16 de septiembre de 2022 ESTADOS UNIDOS

H. Ernesto: «El H. Seán fue un hombre de visión»

Palabras de agradecimiento del H. Ernesto Sánchez, Superior general, por la vida del H. Seán Sammon

Palabras pronunciadas por el H. Ernesto Sánchez, Superior General, durante el funeral del H. Seán Sammon, el 16 de septiembre, en Poughkeepsie, Estados Unidos, en la capilla de Nuestra Señora Sede de la Sabiduría del Marist College, donde el H. Seán vivió sus últimos años.  El H. Seán falleció el 9 de septiembre de 2022. Tenía 74 años y era religioso marista desde hacía 55 años. El hermano Seán fue Superior general de 2001 a 2009, y Vicario general durante el período anterior.

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Es un privilegio para mí el participar hoy aquí en el Marist College en esta hermosa ceremonia de agradecimiento por la vida de nuestro Hermano Seán Sammon. Junto con el dolor que vivimos ante la partida del H. Seán, sentimos la alegría del don de su persona para el Instituto Marista y para la Iglesia.   

Gracias, Hno. Dan O’Riordan, y a tu Provincia por su acompañamiento fraterno al H. Seán en estos últimos meses. Gracias, Dan, por los contactos que hemos tenido cuando estuvo más delicado de salud y cuando falleció.

Gracias a todos los hermanos, familiares y amigos presentes hoy en este importante momento. Gracias especialmente al Hno. Hank, hermano de Seán,  y a su hermana Moira y su familia. Gracias a usted, Doctor Weinman (Presidente del Marist College), Sr. Mauri (Presidente del Consejo) y a los miembros del Consejo del Patronato.  Gracias a los equipos de dirección del Marist College por su apoyo y cuidado del H. Seán, lo apreciamos en todo el mundo Marista.

Tengo muy presente el día 3 de octubre de 2001, en la Casa general, en Roma, sintiendo el fuerte aplauso de la Asamblea Capitular, y escuchar sonar la campana que anunciaba al H. Seán como el nuevo Superior general al servicio del Instituto de los Hermanos Maristas. Llevaba ya 8 años sirviendo al Instituto como Vicario General, con el H. Benito Arbués, SG.

Podríamos definir su persona como un hermano de gran humanidad y de fuerte espiritualidad, que ambos aspectos son fruto de una vida llena de Dios y del Evangelio.

Tantos de nosotros recordamos sus gestos de sencillez. Era una persona servicial, en medio de todas sus tareas, le gustaba preparar los alimentos, limpiar, decorar… Recuerdo cuando yo viajaba de regreso a mi país, después del Capítulo general, me preguntó el día anterior a qué hora partíamos, le dije que muy temprano (creo que eran como las 5:30 de la mañana), ahí estaba en la puerta del hotel Villa Eur, para despedirnos al pequeño grupo que nos íbamos.  Y lo que más me impresionó es que él tomó mis maletas y las subió al coche…

Parte de su sencillez de vida se manifestó en la manera como enfrentó siempre las situaciones de salud.  Sabemos que desde el tiempo que fue Vicario general sufrió una operación importante que le dejó huella de por vida. Sabía cuidarse y no recuerdo haberlo escuchado alguna vez quejarse por el tema de su salud, sabiendo que era frágil y siempre en riesgo. 

Fuimos testigos de la cercanía de nuestro Hermano Seán, tanto aquí en Roma, como en las visitas que realizaba en el Instituto.  Lo recuerdo en ocasiones reuniéndose con los jóvenes, mostraba gran aprecio y dedicación hacia ellos.  Lo mismo con los Hermanos y Laicos con quienes se encontraba.  Su cercanía con los enfermos. Su escucha compasiva, sus consejos ofrecidos con sabiduría y realismo, su atención a cada uno, de manera personalizada. Se mostraba atento, buscaba la manera de comunicarse, sin importar las dificultades de las lenguas. 

Tuve el privilegio de estar en la Casa general durante 6 años del mandato del H. Seán, dado que me invitó para el tema de animación vocacional y formación. Recuerdo su apoyo continuo en esa misión que a veces no me era fácil.  Y, años después, cuando fui Provincial, cuando yo estaba en el Consejo general y en estos años como Superior general.  Puedo compartir que el H. Seán ha sido para mí una columna de apoyo muy importante, y lo seguirá siendo. 

Conocemos su gran sentido del humor, relativizando incluso situaciones complejas o problemáticas, situación que permitía mirar las cosas con más distancia y paz. 

También sus escritos manifiestan claramente su humanidad y su espiritualidad.  Su primera Circular, “Una revolución del corazón”, expresa su gran vivencia espiritual. O bien “Compañeros maravillosos”, donde habla de la fraternidad de una manera que entusiasma.  O bien su amor por la misión, expresado en “Dar a conocer a Jesucristo y hacerlo amar”.  Su amor a María, “en sus brazos o en su corazón”.  Estos escritos, así como sus cartas a los hermanos jóvenes, a los hermanos mayores, su escrito sobre el año vocacional, sus cartas o circulares para motivar la Conferencia general o el Capítulo… escritos que favorecían la esperanza y el ánimo para vivir a fondo nuestra vida marista.

Deseo expresar que el H. Seán fue un hombre de visión.  Durante su mandato, acompañó el proceso de cambio y reestructuración de muchas Provincias. Favoreció los lazos, las relaciones, la internacionalidad…  recuerdo los encuentros regionales que realizó en todos los Continentes.  Y sabemos del proyecto de Misión Ad Gentes, llevando la presencia Marista en varios países de Asia, lo que hoy llamamos el Distrito Marista de Asia, formado por 5 países y contando ya con unos 20 hermanos jóvenes de Asia.

Y su visión también se mostró de manera intercongregacional y eclesial.  He recibido muchos mensajes de personas de otras Congregaciones ofreciendo sus condolencias y contando sobre el bien recibido de parte del H. Seán. 

Y termino diciendo que su amor a Maria, la Buena Madre, era evidente y motivador. Lo expresó en su última Circular.  Lo manifestó en las fiestas marianas y sobre todo en sus actitudes. Le gustaba ofrecer como regalo en las Provincias la imagen de la Buena Madre, en madera, tantas veces pintada y detallada por él mismo.

Hoy, junto con la tristeza que nos da el haber perdido a nuestro hermano, nos llena de alegría y agradecimiento el don de su vida y vocación.  Seán seguirá presente entre nosotros, con sus Novicios que acompañaba en recientes meses, con los Hermanos de la Provincia de Estados Unidos, con tantos jóvenes con los que convivía en el Marist College, y con tantos Maristas de Champagnat que nos hemos beneficiado al habernos encontrado con él.

Sabemos que está en las manos de la Buena Madre, gozando eternamente de la ternura y compasión de Dios.  Que su vida y ejemplo nos sigan motivando a vivir con pasión nuestra vida cristiana y Marista, en nuestras familias y comunidades.

Muchas gracias.

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H. Ernesto Sánchez, Superior General
New York, 16 de septiembre de 2022

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