9 de abril de 2020 CASA GENERAL

H. Óscar Martín Vicario, Consejero general: ¿Soledad?

H. Óscar Martín Vicario
Consejero general

Me sorprendió leer, en una reciente entrevista al Papa Francisco, que una de sus grandes preocupaciones en este momento de pandemia era la soledad: “Me preocupa la soledad”, “hemos olvidado la comunión”, “tenemos que rescatar la convivencia” decía el Papa. Y creo que ciertamente estamos ante una experiencia honda de soledad, aunque quizá con nuevas facetas.

La Semana Santa nos trae este año a un Cristo menos expuesto en las procesiones o celebraciones… pero bien elocuente en los que sufren y en tantos que los cuidan con generosidad y riesgo. Entre ellos, también muchos religiosos y sacerdotes.

Y a la vez, nos trae una dosis extra de soledad. La que nos acompaña a todos los seres humanos… y que quizá los religiosos vivimos de un modo especial (Regla de Vida, 14)… Pero que también está en los matrimonios, las familias, los ancianos. Ahora, en tiempos de aislamiento o encierro, quizá la soledad nos interpela más: sentirse débil, sentirse frágil, sentirse solo…

Tres escenas iluminan nuestra soledad en esta semana Santa:

  • Una que se redimensiona el Jueves Santo, día del amor: la invitación a recuperar la convivencia como decía el Papa. Y recrear la fraternidad, central en nuestra vocación. Para que esta crisis no nos haga más solitarios sino más hermanos.
  • Otra, la soledad del crucificado… dura y devastadora, hasta el abandono. Pero que es también soledad amorosa, llena de compasión. Y que se hace invitación a que nosotros seamos hoy más y más compasivos con los sufrientes actuales.
  • Y la tercera, que se ilumina el Sábado santo, con la devoción tradicional a la soledad de María, y el deseo de “acompañar a María” sola tras perder a su hijo. ¿Cómo podemos acompañar a los que sufren? ¿Y a los que han perdido hijos, padres, amigos en esta pandemia?… Y, a la vez ¿cómo sentirnos acompañados por nuestros hermanos y, aún más, acompañados desde dentro por el Jesús crucificado y resucitado, vivo en nuestro corazón?

En la familia global marista, resuena siempre la llamada a estrechar lazos y corazones… Y, tras ella, aquella espiritualidad de Champagnat, que vivía todos los acontecimientos “acompañado” por la presencia de Dios.

Recordemos estos días la bella estrofa de S. Juan de la Cruz quien, añorando a Jesús, hablaba de “la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora”. Ojalá descubramos esa música de fondo que nos da fuerza; ojalá sintamos que nuestra soledad está habitada; y ojalá, aunque la celebremos separados, la cena de jueves santo nos recree y enamore. Para nosotros, Maristas, junto a María de la soledad, también esta ha de ser una celebración “en torno a la misma mesa”.

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H. Óscar Martín Vicario – Consejero general

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