26 de julio de 2013 SIRIA

Maristas Azules

¿Dónde estamos dos años y medio después del inicio de los acontecimientos en Siria y exactamente un año después del inicio de la guerra en Alepo?, se preguntan mis amigos en el extranjero.

A nivel nacional, nada ha cambiado. Las dos partes siguen luchando sin un ganador o un perdedor, pero con un balance de 100.000 muertos, un millón de refugiados en los países vecinos, 2-3 millones de desplazados internos, cientos de miles de emigrantes, una economía en ruinas, un sectarismo y un extremismo florecientes y ningún atisbo de esperanza de una solución del conflicto. Tras la recuperación de Qoussair (pequeña ciudad en el centro de Siria) por el ejército sirio y la derrota de los rebeldes allí, los líderes del mundo occidental han declarado que la caída de Qoussair muestra que el equilibrio de fuerzas se ha inclinado hacia el lado del gobierno y que tendrán que armar a los rebeldes a restablecer el equilibrio!!! Muy buen programa: no se trata de ganar, ni de resignarse a la derrota, se quiere restablecer el equilibrio para que ambas partes sigan enfrentándose… hasta el último sirio?

En Alepo, la situación militar es el statu quo; la última batalla tuvo lugar hace 100 días con la toma del distrito de Sheikh Maksoud (Jabal Al Sayde) por los rebeldes. Después no ha habido combates sino bombardeos de una y otra parte.

Al contrario, la situación humanitaria es catastrófica con dos hechos importantes:

1 – El bloqueo de Alepo * dura ya 15 días; bloqueo de la gente, nadie puede salir de la ciudad para ir a otra parte, ni dirigirse a otras ciudades de Siria o de viaje al extranjero. Bloqueo de mercancías, nada puede entrar en Alepo. No hay verdura, fruta, leche, queso, carne, pollo o pescado, gasolina, gasoil, gas (para la cocina) y muy poco pan. Quedan únicamente alimentos no perecederos en el supermercado como arroz, bourghol, lentejas, conservas… pero a precios astronómicos fuera del alcance de la mayoría. Hay que decir que el dólar se cambiaba a 50 libras sirias antes de los acontecimientos, a 180 LS hace un mes y a 300 LS en la actualidad. La cocina de la sociedad caritativa Al Ihssan que proporcionaba diariamente alimentos a 35.000 desplazados ha cerrado por falta de gas, y el SJR, que ofrece 15.000 raciones diarias cerrará pronto. 50.000 desplazados internos se verán privados de los alimentos. Sin combustible, los coches ya no funcionan, las caminatas se han convertido en el deporte de los habitantes de Alepo; sería bueno para la salud si la temperatura media no fuera de 40 grados. Los habitantes han esperado en vano las reacciones de la opinión pública occidental (tan rápidos para protestar por cualquier delito) y las presiones de sus líderes (maquiavélicos) sobre los rebeldes para poner fin al bloqueo. No se trata de un problema militar o político, sino de una causa humanitaria. Hacer pasar hambre a una población de 2 millones de personas equivale lógicamente a un crimen contra la humanidad para los que creen en la paz y la justicia. Callarse es aceptar la regla de los políticos occidentales y usar 2 pesos, 2 medidas.

2 – Tiros de mortero: Todos los días, proyectiles de mortero caen en los barrios habitados sobre todo por cristianos. Tirados por los rebeldes, de fabricación artesanal, provocan algunas muertes y decenas de heridos a menudo graves. La semana pasada, un joven 14 años de edad, scout del grupo de los Hermanos Maristas, murió al explotar un obús mientras estaba en su casa; una niña de 8 años también recibió metralla; una joven de 30 años, peluquera, recibió una herida en una mano que tuvo que ser amputada; un hombre de 70 años resultó herido en la columna vertebral cuando salía de misa, son algunos ejemplos entre muchos otros dramas.

En este contexto de violencia, de privación, de desolación, de sufrimiento y de desesperación, continuamos los Maristas Azules, a través de nuestra presencia, nuestra resistencia, nuestro acompañamiento, nuestra ayuda y solidaridad, a ser para la gente un rayo de esperanza en la oscuridad que nos rodea. “Pero, ¿todavía estáis aquí?, ¿no nos habéis dejado como los otros?” Y continuamos nuestro trabajo con los desplazados, los pobres y los heridos.

3 Quiero presentaros ahora un proyecto ya en marcha, y del que nunca os habíamos hablado. Este es el proyecto "Heridos de Guerra". Se trata de atender (gratis) a los civiles afectados por heridas de guerra (balas, metralla de obús…) y que no tienen los medios para buscar tratamiento en hospitales privados. Estas personas son atendidas generalmente en los hospitales públicos (quedan sólo dos, los otros han sido destruidos o inutilizados) que carecen de médicos, de enfermeras y material médico. La atención es de mala calidad y la mortalidad elevada. Trasladamos a los heridos al hospital Saint Louis (el mejor de Alepo) donde son operados y curados con las mejores probabilidades de supervivencia. Los médicos y cirujanos del hospital (los más competentes de la ciudad) ofrecen sus servicios de forma gratuita, y las Hermanas de San José, propietarias del establecimiento desde su fundación en 1925, además de su amor y cuidados de enfermería de calidad, ofrecen una reducción sustancial en los costos de hospitalización. Los civiles pobres atendidos en otros hospitales también son ayudados por el proyecto. Hemos podido así salvar hasta el presente a 18 civiles heridos de guerra. Este proyecto fue iniciado por los Hermanos Azules hace varios meses y financiado por una organización internacional que ha decidido dejar la financiación hace 2 meses. Nosotros, los Maristas Azules, la hemos tomado plenamente a nuestro cargo en colaboración de los médicos del hospital y de las Hermanas.

