionar y profundizar sobre su vocación desde la experiencia de fe y desde los gozos y esperanzas que supone vivir el seguimiento de Jesús. No es ésta, sin embargo, la primera vez que se realiza en un sector de la Provincia iniciativas de este tipo. Hermanos y seglares, desde la experiencia de la espiritualidad de Champagnat, han podido compartir la vivencia de fe y de la vocación a la que cada uno ha sido llamado. Reflexionaron sobre la vocación de Abrahán, Saulo, María, Isaías, Jeremías y Mateo.
Estos seglares han valorado el tiempo personal de trabajo y de oración en un ambiente de sosiego, así como la posibilidad de enriquecerse mediante el intercambio profundo de vivencias compartidas en grupo. Asimismo, muchos de ellos han constatado la necesidad de tener un tiempo, como los hermanos, para dedicar a la oración, al diálogo y la reflexión.
El desarrollo de los temas ha discurrido desde lo antropológico (desde el corazón y la experiencia) a lo trascendente. Las mañanas estaban dedicadas a la reflexión, la oración y la contemplación. Las tardes se destinaron a la puesta en común por grupos.
El ritmo, la cuidada preparación llevada a cabo por un equipo de hermanos, la excelente disponibilidad de todos los asistentes y el buen ambiente han hecho que esas jornadas hayan sido también unos días de convivencia agradable. El correteo de unos niños todavía muy pequeños que acudieron acompañando a padres, lejos de fomentar la dispersión, ha contribuido, no obstante, a dar a estos retiros un clima de simpatía y ternura.

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