27 de mayo de 2008 ARGENTINA

Hermanos y laicos

Con la expectativa propia de aquello que se inicia por primera vez, teñida de espontaneidad, ilusión y algunas contramarchas, se inició en Luján, a los pies de María, el encuentro de hermanos y laicos para generar espacios de diálogo e intercambio de experiencias; aportar ideas para el andar provincial y distrital, teniendo como base los documentos de Mendes y el Horizonte provincial.

Los participantes procedían de todas las obras maristas de Argentina, Paraguay y Uruguay. Unas sesenta obras y estamentos provinciales estuvieron representados en este desafío a reencantarnos con la belleza y el regalo de la misión marista. Nutrir la mística y ser capaces de contagiarla a aquellos que nos acompañan en nuestros lugares de misión, cada día.

Luego de realizar las acreditaciones y ya ubicados nos dirigimos al salón de la Asamblea para el inicio. La presentación de las Patronas de las tres naciones se realizó en medio de los cantos y la alegría de todos. El salón estaba adornado con los colores nacionales de estos países y las imágenes fueron colocadas en un sector del salón cubierto de tierra a semejanza de un lugar para sembrar. Las palabras del hermano Demetrio dieron lugar a una corta dinámica para dar a conocer las expectativas que nos habían traído a la Asamblea.

Por la tarde una representación teatral hizo presentes los ?gritos? de los niños y jóvenes a los cuales intentan responder las distintas expresiones de la misión marista en nuestra Provincia. A continuación se inició un trabajo personal en el que cada participante pudo encontrarse con los rostros e historias de niños y jóvenes del lugar de origen.

Luego del descanso se trabajó en grupos de unas 12 personas con la finalidad de compartir, quiénes somos, cuáles son los gritos que escucha cada uno en su lugar de misión y cómo respondemos a esos gritos mostrando así la riqueza de la misión que estamos realizando.

En la celebración eucarística de la tarde cada delegación aportó una planta floral al jardín de nuestra misión colocándolas a los pies de las imágenes de María. La celebración de la Eucaristía fue el cierre lógico de un día vivido tan intensamente.

El tema de la mañana del día viernes fue nuestra historia, la historia de nuestras obras y de las personas que a lo largo de tantos años de trabajo, apostolado y servicio han marcado la personalidad de cada uno de nuestros lugares de misión.

Luego en asambleas se invitó a expresar lo sentido ante esta contemplación histórica.
En el trabajo personal posterior se nos llamó a recordar el origen de la propia vocación marista, cómo se fue desarrollando y lo que hoy nos mueve a cada uno. Recordar qué fue lo me hizo ?reconocerme? marista… Repasar gozos, dolores, resurrecciones (la Pascua de mi vida marista)… Contemplar ?el fuego? que hoy hace arder mi corazón, mis motivos para seguir creyendo y apostando…

La celebración eucarística de la tarde comenzó ante los signos del corazón y del fuego. La escena, a oscuras, resaltó los signos que fueron el motivo iluminativo de la celebración.
El día sábado se inició con el tema del ?abra?, como ese lugar de paso entre los cerros, que permite ver lo que se avecina por delante y que permite pasar a una nueva región o en nuestro caso a una nueva dimensión de la misión. El signo del día es el agua como generadora de vida.

Por la mañana se comenzó con un trabajo personal de una hora. En ella se pudo pasar por diferentes ?rincones? de documentos de la Congregación como las llamadas del XX Capítulo general, documento de Mendes y el Horizonte provincial. El rincón permitía dar un espacio para la lectura orante y meditativa del documento en cuestión. Una guía permitía anotar las interpelaciones y llamadas personales de Dios a través del mismo.

Por la tarde se comenzó con la presentación de los grandes temas surgidos a la mañana: formación, estilo educativo, atención a los más necesitados, gestión, espiritualidad y participación en políticas públicas.

Sobre estos temas se realizó el trabajo de la tarde tratando en pequeños plenarios, sugerir líneas de acción en estos temas puntuales. El debate de los grupos se llevó a cabo durante toda la tarde.

El amanecer del domingo parecía presagiar el resumen final de la Asamblea y la Profesión Perpetua del Hermano Jorge Walder.

Por la mañana se realizó la reunión de cierre de la misma con el aporte de hermanos y laicos sobre los logros alcanzados y la coordinación del equipo organizador. El ambiente de alegría y distensión fue la mejor confirmación de que este encuentro inició una nueva era de oportunidades para crecer: el de la misión compartida con un mejor entendimiento y proyectos comunes de los laicos y hermanos de Cruz del Sur. También se pidió una evaluación formal por escrito.

A los pies de María de Luján, durantes cuatro días, hermanos y laicos compartieron vida y espiritualidad, para aportar juntos, propuestas viables sobre la misión que comparten con las diferentes obras y su proyección en la gestión provincial.
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H. Eduardo Gatti
Secretaría Provincial

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