8 de mayo de 2008 NUEVA ZELANDA

Por una mayor vitalidad en la región marista de Oceanía

El día 5 de mayo por la tarde se inició el Consejo general ampliado con un tiempo dedicado a la presentación de los participantes. Fue también un momento para explicar el ritmo y horario del en-cuentro, así como para las indicaciones prácticas.

El día 6, en cambio, se empezó ya directamente con el trabajo propio del Consejo general ampliado con unas palabras de introducción por parte del H. Seán, recordando la finalidad de estos encuentros e insistiendo en que es un ejercicio de corresponsabilidad como líderes del Instituto. Lo que se pre-tende, en este caso concreto, es tratar de identificar los próximos pasos que deben ser dados en la regionalización y reestructuración, y actuar consecuentemente. Como desafíos concretos para este encuentro, el H. Seán ha hablado de la necesidad de una actitud de ?indiferencia espiritual? para llevar a cabo un auténtico discernimiento; de superar el deseo de controlar la renovación del Institu-to, que es un don del Espíritu; de vencer las resistencias a pagar el precio de una auténtica interna-cionalidad y multiculturalidad.

Después de esta introducción se presentó una visión general de la realidad marista en Oceanía a partir de cada una de las unidades administrativas.

La segunda sesión del día tuvo como punto de partida una carta que el H. Seán envió a los herma-nos de la región en junio de 2007, después de una consulta llevada a cabo entre ellos a propósito de la reestructuración de las unidades administrativas de Oceanía, con vistas a una mayor vitalidad y viabilidad. La carta ofrecía a los hermanos el resultado de la consulta y terminaba con la propuesta de unas acciones concretas que habían sido dialogadas con los provinciales y el superior del distrito durante la Conferencia general de mayo 2007 en Roma.

Los Consejos provinciales han tenido un tiempo para poder evaluar el camino llevado a cabo en relación a las propuestas del H. Seán, y han podido compartir sus expectativas y principales preocu-paciones en este momento con relación al tema de la regionalización y reestructuración en esta área marista. A continuación, cada uno de los Consejos, incluido el Consejo general, han expuesto a los demás el resultado de su diálogo.

En la asamblea se ha puesto en evidencia que no todas las unidades administrativas tienen la misma comprensión de lo que la reestructuración significa de manera concreta, y que, consecuentemente, los pasos dados han sido muy diversos. El diálogo en el gran grupo ha servido para ayudar a clarifi-carse y para ir identificando temas que deberán profundizarse en los próximos días.

Las estadísticas nos han recordado hoy que en las provincias de Melbourne, Nueva Zelanda y Syd-ney la media de edad es alrededor de los 68 años. Por eso destaca en este encuentro la presencia de algunos hermanos más jóvenes provenientes del Distrito de Melanesia y un hermano representando a la Polinesia (parte de la provincia de Nueva Zelanda). Se trata de una presencia que pone en evi-dencia dos realidades muy distintas en Oceanía marista, y que no conviene perder de vista en las reflexiones de estos días.

El día terminó con una ceremonia de bienvenida tradicional, siguiendo las costumbres maoríes (?Powhiri?), para lo cual la Asamblea se trasladó al colegio Hato Petera. Estas ceremonias tradi-cionales parten del principio de que todas las personas son sagradas: al llegar como extranjeros en esta cultura, debe hacerse un proceso que reconozca este carácter sagrado y abra la posibilidad de llegar juntos como una sola persona a alcanzar metas comunes. Otro principio es que no llegamos solos a este país: cada persona lleva consigo su propia experiencia, buena y mala, así como los espí-ritus de los predecesores. El proceso, entonces, ayuda a liberarse de cuanto pudiera restringir una libre interacción entre todos.

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