10 de septiembre de 2007 ESTADOS UNIDOS

Liderazgo y carisma

El Hno. Seán Sammon, FMS, Superior General, fue uno de los dos principales oradores de la Asamblea Anual de la Conferencia de Superiores Mayores Varones de los Estados Unidos. El tema de la reunión fue Carisma y Liderazgo; Seán expuso su discurso con el título: ?Liderazgo y carisma: Dejar al Espíritu Santo vivir y respirar en ti y en mí hoy.?

La Asamblea reunió a más de 225 provinciales, abades, y superiores generales durante cuatro días en Cleveland, Ohio. Franc Cardinal Rode, Prefecto de la Congregación de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, estuvo presente todo el tiempo y sirvió como celebrante en la Eucaristía de clausura. La Hna. Dominicana Donna Markham, OP, Superiora General de la Congregación de las Hermanas Dominicanas Adrian y el Padre Ronald Rolheiser, O.M.I., antiguo Vicario General de los Oblatos de María Inmaculada, autor bien conocido y conferencista completaron el programa.

En su conferencia Seán hizo un llamado a los presentes a tomar un doble papel de liderazgo. Primero que nada, conservar ante sus hermanos y colaboradores laicos la visión de sus fundadores, y segundo, ser hombres amorosos que apoyen y animen a sus hermanos y colaboradores laicos pero sabiendo desafiarlos cuando sea necesario. Previno a los presentes para que no se dejen seducir por el deseo de hacer una prioridad la conservación de sus institutos, perdiendo así la visión del sueño presente cuando cada institución fue fundada.

Cuando se trató de distinguir entre un liderazgo corporativo, cívico y de consenso, Seán utilizó el ejemplo de la Hermana Mary Irene Fitzgibbon de las Hermanas de la Caridad, fundadora del New York Founding Hospital. Señaló que ella había sido efectiva guía religiosa porque había comprendido que el carisma no tiene nada que ver con la conservación y mantenimiento y sí mucho que ver con la misión.

Siguió diciendo que ella había respondido al reto del liderazgo religioso en su tiempo con atrevimiento, valor e ingenuidad, y que no se preocupó de hacer correctamente las cosas, sino que más bien desde el principio se obligó a hacer bien las cosas.

Cuando se trató de hablar de renovación, Seán dijo: Para que se sé la revitalización dentro de cualquier Distrito o Provincia, sin embargo, la transformación debe ir más allá de lo personal; debe penetrar y dar nueva forma a todo el entretejido del grupo. Un paso firme en el proceso de revitalización se dará cuando los que han experimentado un profundo cambio personal empiecen a juntarse en grupos donde sus experiencias puedan ser compartidas, sostenidas, mejoradas.

Entre otros de los temas cubiertos están los siguientes: la indiferencia espiritual, los elementos fundacionales que yacen en el corazón de la vida religiosa, y la necesidad de fe y espíritu de riesgo. Ahora es el tiempo de empezar con la experimentación recomendada por el Vaticano II, dijo. Una genuina experimentación que lleve a la propia realización por medio de la trascendencia personal

Para terminar su conferencia, Seán hizo estas aclaraciones: Si la vida religiosa tiene que llegar a ser lo que debe ser: el recuerdo viviente de lo que la Iglesia puede y debe ser, entonces tendremos que hacer los cambios necesarios para asegurar que sea justamente eso. Dentro de unos cien años alguien escribirá la historia de este período de la vida religiosa. Que dirán de ti y de mí?

Que como Mary Irene Fitzgibbon respondimos a los signos de los tiempos con valor, atrevimiento e ingenuidad? Podrán citarse actos de heroísmo tales como los de Mary Lynch y Juliana Nolan que ya a edad avanzada llegaron a las playas del Occidente de Irlanda para refundar la vida dominicana una vez más en esa nación? O dirán que actuamos con demasiada cautela manteniendo el status quo, buscando seguridad y respeto sin el espíritu de sacrificio ni el atrevimiento que siempre hubo en el corazón de la vida religiosa? A nosotros nos toca escoger.

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