1 de octubre de 2020 CASA GENERAL

Entrevista al H. Canísio José Willrich, Superior del Distrito de Asia

El H Canísio es originario de Brasil y proviene de la provincia de Brasil Sul-Amazônia. En el 2007, aceptó la invitación para formar parte del programa del Gobierno General “Missão Ad Gentes”. En 2008 viajó a Vietnam, donde permaneció hasta el 2012 y desde el 2016 hasta agosto el 2019, fecha en la que asumió el cargo de Superior del Distrito. Durante esos años, fue formador en los noviciados de Cotabato, en Filipinas (2012-14), y Tudella, en Sri Lanka (2014-16).

En febrero de este año, el H. Canísio llegó a la Casa General para participar en el encuentro anual de los Superiores de las Unidades Administrativas con el Consejo General. Y por causa del COVID-19, se encuentra todavía en Roma, sin haber podido regresar al Distrito.

¿Cómo fue el cambio de Brasil por Asia?

Fue justo como el largo viaje de Brasil a Asia, con sorpresas y expectativas de cómo relacionarme con personas de otra lengua y cultura, y comer cosas que nunca había visto. El viaje fue agotador, pero después de un tiempo recuperé las fuerzas y comencé a hacer nuevas amistades. ¡Aquello que parecía tan lejano, ahora es parte de mi vida cotidiana!

Es reconfortante sentirse en casa junto a otros hermanos maristas de otros países y sentir la vitalidad de la comunidad católica local. Sentí que la Buena Madre y Champagnat ya estaban allí, dándome la bienvenida para fortalecer mi espíritu misionero.

Sin olvidar mis orígenes, entré en este nuevo mundo lleno de maravillas que cada día se va desvelando, y que Dios me tenía preparado como su instrumento en esta nueva misión.

¿Qué significa ser Superior de una Unidad Administrativa formada por 6 países?

Hay 10 comunidades maristas en 6 países y culturas diferentes, y además de ello, también visito a los jóvenes formados y hermanos en otros 2 países. Esta variedad cultural enriquece el Distrito y le da vitalidad. Claro que no es fácil seguir todo, es complejo y requiere mucho diálogo, comprensión de las personas y de la realidad de cada comunidad.

Lo importante es fortalecer a los líderes locales, buenos animadores comunitarios y poco a poco dar más responsabilidad a los jóvenes hermanos autóctonos. La comunidad es la célula que genera vida y luz, por ello, junto con el Consejo Distrital, buscamos acompañar a los animadores y líderes locales.

¿Cuáles son los principales desafíos y fortalezas de MDA?

Desafíos:

  • Distancia geográfica, comunidades aisladas y algunas con pocos Hermanos.
  • Sostenibilidad financiera y de personas.
  • Acompañamiento y educación cualificada de los Hermanos jóvenes.
  • Obtener visas para los hermanos misioneros extranjeros en algunos países de Asia.
  • Contar con Hermanos para la promoción vocacional y la formación inicial. Tenemos vocaciones en algunos países, pero carecemos de formadores.
  • Fomentar el movimiento de laicos maristas.
  • Acompañar a los Hermanos, comunidades y obras a distancia (sobre todo en este tiempo de pandemia).

Fortalezas:

  • El carisma Marista habla por sí mismo. A las personas les gusta y aprecian nuestro modo se de ser Marista y de vivir.
  • La presencia de Jóvenes hermanos autóctonos.
  • La colaboración y apoyo entre las congregaciones religiosas y la iglesia local.
  • El espíritu misionero vigoroso de los Hermanos; incluso algunos de edad ya avanzada se dedican a colaborar con entusiasmo.
  • El apoyo del Consejo General Marista; participación en algunas reuniones y visitas al Distrito.
  • La fragilidad: tenemos escasos recursos económicos y tenemos con reducido número de hermanos y laicos, pero Dios ha provisto lo que necesitamos, fortaleciendo nuestra vida y misión.
¿Cómo ves la vida marista en Asia en el futuro?

En Asia tenemos dos Provincias y un Distrito. Creo que el Distrito está dando sus pasos; es joven y está dispuesta a caminar como una familia global con las otras unidades administrativas de la región y del mundo.

La presencia y el carisma maristas está echando raíces en estas nuevas culturas y ya está floreciendo, dando frutos. El Distrito tiene un gran potencial juvenil, vitalidad y entusiasmo que, con la gracia de Dios, se está transformando y marcando la diferencia en la vidas de muchos niños y jóvenes pobres.

¿Cómo es la situación actual de la vida marista en el Distrito, frente a la Pandemia?

La situación cambia según el país; los Hermanos, formadores y colaboradores están todos bien, ¡gracias a Dios!

Nuestras obras siguen las pautas de las autoridades locales. Como en muchas partes del mundo, tenemos dificultades para mantener económicamente las obras. Algunas están cerradas y otros funcionan parcialmente. Tratamos de seguir apoyando a los educadores y continuar con algunas actividades solidarias para los más afectadas por la pandemia.

Hasta ahora es casi imposible hacer viajes internacionales, por ello hay Hermanos y formadores que no pueden viajar para seguir su formación y estudios en las debidas casas de formación. Nos estamos adaptando a esta difícil realidad, aprendiendo nuevas formas de actuar y organizándonos con los recursos que tenemos.

¿Qué ha aprendido de estos meses de cuarentena forzada en Roma?

Ya hace casi 7 meses que estoy en Italia, pero me siento en casa, hermanos entre hermanos. Por supuesto que me gustaría estar físicamente más cerca de las comunidades de Asia, pero esto no es posible por el momento debido a las restricciones existentes para quienes desean viajar a Asia.

He tratado de encontrar nuevas formas creativas de estar unido a los Hermanos, a las comunidades, a los formados y a las obras. Es un gran desafío trabajar a distancia, en línea, de modo virtual…, es una alternativa, es un medio …, pero parece que falta algo … y es cierto, creo que tal como dijo Nuno Crato, el exministro de Educación de Brasil: «La gran lección de la pandemia es esta: nada reemplaza la enseñanza presencial».

Siento que todos estamos aprendiendo y mientras caminamos juntos podemos encontrar algunas señales de lo que Dios nos está enseñando, y a qué y a quién debemos dar más atención.

Agradezco al Consejo general y a las Provincias por el apoyo humano, espiritual, pastoral y económico que están dando al Distrito. Aprovecho para pedirles que continúen enviando hermanos, laicos y ayuda económica a la obra marista “ad gentes” en el Distrito Marista de Asia.

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