Como antes, los desplazados tienen siempre sitio en nuestra casa. 23 familias cristianas desplazadas (nuestra capacidad máxima de acogida) de Djabal Al Sayde se alojan con los hermanos; están completamente a nuestro cargo: alimento, vivienda, ropa, atención médica, acompañamiento psicológico, etc.

Otras familias de Djabal a menudo vienen a nosotros a pedir ayuda, medicinas, un consejo, medicamentos, ropa o para visitarnos.

Las familias musulmanas que antes se alojaban en las escuelas de Cheikh Maksoud vienen todos los lunes a recibir una cesta de alimentos.

Acogemos a 20 jóvenes musulmanas universitarias (antes teníamos chicas que habían venido para presentarse al Bachillerato) que habitaban en las zonas ocupadas por los rebeldes y que están en la ciudad para hacer los exámenes.

Continuamos nuestro proyecto "La cesta de la montaña", que se encuentra en su 12º mes. Una cesta mensual de alimentos suficientes para nutrir a una familia durante un mes se distribuye a 300 familias de las más pobres de Alepo.

Otros proyectos de nuestra asociación, como "El oído de Dios", continúan. 70 familias del barrio Midan que acompañábamos mucho antes de los acontecimientos reciben una ayuda mensual de alimentos y atención médica gratuita.

"Aprender a crecer" para niños de 4 a 7 años, con sus ocho monitores, sigue haciendo feliz a unos 40 niños. "Skills School" para adolescentes es el deleite de 30 niños y niñas. Y, por último, "Tawassol" está destinado para dos grupos de 6 adultos cada uno que aprenden informática, lengua extranjera y pedagogía.

Nuestros locales están llenos de vida: los desplazados alojados allí, los desplazados que vienen de visita, los que solicitan ayuda, los niños "aprenden a crecer," los jóvenes de "Skills School", los adultos de "Tawassol", a veces los Scouts del grupo Champagnat y los enfermos que vienen a la consulta al puesto médico abierto durante todas las tardes; con el fondo del sonido de los cañones tronando y el silbar de las balas. Por no hablar del camión-cisterna que se coloca en el centro del patio para llenar todos los días nuestros depósitos de agua y nuestra furgoneta que entra y sale varias veces al día con alimentos y productos (aquellos que encontramos) comprados o recibidos.

Por la noche, alrededor de las 21 horas, cuando vuelve la calma, nos reunimos para evaluar nuestra jornada, tomar decisiones, responder al correo electrónico y compartir. Y con vosotros, me gustaría compartir algunos hermosos gestos de solidaridad que hemos recibido recientemente.

• Y.S., un joven de 19 años de edad, fue trasladado en estado crítico al hospital de St Louis, alcanzado por una bala que perforó sus pulmones, la tráquea y el cuello. Llevado, bajo ventilación asistida, a cuidados intensivos, fue operado de urgencia por el mejor cirujano torácico de Alepo (que forma parte del equipo del proyecto "Heridos de Guerra" y que no cobrará nunca los honorarios). Su estado seguía siendo crítico. Esa noche, el cirujano y el médico de reanimación se negaron a regresar a sus hogares y pasaron la noche en el hospital para estar preparados por si la situación del paciente se agravaba durante la noche.

• G.Z., desplazado de Djabal Al Sayde, sin trabajo, y que vive con su familia de cinco personas en nuestra casa de la comunidad, ha recibido una donación de 4.000 LS de su Iglesia. Esta cantidad es apenas suficiente para los pequeños gastos diarios de la familia. Ha querido darnos 1000 LS para participar en la compra de pan que ha alcanzado precios vertiginosos a causa del bloqueo.

6 Así estamos. Tratamos de resistir a pesar de todo; resistir después de exactamente un año, 365 días de guerra. Resistir al pesimismo, a la fatiga, al desaliento y al extremismo. Como decía nuestro gran amigo John Debruynne **, "Resistir es no renunciar jamás a buscar el sol incluso a través de la abertura de una boca de alcantarilla". "Resistir es ser lo suficientemente terco para verlo elevarse a través del alambre de púas".

Nabil Antaki
Por los Maristas Azules
Alepo 17/7/2013
FaceBook – Maristes Alep

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* En el momento de enviar esta carta, parece que el bloqueo se ha suavizado un poco.
** Jean Debruynne era un sacerdote de la Misión de Francia. Poeta y escritor, acompañó a muchos movimientos como los Scouts y Guías de Francia, etc.

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