14 de julio de 2005 CASA GENERAL

¡Miramos hacia el futuro para construir una gran historia!

La Comisión encargada de estudiar el futuro de los lugares que han visto nacer el Instituto se encontró con el Consejo general en Roma para hacer balance del trabajo realizado.
Esta Comisión se reunió varias veces en el Hermitage y pidió la opinión de hermanos, grupos y usuarios de los lugares. Seguidamente elaboró sus primeras propuestas y evaluó las reacciones de los grupos interesados. Todo este material fue recogido en un dossier enviado a los Provinciales para ser examinado por su Consejo y hacer las observaciones y propuestas oportunas.
Habida cuenta de todas esas informaciones y observaciones, se confió a una oficina técnica la elaboración de un proyecto global que, sin entrar demasiado en detalles, pudiera indicar una dirección general y concreta.

La Comisión, enriquecida con el material elaborado y las respuestas de los Consejos de Amazonia, Brasil Centro-Sur, Canadá, China, Compostela, Cruz del Sur, Europa Centro-Oeste, Corea, Río Grande do Sul y con un boceto de proyecto técnico, se reunió en Roma para presentar su aportación al Consejo general.
La Comisión es consciente de haber prestado un servicio y haber propuesto una orientación inicial. Piensa que su trabajo ha concluido. Efectivamente, ha llegado el momento de decidir sobre el futuro del proyecto, con todo lo que ello comporta, no sólo desde el punto de vista económico, sino también en lo que se refiere al personal y al enfoque necesario. La Conferencia general se convierte en una ocasión especialmente propicia no sólo para tomar orientaciones, sino también para comprometerse concretamente en la realización del proyecto.
Sabemos que en un momento de su historia, el Hermitage se quiso vender para ser convertido en una escuela agrícola, y que alguien intervino para bloquear esa decisión. Hoy hemos llegado, quizás, a otro momento decisivo que repercutirá seguramente en el futuro: conservar una casa para que nos recuerde el pasado o transformarla para que se convierta en un centro de irradiación en el futuro. En Vita consecrata, Juan Pablo II escribía: ?No sólo tenéis una historia gloriosa para recordar y explicar, sino una gran historia para construir. Mirad hacia el futuro??

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