26 de abril de 2006 ARGELIA

Los mártires de la Iglesia de Argelia

El hermano Giovanni Bigotto, responsable de la Postulación marista de las Causas de los Santos ha publicado un opúsculo sobre los mártires de la Iglesia de Argelia donde presenta la pequeña biografía de un grupo de 19 mártires pertenecientes a 8 congregaciones y a culturas diversas. Fueron siervos apasionados de la Iglesia, de las tierras y gentes de Argelia, del pueblo sencillo, donde tejieron numerosas amistades. Humildes y bondadosos, el Señor irradiaba de sus corazones, de sus vidas, de su silencio. Testimoniaban una fe limpia, la fe de aquellos que preparaban en la oración el espacio para el diálogo.

Estos son sus nombres: Henri Vergès, marista. Hermana Paul-Hélène Saint-Raymond, de las Pequeñas Hermanas de la Asunción. Hermanas Esther Paniagua Alonso y Caridad Álvarez Martín, Agustinas Misioneras. Los sacerdotes Jean Chevillard, Alain Dieulangard, Charles Deckers, Christian Chessel de los Misioneros de África, llamados Padre Blancos. Las hermanas Jeanne Littlejohn (Hermana Angèle-Marie), Denise Leclercq (Hermana Bibiane) de la Hermanas de Nuestra Señora de los Apóstoles. La Hermana Odette Prévost, de las Pequeñas Hermanas del Sagrado Corazón. Los siete hermanos trapenses de Tibhirine: Dom Christian de Chergé, Luc Dochier, Christophe Lebreton, Michel Fleury, Bruno Lemarchand, Célestin Ringeard, Paul Favre-Miville y Monseñor Pierre Claverie, Obispo de Orán, Dominico.

Ellos son un icono bellísimo de la Iglesia de Argelia: pequeña, compuesta sólo de unos pocos millares de fieles, dispersos en cuatro diócesis: Argel, Orán, Laghouat y Constantina – Hipona. Iglesia que vive en la pobreza porque, habiendo perdido toda su potencia social y su fasto, alimenta su vida de amor y de servicio. Así, purificada y sin ambiciones, quisiera ser un punto de partida para el diálogo con el Islam.

La pequeña Iglesia de Argelia es consciente de vivir una misión profética, la de crear para mañana un clima de diálogo tranquilo entre 1a fe cristiana y la fe musulmana, con la certeza de que todos somos hijos de Dios, obra de sus manos, y que los hijos acabarán un día por reconocerse como hermanos.

Para la gran mayoría musulmana de los argelinos, la Iglesia de Argelia representa un credo distinto pero cuya presencia es una oportunidad para valorar la propia identidad y aprender a respetar al otro.

La Iglesia de Argelia no olvida que es heredera de Tertuliano, de San Agustín, de San Cipriano, todos ellos hombres luminosos, que con la luz de su palabra y el ejemplo de su vida han preparado tiempos mejores. El profetismo de la pequeña Iglesia de Argelia ilumina la historia que se vislumbra en el horizonte. La sangre de los mártires cristianos derramada con la de un gran número de hermanos musulmanes es una súplica apasionad de intercesión para que nuestra humanidad sea más acogedora, más tolerante, más humana y sepa, en su diversidad, dar siempre gloria a Dios.

(PDF ? 1,3 MB)

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