13 de diciembre de 2009 FRANCIA

¡Llegó el día!

¡Llegó el día! El 8 de diciembre de 2009, la nueva comunidad del Hermitage se puso en camino en La Neylière, casa de los Padres Maristas situada en los montes lioneses. La eucaristía, celebrada en el oratorio de la comunidad donde se encuentra la tumba del Padre Colin, constituyó el momento importante de esta fundación. En torno al altar estaban: Jean-Pierre, Allan, Annie, Benito, Diogène, Georges, John (padre Marista), María Elida, Michel, Miro, Néville. Y los hermanos Josep Maria Soteras ?consejero general-, Xavier Barcelo -provincial del Hermitage-, André Déculty -vicario provincial- y Joao Do Prado -secretario ejecutivo del UMBRASIL-. También estuvieron en la celebración algunos fieles de La Neylière. Por imprevistos no superables faltaron a la cita Norma y su esposo Ernesto que se unirán al grupo a finales de diciembre.

En el ofertorio cada miembro de la nueva comunidad expresó su SI a ejemplo de María. El altar se enriqueció con símbolos que recordaban algun aspecto de la vida, del país o de la misión realizada. El Hermano Provincial hizo el envio para esta nueva misión y como signo y recuerdo entregó a cada uno un bastón de peregrinos y una pequeña bolsa que contenía: una vela ?para indicar que Jesús es en el centro de nuestra vida-, un guijarro con el nombre de una persona de la comunidad -signo de acogida del otro en su singularidad y diferencias- y, un breve texto del mensaje del XXI Capítulo.

Buen alimento para caminar juntos en la confianza y la esperanza y al servicio de los hermanos y hermanas ya encontrados o que se irán encontrando en el camino.

Con una oración proclamada comunitariamente, se expresó el SI de ser maristas hoy en una comunidad internacional, integrada por laicos, por hermanos y por un padre marista.

Después de la Eucaristía tuvo lugar el encuentro en la ?otra mesa?, por cierto muy bien cuidada, y a la que se unieron la comunidad de La Neylière y algunas personas amigas que estaban de paso.

Sí, que hermoso es vivir como hermanos y hermanas, todos juntos.

Tres personas de la comunidad han expresado lo que representa este día de fundación para ellas:

Para mí es el comienzo para poner en práctica las tres llamas que me sugirió mi hermano Provincial al enviarme a esta misión: Compartir con otros lo que soy, ser un don de Dios como marista de Filipinas y vivir en comunión con otros y otras maristas, en una comunidad mixta e internacional. Es mi primera gran experiencia fuera de mi País. (Allan)

Es un día muy especial. Es como si María nos acogía en su seno como una semilla, para engendrarnos como nueva comunidad que dará su fruto. Le pedí a María ser digna de la confianza que los Superiores maristas de México y de la Congregación me han mostrado llamándome a participar en esta misión; también le pedí que mi participación abra el camino a otros laicos y laicas en la misma misión?. (María Elida)

Experimenté lo que es la familia marista como en sus orígenes: la realidad de un grupo tan diverso. Viví la celebración como una vuelta a los orígenes: numerosos Maristas salieron de Francia a país lejanos y diversos, particularmente a Oceania. Hoy, son los Maristas de esos países que vienen para fundar algo en Francia al servicios de una nueva misión; es una nueva aventura llena de dinamismo y de audacia. (P. John)

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