29 de septiembre de 2008 CAMERúN

Reflexión personal

En primer lugar, debo confesar que este retiro ha sido muy enriquecedor para mí. Nunca anteriormente había vivido una experiencia tan enriquecedora respecto a la espiritualidad. La razón es sencilla: durante este retiro, he sido capaz de centrarme y de profundizar mi relación personal con Dios, Jesús, María y Champagnat. He logrado comprender cómo puedo amar a Dios, a Jesús; mejor incluso: cómo puedo contribuir a que sean más conocidos y amados por los demás. Aunque conocía ya esta doctrina, a lo largo de este retiro he podido apreciarla bajo otro aspecto. Ahora valoro estas experiencias vividas dando más importancia a la meditación y a la oración. Ello me ha llevado a un nivel diferente al vivido anteriormente; es decir, soy capaz de vivir ahora estas situaciones con el corazón y no solamente de modo reflexivo.

Cuando supe que este retiro trataría sobre ?El agua de la Roca?, me preguntaba qué iba a aprender de un libro que estaba leyendo desde hacía tres meses sin sacar un gran provecho. No obstante, pensé: Dios hace bien las cosas, Él me guiará a lo largo del retiro. Es lo que ocurrió.

He utilizado este libro para mis meditaciones y para la plegaria mariana; sin embargo, no me he sentido tan emocionado por su contenido como durante este retiro. Desde el primer día me pregunté si se trataba del mismo documento. Sigo preguntándome por qué este fuego que arde ahora en mi interior no se manifestaba anteriormente, cuando leía el mismo documento. En cierto modo me considero como los discípulos de Emaús que reconocieron a Jesús en la fracción del pan. Este retiro ha constituido para mí una experiencia parecida: como si yo descubriera a Jesús en la fracción del pan. He podido comprender y ver mejor quién es Dios para mí por medio de este documento que me habla de la espiritualidad que pensaba haber vivido a lo largo del pasado año.

El Agua de la Roca es un documento básico de nuestra espiritualidad, la que hemos tenido en el pasado. Esto me lleva a afirmar que la Congregación Marista tiene en estos momentos una fundamentación muy fuerte cuyas raíces se encuentran en una Roca indestructible que no puede ser removida. Esta Roca es Dios, Jesús, María y el Padre Champagnat. Por ello, mediante este retiro, siguiendo el ejemplo del Padre Champagnat y viviendo esta espiritualidad, pienso llegar a ser una persona por cuya mediación los demás puedan leer el Evangelio (cf.WfR, 142). Este es mi gran deseo: que, al final de este retiro, cuando regrese a mi comunidad, pueda irradiar el Evangelio a los estudiantes, a los profesores y a todos los que se encuentran en la escuela entorno a mí.

Para acabar, quisiera decir que, después de este retiro, espero asumir una vida más evangélica y considerar cuál es el mejor procedimiento que debo emplear para que los demás conozcan y amen a Jesús. A la verdad, aunque ya lo hacía antes, espero hacerlo en adelante de una manera diferente.

Quisiera asimismo manifestar mi agradecimiento a la comisión que ha elaborado el documento El Agua de la Roca. He llegado a pensar que se trata de una acción del Espíritu Santo. La comisión ha estado asistida por este Espíritu. Así interpreto yo este hermoso documento, que, como espero, será bien apreciado en el mundo marista y en otros ámbitos. Doy gracias a Dios por haberme concedido la oportunidad de asistir a este retiro, por haberme dado la gracia de CONTEMPLARLO a lo largo de estos días.
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Frère Martin
Comunidad de Bafut, 15 de agosto de 2008
Camerún

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