30 de mayo de 2007 CASA GENERAL

Nuevas perspectivas para la regionalización marista

La crónica de hoy recoge el trabajo de dos jornadas ya que la temática ha sido la misma durante las sesiones: la regionalización, su concepto, visión que se tiene de la misma, la configuración que se le ha dado en el Instituto y lo que habría que hacer en cada región. El término ?regionalización? se refiere al proceso por el cual las unidades administrativas del Instituto se agrupan entre sí para favorecer la mutua cooperación y colaboración. Es un proceso flexible y adaptable a las necesidades de las unidades administrativas, sin crear otras nuevas.

Los participantes se han visto ayudados por las experiencias de cuatro grandes Institutos religiosos presentes en todo el mundo: Capuchinos, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Sociedad del Verbo Divino y Jesuitas. Por medio de un documento se ha podido analizar la visión que inspira a esas instituciones, la configuración geográfica que han dado a sus regiones y las diferentes acciones que realizan a escala regional. Estos ejemplos confirman que el proceso de regionalización está siendo asumido gradualmente por todos los Institutos religiosos como un medio eficiente de gobierno y animación de la vida religiosa hoy. En la configuración geográfica adoptada se puede entrever una tendencia general hacia regiones amplias, con la posibilidad de que grupos de Provincias, con intereses y necesidades comunes, formen sub-regiones dentro de la gran región.

Las luces de la propia experiencia

Junto con estas cuatro referencias institucionales que han servido para iluminar la reflexión, se ha compartido la experiencia de dos estructuras regionales de nuestro Instituto implantadas después del 20° Capítulo general: el Consejo de Oceanía y la CIAP (Conferencia Interamericana de Provinciales).

El Consejo de Oceanía ha tenido un desarrollo en cinco etapas. La primera etapa, iniciada en 1997, consistió en encuentros de representantes de las unidades administrativas de la región, que terminó con una reunión de todos los Consejos del Pacífico en la que se suscitó la cuestión de la regionalización de las estructuras.

La segunda etapa ha tenido dos fases decisivas. La primera, en 1999, con el Consejo regional del Pacífico, donde se propuso comenzar un proceso para constituir una única Unidad administrativa en la región del Pacífico. En la segunda, un año después, el Consejo fijó la fecha de ese objetivo para antes de acabar 2003.

La tercera etapa vino a partir de 2001, con intercambio de visitas y encuentros entre las diferentes Unidades administrativas. La cuarta llevó a la creación de cinco comisiones y a la sustitución del Consejo del Pacífico por el Consejo de Oceanía. En la quinta etapa, año 2007, el Consejo de Oceanía se completó con el nombramiento de varias comisiones encargadas de tareas específicas.

La Conferencia Interamericana de Provinciales y Superiores de Distrito (CIAP), proviene de la CLAP (Conferencia Latino-Americana de Provinciales). Este organismo se creó en Roma en octubre de 1979 con ocasión de la Conferencia general de Provinciales, para fomentar la renovación de la vida religiosa pedida por el Concilio Vaticano II. En la 10ª CLAP, celebrada en Los Teques (Venezuela) en agosto de 2004, se reunieron los Provinciales y Superiores de Distrito de América Latina y Canadá, los Viceprovinciales de las Provincias latinoamericanas y el delegado de las Provincias de Estados Unidos. Así se constituyó oficialmente la CIAP en el ámbito de América, como fruto de la reorganización de las Provincias en todo el Instituto.

Los miembros de la Conferencia han tenido así ocasión de conocer de cerca lo que se hace en las cinco regiones maristas: América, Europa, África, Asia y Oceanía. Ahora se trata de descubrir las ventajas que esta estructura aporta para el futuro, haciendo las adaptaciones que se consideren oportunas. Para ello se les ha pedido que indiquen qué acciones deben desarrollarse en las regiones y cuáles han de efectuarse en cada una de las unidades administrativas.

La puesta en común de estas reflexiones se ha realizado expresando las reacciones más significativas mediante una mesa redonda integrada por seis hermanos. Este trabajo se ha profundizado por la tarde en reunión de pequeños grupos regionales con la finalidad de ir definiendo posibles soluciones de futuro.

Dos experiencias más para aportar ideas

El miércoles 30 de mayo, también se han presentado dos realidades institucionales que han tenido una larga gestación hasta llegar a las estructuras actuales: UMBRASIL y la CME.

UMBRASIL fue creada en Brasilia el 15 de octubre de 2005, pero el proyecto venía barajándose desde las reuniones de Provinciales de Brasil para preparar el Capítulo especial de 1967-1968. El objetivo de esta entidad es coordinar y animar procesos de cooperación mutua entre las tres Provincias maristas y el Distrito de Amazonia, en el ámbito civil, y entre las nueve ?mantenedoras? que dan soporte legal a las obras maristas en el país. La ?mantenedora? es una figura jurídica de la legislación brasileña. Las Provincias y el Distrito están representadas en los organismos donde se toman las decisiones, que son vinculantes mediante consenso. Este organismo da visibilidad a la marca y a la acción ?marista?, facilita la interrelación de vida y misión, fomenta acciones e iniciativas de ámbito nacional y favorece la gestión en los procesos y los recursos. La sede de la entidad está en Brasilia y funciona con un Secretariado permanente, una Asamblea en la que participan todo los Consejos provinciales, un Consejo superior formado por los Provinciales y Viceprovinciales, un Directorio, un Consejo fiscal y una Comunidad interprovincial estable.

CME son las siglas de la Conferencia Marista de las Provincias con obras en España. El origen de la CME se remonta a la antigua Asistencia marista de España, atendida por un hermano Asistente general. Con el proceso de reestructuración desaparecieron las siete Provincias de España y surgieron cuatro nuevas, con demarcaciones geográficas que incluyen otras naciones junto con España. En 2006 se aprueban los Estatutos actualmente vigentes adaptados a la nueva realidad marista de España.

El objetivo esencial de la CME es atender a los intereses comunes de las Provincias miembros para favorecer la cohesión entre ellas, facilitar la colaboración con la Iglesia en el país y la relación con el propio Instituto, con el hermano Superior general y su Consejo, así como promover la solidaridad en la línea de las llamadas del Instituto, la coordinación y el apoyo mutuo en los ámbitos de reflexión y actividad, y finalmente, desarrollar actuaciones conjuntas. La CME tiene sus propios Estatutos que puede modificar o suprimir según se vea conveniente.

Estas realidades han ayudado a tener una visión general del mundo marista y a conocer las respuestas que se han dado a las necesidades que surgen en las regiones. La reflexión de la VIII Conferencia general es una invitación a formular propuestas que serán estudiados con más detenimiento en el próximo Capítulo general.

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