7 de agosto de 2019 GUATEMALA

Proyecto de vida en fraternidad

El Movimiento Champagnat de la Familia Marista en la provincia de América Central cuenta con más de 350 miembros distribuidos en 30 fraternidades, presentes en Costa Rica, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Puerto Rico.

Con el objetivo de crecer juntos, comunicarse y formarse, el movimiento Champagnat de la provincia promueve entre las fraternidades: retiros, talleres de formación para los animadores; encuentros cada dos años de todas las fraternidades de la Provincia; celebración del día de San Marcelino con las comunidades de hermanos; paseos y momentos de esparcimiento con toda la familia.

Desde el año pasado – tras recibir el documento del nuevo proyecto de vida – todas las fraternidades han entrado en un proceso de renovación.

Como parte de esta mejoría, se han elaborado 14 fichas, con el objetivo de promover la profundización del espíritu del Proyecto, y se han introducido, al mismo tiempo, nuevos parámetros para la renovación del Movimiento, en sintonía con el proceso de cuatro años.

Y estos son algunos de los logros:

  • Tener un número significativo de fraternidades y en ellas de laicos y laicas que desean vivir su vocación laical como maristas.
  • Contar con la perseverancia y fidelidad de los fraternos (algunos desde hace 30 años).
  • Lograr el crecimiento, a través de los procesos formativos, de la conciencia de la vocación laical, de la espiritualidad y del carisma marista.
  • Seguir un camino de crecimiento y comunión con los hermanos.
  • Vivir un proceso positivo donde se toma conciencia de la responsabilidad de liderar el Movimiento con más determinación por parte de los laicos y laicas, pero al mismo tiempo con una nueva visión, aquella de potenciar la comunión con los hermanos, en un camino de mutuo enriquecimiento vocacional y de una mirada conjunta de cara al futuro del carisma marista.

Entre los desafíos destacan los siguientes:

  • Ofrecer procesos formativos que respondan a la nueva visión y dinámica de la vida de la iglesia, del Instituto y del mundo.
  • Capacitar para una animación de las fraternidades donde se crezca en responsabilidad, autonomía y madurez laical.
  • Buscar formas para conectar y entrar en relación con las nuevas generaciones
  • Continuar con experiencias formativas que reafirmen las tres dimensiones del carisma, en clave vocacional y de vinculación carismática, en armonía con los documentos de referencia del Instituto: En torno a la misma mesa, Ser marista laico y el nuevo Proyecto de vida de fraternidad.
  • Fortalecer la dimensión formativa como proceso hondo y sistemático, tanto a nivel personal como comunitario.
  • Tomar conciencia del sentido internacional del Movimiento y, por ende, la necesidad de una forma organizativa que propicie esa identidad colectiva laical marista, y le dé consistencia institucional.
  • Buscar nuevas presencias y formas de misión de los laicos maristas en medio del mundo.
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