6 de junio de 2020 CASA GENERAL

¿Qué significa para ti ser un protagonista en la actuación del sueño de Champagnat?

Preguntamos a algunos maristas de las seis regiones del Instituto, que trabajan en las obras maristas en la educación de los niños y jóvenes, qué significa ser protagonista en la realización del sueño de San Marcelino Champagnat. A continuación, algunas de las respuestas.

Europa

«Educar es la alegría de servir y aprender a servir para el bien común. Contribuir modestamente desde nuestro lugar a la obra educativa marista y al sueño de Champagnat, significa participar en el desarrollo de los jóvenes, no con el objetivo de un rendimiento individual y eficaz en un mundo competitivo, sino desarrollar un sentido de servicio, solidaridad, ayuda recíproca y fraternidad. Significa fomentar la apertura al mundo y un sentido de justicia. Es decir, significa desarrollar la capacidad de llevar a cabo proyectos colectivos con los jóvenes, aprender a hacerlos partícipes de su propia formación».
Christophe Schietse – Secretario de la Misión Francia (Europa)


América Sur

«El sueño de Champagnat es una apuesta por la fuerza colectiva y no el resplandor de alguien especial. El protagonismo, tal como lo concibo en el sueño de Champagnat, no valora las opciones y caminos personales. Señala categorías de protagonismo: los jóvenes, los empobrecidos, los estudiantes. Ser protagonista, en este sentido, significa actualizar y hacer cumplir colectivamente el sueño de Champagnat.»
Ricardo Spindola Mariz, coordinador del Área de Misión y Gestión de UMBRASIL (América del Sur)


Asia

«Ser protagonista en la realización del sueño de Champagnat es ser optimista, proactivo y positivo hacia los demás, transmitiendo esperanza y luz en medio de los desafíos y tiempo de cambio, como la actual crisis mundial. Se puede ser un agente de transformación social y un creativo constructor de puentes como un conector de redes que lleva luz y esperanza y fortalece la fe de quienes sufren y necesitan, utilizando de manera responsable los recursos necesarios como las redes sociales para comunicarse. Mantenerse en contacto con los jóvenes, marcar sus vidas, estar presentes y preocuparnos por ellos en medio de un mundo turbulento. Al igual que San Marcelino Champagnat, un modesto profesor, que respondía a los necesitados en cualquier momento. Del mismo modo, significa ser una persona de fe en tiempos de crisis, que ora sinceramente y es testimonio de fe a través de la acción. Así mismo, uno puede ser un hombre (hermano) o una mujer (hermana) de María, que ama y se preocupa por los demás, siendo un rostro, manos y misericordia para aquellos que puede apoyar, y que nunca abandona a sus hermanos/as, a pesar de los desafíos y las pruebas.

Seamos un protagonista marista, que lleva a cabo la misión de Champagnat y marca la diferencia en este mundo, con gestos grandes o pequeños; y toca la vida de los demás donde quiera que Dios nos lleve en nuestro encuentro y viaje de vida. «

Ivy B. Yecyec – Notre Dame of Kidapawan College – Kidapawan City, Filipinas


África

Veo a cada niño bajo mi cuidado con habilidades y dones únicos, y aliento el desarrollo en su crecimiento escolar, personal y social (habilidades interpersonales). Mi curiosidad natural y mi amor por el aprendizaje están presentes en cada niño que encuentro en mi clase. Mi uso de los métodos actuales de enseñanza fomenta el aprendizaje activo por parte de mis alumnos y el logro personal. Cada niño en mi salón de clases o en la escuela es especial y, como protagonista que persigue el sueño de Champagnat, es tratado con respeto, dignidad y el derecho del niño estrictamente respetado.

Para cumplir el sueño de Champagnat en el campo de la educación, a mis alumnos les enseño a establecerse metas, a esforzarse por su progreso personal y, lo más importante, a desarrollar una mayor conciencia del mundo, las culturas y el conocimiento de su creador. Deben estar capacitados para ayudar a los demás y realizar cambios positivos en el entorno donde se encuentran»

Julie Agbazue – Profesora en la Academia Integral Marista, Uturu-Nigeria


Arco Norte

«Mirando a los Hermanos y aprendiendo de ellos, comencé a comprender lo que Champagnat le había dicho a sus hermanos, hace doscientos años, sobre la importancia de amar a los estudiantes, los buenos y los no buenos todavía, antes de poder enseñarles. Este mensaje se ha convertido en la piedra angular de mi trabajo. Me ha fortalecido cuando me sentía derrotado y me ha llenado de alegría cuando me encuentro con hombres y mujeres jóvenes, años después de haberse graduado, que recuerdan con cariño la amabilidad que conocieron en los Maristas.»
Patrick Hennessy, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

«Cuando era un estudiante marista, mis profesores y los hermanos maristas trabajaban todos los días para inspirar, guiar, proteger, alimentar y más. Como profesor, es mi turno de hacer mi parte para realizar el sueño de Champagnat, siendo la persona que mis maestros y mis hermanos fueron para mí.»
Patrick Meyer, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

«Como marista, testimonio el amor de Jesucristo y lo hago conocer asegurándome que cada estudiante con el cual interactúo sea visto, conocido y amado. Destaco las habilidades de acción, contemplación y animación necesarias para vivir una vida llena de sencillez, amor, gratitud y cuidado recíproco, de ellos mismos y de toda la creación.»
Brigid Wolff, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

«Es un honor poder guiar a los estudiantes a semejanza de San Marcelino Champagnat. Cada niño tiene el deseo de ser exitoso y el anhelo de ser amado. Para ayudar a los estudiantes a reconocer su potencial con amor en nuestros ojos y orgullo en nuestro corazón, podemos estimularlos para dar lo mejor de sí mismos, en el plano educativo, emocional y espiritual.»
Margie Sweeney, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

«Por un lado, siento que presiono y empujo a los estudiantes para que no tengan miedo de compartir entre ellos. Y por otro lado, a través de la literatura, encuentro una gran alegría al hacer que los estudiantes tomen conciencia de sus bendiciones y del hecho cómo muchos no tienen las ricas experiencias de vida o los recursos como ellos.»
Mary Cozzie, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

«Nosotros, como laicos maristas, igual que los hermanos antes que nosotros, debemos encontrar un modo de hacer que nuestros estudiantes no solo vivan vidas de fe, sino que PROPAGUEN las Buenas Nuevas de Jesucristo, tal como lo hizo Marcelino Champagnat cuando comenzó esta misión hace dos siglos.»
Sean Maxwell, Marist High School – Chicago, Estados Unidos

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