20 de mayo de 2010 CASA GENERAL

Los maristas, ?rostro mariano de la Iglesia?

La expresión “Iglesia mariana” o “rostro mariano de la Iglesia” ha comenzado a tener una actualidad especial entre los Hermanitos de María a partir del 21 Capítulo general. “Iglesia mariana” es un tema muy querido y tratado por la mariología de los padres maristas de la Sociedad de María.

En el aula capitular del 21 Capítulo general de los Hermanitos de María la “Iglesia mariana” comenzó a resonar como eco de  las Cartas regionales, concretamente de la carta llegada desde Oceanía, a través del portavoz de una de las mesas redondas organizadas en el aula capitular en la que había hermanos procedentes de la zona del Pacífico. Los hermanos de Australia y de las islas del Pacífico han mantenido a lo largo de la historia una sintonía habitual con la obra de los padres maristas iniciada en la Isla de Futuna. Inmediatamente después de esa intervención este eco inicial se apagó en la sala oculto entre los muchos temas que fueron apareciendo.

La presencia de María adquirió un relieve particular en el alma y el corazón de los capitulares del 21 Capítulo general a través del relato de la Anunciación y de las imágenes creadas por el hermano Tony Leon, especialmente la de la Visitación de María a su prima Isabel. La expresión “Iglesia mariana” volvió a hacerse presente tímidamente, ya mediada la reflexión del Capítulo, cuando se hablaba en pequeños grupos acerca de la llamada fundamental, pero a partir de ahí no se oyó hablar más del tema como si hubiera desaparecido definitivamente del aula capitular.

No obstante, en la redacción de la Carta que el Capítulo dirigió a hermanos, laicos y jóvenes, incluida en el documento del Capítulo, en el apartado segundo en el que se propone una “nueva relación entre hermanos y laicos”, se recoge la expresión “Iglesia profética y mariana”. De esta manera, un tema que  no fue introducido en el Capítulo a través de las previsiones de la Comisión preparatoria, llegó a formar parte de la Carta de los capitulares a los hermanos, laicos y jóvenes maristas.

El hermano Emili Turú, Superior general, en sus palabras de clausura del 21 Capítulo general, recogió y rescató la expresión “rostro mariano de la Iglesia”. La cita dos veces. He aquí sus palabras.

“Me parece que, a veces, incluso sin darnos cuenta, simplemente por nuestra manera de hacer, por nuestras opciones, por nuestro modo de relacionarnos, estamos mostrando el rostro mariano de la Iglesia que realmente queremos. En un contexto eclesial alguien pronunció estas palabras: Hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe; en ella sólo puede verse la lucha por el poder humano, el mezquino teatro de quienes, con sus observaciones, quieren absolutizar el cristianismo oficial y paralizar el verdadero espíritu del cristianismo. Esto lo escribió, en los años 70, un teólogo llamado Ratzinger.

Hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe. El sueño de la Iglesia que compartimos es la del Vaticano II; lo reflejó muy bien Juan XXIII con una hermosa imagen cuando decía: la comunidad cristiana tiene que ser como la fuente en medio de la plaza. En el contexto mediterráneo, la fuente en medio de la plaza es el lugar donde todos se congregan. Y no sólo para beber; es un lugar de encuentro, de compartir, de sentarse, de estar a gusto: mayores, niños, ancianos… Es una imagen del rostro mariano de la Iglesia”.

El tema lo vuelve a recoger el hermano Emili en las palabras de presentación de la revista FMS Mensaje 40 donde el título “El rostro mariano de la Iglesia” es como el tema envolvente de otras dimensiones marianas recogidas en ese pequeño escrito.

