9 de octubre de 2008 ITALIA

Maristas y marianistas de habla hispana y portuguesa

Un año más, un grupo de 21 hermanos mayores del Instituto, procedentes de distintas Provincias de habla española y portuguesa, junto con tres marianistas, dos hermanos y un sacerdote, que ha sido el capellán, nos hemos encontrado en Manziana, Italia, para realizar el curso de espiritualidad para hermanos mayores durante dos meses.

Durante dos meses hemos vivido una experiencia comunitaria y formativa que nos ha llenado de satisfacción personal. Durante estos días vividos en comunidad hemos valorado el regalo de Dios de nuestra vida y de nuestra vocación marista. Vista la trayectoria de nuestro camino desde las cotas de la madurez ha brotado espontáneo el canto de la gratitud por el camino recorrido y nos han ayudado a mirar hacia al futuro con confianza y esperanza.

Este peregrinar interior lo hemos podido realizar con la ayuda nuestros Superiores mayores y de otros hermanos que nos han motivado durante estos días con sus reflexiones. Del Consejo general han compartido algunas horas con nosotros los hermanos Seán Sammon, S. G. y Luis García Sobrado, V. G.; y los Consejeros generales Pedro Herreros, Emili Turú y Maurice Berquet. Todos ellos nos han acompañado explicándonos la situación actual del Instituto desde diversas facetas. A ellos nuestro agradecimiento por esta atención que han tenido con nosotros, pues nos han hecho sentirnos muy valorados. Los temas tratados por los otros conferenciantes, todos ellos de primera línea, han sido también del agrado de los participantes en el curso; a ellos también nuestro agradecimiento y recuerdo.

Queremos hacer mención muy especial de la peregrinación a los lugares maristas. Ha sido una experiencia que nos ha llenado profundamente. Todo ha estado previsto y muy bien preparado. El hermano Alain Delorme ha desempeñado un papel importantísimo como guía y mentor. Nos ofreció hermosas explicaciones de los lugares en que San Marcelino y los primeros hermanos ejercieron su apostolado. Fueron muy interesantes las descripciones de los aspectos sociales y políticos de la época y puso punto final el último día con las espléndidas charlas sobre San Marcelino y los primeros hermanos, así como sobre los testimonios de algunos de ellos.

A los hermanos de las Comunidades que visitamos, nuestro agradecimiento por las atenciones que de ellos recibimos.

En la evaluación del curso, hemos destacado la fraternidad existente en el grupo, manifestada a través de muchos detalles que se han dado a lo largo de los dos meses que ha durado la convivencia. A aquéllos que no habéis tomado parte aún en un curso de estas características, os invitamos a que hagáis esta experiencia; os aseguramos que vale la pena. No os arrepentiréis.

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