12 de mayo de 2014 PERú

?Profetas y místicos para un nuevo comienzo?

Del 23 al 29 de abril, en Santa Eulalia -Perú-, se llevó a cabo el IX Encuentro de la RED Interamericana de Espiritualidad (XIX Encuentro de la RED Latinoamericana de Espiritualidad). Contó con 23 participantes: 8 hermanos y 15 laicos.

El lema elegido por la Sub-Comisión de Espiritualidad de América estaba en sintonía con lo vivido en la Conferencia General del año pasado y tuvo como objetivo hacer un itinerario espiritual a través de los tres íconos propuestos: Hermitage, La Valla y Fourvière.

El ícono del Hermitage provocó la revisión de nuestro contexto actual: ¿Dónde estamos como animadores de la espiritualidad en América? ¿Qué pasos se han dado desde el último encuentro en Canadá? Tuvimos la oportunidad de hacer una revisión desde la fe del caminar de la RED en los últimos tres años y cómo los temas propuestos habían ayudado a reflexionar en las Unidades Administrativas sobre la necesidad de vivir itinerarios y procesos de conversión personal e institucional (Encuentro Curitiba-2011), la conversión desde la mirada del niño pobre (Encuentro Guatemala-2012) y el tema de las nuevas relaciones de hermanos y laicos (Encuentro Canadá- 2013). Sentimos que dicha reflexión nos ha puesto en sintonía con los llamados del último Capítulo General y, de a pocos, ha ido suscitando en nuestra animación la provocación a ahondar en dichos ámbitos.

El ícono de La Valla nos permitió conectar con nuestras fuentes y reflexionar sobre nuestra dimensión mística, profética y fraterna. La visita al “Diorama” de los lugares maristas, que tiene la Villa marista en Santa Eulalia, nos permitió realizar un itinerario espiritual para volver a lo esencial del llamado a Marcelino.

El ícono de Fourvière nos permitió confrontar el servicio de animación en nuestras Provincias, coincidiendo todos al decir que no nos sentimos “líderes espirituales”, sino más bien referentes limitados para otros hermanos y laicos. Hay mucha vida compartida en cada Provincia y Región y hay muchos “testigos de a pie” que nos inspiran y que nos cuestionan. Sentimos que así, como el agua fresca del Gier atraviesa los valles del Hermitage, así la espiritualidad debe recorrer todo nuestro ser y quehacer de nuestro querido continente.

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