20 de febrero de 2006 FRANCIA

Recuperar el espíritu del Hermitage

Del 27 al 29 de enero se ha reunido ?por última vez- la ?Comisión de los Lugares Maristas?, encargada por el Consejo general de ?soñar? un futuro para el Hermitage, La Valla, Le Rosey y Maisonette. Constituida en enero de 2004, y tras una serie de encuentros diseminados a lo largo de los dos años, esta comisión ha elaborado un plan para hacer que los ?lugares? que han visto nacer nuestro Instituto puedan conservar el sabor de los orígenes y al mismo tiempo ofrecer la oportunidad de vivir una experiencia regeneradora que pueda enriquecer al que la vive y ser exportada a los lugares de vida y apostolado del mundo marista. La reflexión de la comisión, junto con el aporte de otros grupos, ha sido la base para plasmar las primeras orientaciones, y para esbozar los primeros diseños técnicos (plan director). Todo este material fue remitido a todos los Consejos provinciales para que lo viesen y pudieran mandarnos sus propuestas y observaciones. Los resultados de este largo trabajo fueron presentados al Consejo general durante el plenario de junio de 2005. A su vez el Consejo expuso sus planes a la Conferencia General que dio su parecer en sentido positivo para la realización de proyecto.

Éste ha sido, en síntesis, el camino recorrido por la comisión. Ahora ha llegado el momento de comenzar los trabajos, dado que el Consejo general y el Consejo provincial del Hermitage han aprobado el proyecto y han definido la modalidad de su financiación. Por tanto, éste es el momento de empezar una segunda etapa que consiste en la elaboración del proyecto al detalle por parte del arquitecto y la estimación precisa de los costes. Luego se tendrá que definir cuándo comienzan las obras, en qué sector intervenir, qué ritmo seguir… pero éstas son cuestiones que deberá afrontar otro grupo de personas que se nombrará pronto a tal efecto.

La Comisión ha llevado a cabo una labor excelente. Y el hecho de que el proyecto haya sido acogido con simpatía por el Consejo general y haya obtenido el placet de la Conferencia nos permite esperar que, a no tardar, el Hermitage podrá convertirse en un lugar privilegiado de irradiación del carisma marista. Hay de todos modos un elemento importante al cual la comisión le ha dado muchas vueltas y que condiciona el éxito final del proyecto: la futura comunidad del Hermitage. Éste es un problema que ningún arquitecto va a resolver y cuya solución no la van a dar los técnicos. Para la comisión resulta claro que si queremos hacer del Hermitage un museo, quizá no sea necesaria una comunidad, bastaría con tener guías bien preparados. Pero si queremos tener un centro en el cual, como en tiempo del padre Champagnat, se pueda reproducir la vida que él mismo comenzó y transmitir a los hermanos el entusiasmo como él supo hacer… entonces, además de los otros costes, debemos invertir en personas. Y el Hermitage podrá ser una vez más, como en aquel lejano 1903, el lugar de irradiación del único y mismo espíritu: el del padre Champagnat.

VOLVER

Maristas en la Amazonia Occidental...

SIGUIENTE

Nuestra vida espiritual ante los desafíos eu...