Inicia subrayando una vivencia personal tenida en el 21 Capítulo general: “Recuerdo muy bien -dice- el momento en el que alguien en la asamblea capitular dijo que sentía que María había entrado en la sala capitular por la puerta grande. Había un ambiente casi eléctrico en la sala, y se percibía que esa afirmación recogía el sentir de todos los presentes. Con esa expresión, común en las lenguas latinas, se quería expresar que María había regresado a su casa de la mejor y más visible manera. No recuerdo muy bien el contexto ni las circunstancias, pero sí recuerdo perfectamente el sentimiento de certeza casi palpable de la presencia de María entre nosotros.
Semanas antes de iniciarse el XXI Capítulo general, el hermano Seán nos había regalado su última Circular, “En sus brazos o en su corazón”. Desde el primer momento en que tomé esa Circular entre mis manos, me impresionó la convicción de Seán de que María era y tenía que seguir siendo, “nuestra fuente de renovación”.
Analiza después la “nueva metodología” utilizada durante las sesiones capitulares “llamada también por la mesa provisional de diálogo fraterno”, y que según el hermano Emili, “fue además calificada en algún momento como diálogo mariano”.
En este escrito el hermano Emili hace una alusión histórica a un momento solemne de la vida marista cuando “el Papa Juan Pablo II afirmaba, dirigiéndose el año 2001 a los capitulares de las cuatro ramas de la familia marista: Os toca hoy manifestar de manera original y específica la presencia de María en la vida de la Iglesia y de los hombres”.  En esas palabras el hermano Emili ve una invitación a los hermanos “a volver a nuestros orígenes, haciendo honor a nuestro nombre, y a ser activos constructores de una Iglesia mariana”.
La tarea se orienta a cambiar la percepción que la mayoría de la gente tiene de la Iglesia: “En muchas de nuestras sociedades se percibe a la Iglesia como autoritaria, clerical, machista; por eso me parece de gran fuerza profética el icono de la Iglesia mariana, que no es otro que el de Pentecostés. Los discípulos, reunidos en torno a una mujer, María, la Madre de Jesús, son una hermosa expresión de una comunidad fraternal, dialogante, servidora, abierta y amante de la diversidad. Se trata de una “Iglesia mariana” que ofrece una respuesta concreta y atractiva a la extraordinaria sed de unidad que se percibe por todas partes en el mundo”, dice el hermano Emili.
Este programa está recogido por las llamadas del 21 Capítulo general que “nos ofrece pistas para nuestra contribución a ese rostro mariano de la Iglesia como Hermanitos de María, mediante una “nueva relación entre hermanos y laicos, basada en la comunión” y “una presencia fuertemente significativa entre los niños y jóvenes pobres”. Y concluye su escrito con una consigna para la acción: “Maristas, construyendo el rostro mariano de la Iglesia”.

En la Carta mensaje que el hermano Emili ha enviado a los jóvenes que participarán en el Encuentro Internacional de Jóvenes Maristas de Madrid en 2011, fechada en Roma el 25 de marzo de 2010, María ocupa un lugar de privilegio. Comienza recordándoles “las palabras que resonaron en nuestro reciente Capítulo general, y que interpretamos como un grito del Señor: ‘Poneos en camino, salid de prisa y vayamos juntos, de la mano de María, hacia una tierra nueva’”. A continuación invita a los jóvenes “a emprender el camino” hacia esa tierra nueva y a hacerlo “juntos, con entusiasmo, y de la mano de María”.

La propuesta del hermano Emili se centra a continuación en una tarea concreta: Ir “hacia una Iglesia mariana”. Esta propuesta pretende, que los jóvenes que se van a reunir en Madrid, y cuantos les acompañan en sus procesos, descubran el rostro mariano de la Iglesia y lo transparenten a través de sus vidas. “Son muchos los jóvenes que perciben la Iglesia como autoritaria, clerical, machista, impositiva y distante. Juan Pablo II nos invitaba hace unos años a los maristas a trabajar por construir una Iglesia “mariana”, o sea, una Iglesia que refleja el rostro y las actitudes de María y que, por tanto, se manifiesta en comunión fraterna, participativa, cercana. Me parece hermoso ofreceros este reto: trabajar juntos para brindar a nuestro mundo y a nuestra Iglesia el rostro atractivo de María, mujer y madre; sería una gran aportación, con una gran dimensión profética. Descubramos todo lo que hay de mariano en nuestros grupos, en nuestro proceso…”.

Una vez concluido el Capítulo la expresión “Iglesia mariana” o “rostro mariano de la Iglesia” ha resonado a través de los escritos e intervenciones del hermano Emili, en Capítulos provinciales y otros encuentros maristas. El encuentro de los Consejos generales de las cuatro ramas maristas, tenido en Manziana en abril de 2010, se propuso como una de sus finalidades “trabajar juntos para promover una presencia más viva de María en la Iglesia”.

María, sin duda, va a ser uno de los temas centrales de la animación de este Gobierno general presidido por el hermano Emili. En numerosas intervenciones del hermano Emili surge el tema de “Iglesia mariana” de forma espontanea de manera que se puede decir que este tema ha entrado a formar parte del programa de animación pastoral del Instituto como consecuencia del 21 Capítulo general.

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