6 de septiembre de 2005 SRI LANKA

Saludo a nuestros lectores

Iniciamos esta crónica desde Sri Lanka. A nuestra llegada al Goldi Sands Hotel donde se va a celebrar la VII Conferencia general marista, desde el 5 al 30 de septiembre de 2005, ya se nos habían adelantado algunos hermanos que han aprovechado los días previos a la reunión de la Conferencia para tomar un descanso en esta isla privilegiada por la naturaleza o bien para ultimar los detalles de preparación. La organización logística ha funcionado perfectamente. Los empleados del Goldi Sands Hotel estuvieron puntuales en el aeropuerto, lista en mano, atendiendo las distintas llegadas de los aviones. Los viajes se han realizado sin contratiempo, aparte las anécdotas que rompen la monotonía de horas de vuelo y largas esperas en los aeropuertos.

En colaboración con el hermano Onorino Rota y con el técnico Luizi Da Rosa, ambos desde Roma, coordinando la edición y las traducciones a los cuatro idiomas oficiales del Instituto en los que se publica en la web, intentaremos mantenerles informados de lo más destacado que ocurra en la Conferencia.

Desde este momento les invitamos a compartir con todos los participantes este encuentro de fraternidad en el que se va a tratar de ?suscitar la vitalidad del carisma y la misión marista hoy?.

Recepción del hermano Superior general

La Provincia marista de Sri Lanka y Pakistán, a través de la persona del hermano Provincial Mike de Waas, dispensó una distinguida recepción al hermano Superior general Seán Sammon y sus acompañantes al llegar al Goldi Sands Hotel donde se alojan los hermanos que participan en la VII Conferencia general.
Al descender del coche y acceder a la puerta del hotel, los visitantes se trasladaron a través de una alfombra roja, hasta el lugar en que les esperaba una azafata cingalesa ataviada con traje de gala. Mientras, un grupo de danzantes y músicos, luciendo vestimentas regionales típicas del país y al ritmo de diversos instrumentos de percusión les acompañaban a su paso. La azafata obsequió a los recién llegados con un collar de flores, moradas para el hermano Superior general, y otros de flor de frangipane para sus acompañantes..

Al ingresar en el hall los recién llegados encontraron un candelabro de bronce. La parte superior del candelabro está coronada por la figura de un gallo y un poco más abajo se sitúa un recipiente con aceite del que emergen varias mechas. El gallo anuncia la llegada del nuevo día y con su canto da la bienvenida a la nueva luz del amanecer. El recién llegado trae la nueva luz de su persona y enciende la mecha del candelero como signo de acogida y saludo a cuantos habitan en la casa.

A continuación, el hermano Mike de Waas, el gerente del hotel y algunos hermanos presentes acompañaron al hermano Seán Sammon hasta el comedor donde se les sirvió un refrigerio.

Con este simbólico gesto el hermano Provincial de Sri Lanka y Pakistán han querido dar la más cordial bienvenida en la persona del hermano Superior general a todos los hermanos que participan en la VII Conferencia general.

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