16 de junio de 2020 CASA GENERAL

El H. Ángel Diego cuenta los primeros pasos del Secretariado de Solidaridad

El pasado mes de septiembre comenzaba mi trabajo en el también nuevo Secretariado de Solidaridad. Los dos éramos nuevos, así que hemos tenido que aprender juntos, que crecer juntos. Algo más de ocho meses aprendiendo, viviendo, abriendo los ojos de la mente y del corazón, dejándome interpelar por lo diferente, enriqueciéndome de los miembros de una familia con más de dos cientos años de historia: la Familia Marista.

Comenzar un nuevo trabajo, en un nuevo país, con una nueva lengua, con nuevos hermanos de comunidad… La novedad es maravillosa, sí, maravillosa; pero también implica esfuerzo para dejarse “hacer” por los otros y por Dios. Sin duda, una aventura apasionante. No olvido que toda aventura tiene también sus peligros, sus momentos de duda, sus zozobras, sus soledades… que la hacen precisamente apasionante, sí, apasionante.

Han sido meses de reuniones, de algunos viajes, de experiencias variadas, de muchas lecturas, de aprender a trabajar en otros idiomas… Han sido meses de dejarme interpelar por cuanto me rodea, especialmente por las personas que me han acompañado en este tiempo. La familia, los hermanos de comunidad, los amigos, los compañeros de trabajo, están suponiendo la mayor de las riquezas. Riqueza que muestra la presencia callada de María, llena del Dios que es Trinidad, que se hace vida a través del encuentro con el otro.

Derechos de los Niños, la Educación en Solidaridad y la Ecología

El desafío es grande, y la riqueza ya existente lo es aún más. La solidaridad en el Instituto es una seña de identidad propia del ADN cristiano y Marista. Solidaridad manifestada en varios campos, todos ellos esenciales. La defensa de los Derechos de los Niños, la Educación en Solidaridad y La Ecología son las tres grandes áreas que conforman el nuevo secretariado, pero también hay otras realidades igualmente esenciales y necesarias dentro de la solidaridad: desarrollo de proyectos, captación de fondos, obras sociales, pueblos originarios…

Desde el Secretariado estamos intentando dar los pasos necesarios para ofrecer la mejor y más eficaz respuesta a las necesidades de nuestras sociedades y del mundo, desde el carisma Marista y como familia global. No podemos renunciar a lo que somos, ni tampoco a Quien nos mueve en este caminar. Por eso, soy consciente de que esta obra va mucho más allá de mi persona, y que es el reflejo de miles de hermanos y laicos que día a día regalan su vida para construir el Reino de Dios allí donde se encuentran.

Con la ayuda del hermano Ken McDonald (Consejero general Link del Secretariado), del hermano Luis Carlos Gutiérrez (Vicario General), de los otros miembros del Consejo General, de los hermanos que trabajan en otras áreas de la Administración general, de los hermanos de comunidad, de los laicos que trabajan en la Casa general, de nuestros socios en Ginebra (CCIG, BICE) y de tantos hermanos y laicos con quienes he podido compartir en algún momento, hemos ido dando forma al nuevo Secretariado.

Aún quedan pasos por dar. Afortunadamente tenemos trabajo por delante. Quiero dar las gracias a todos aquellos que, desde vuestra realidad concreta, dedicáis una parte de vuestra vida a trabajar por la Solidaridad, por el bien del ser humano, especialmente de aquellos niños y jóvenes que se encuentran en mayor necesidad.

Gracias también al H. Francis Lukong, por su disponibilidad ya que a partir de septiembre formará parte de este equipo.

Gracias a Dios, que es Trinidad, por concederme compañeros de camino, que me ayudan y animan.

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H. Ángel Diego García Otaola – Director del Secretariado de Solidaridad

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