19 de septiembre de 2008 ITALIA

San Giorgio di Nogaro

El 23 de agosto, en una ceremonia sencilla pero emocionante, el municipio de San Giorgio di Nogaro dedicó la calle que conduce al Centro de Salud de la población al H. Giorgio Bigotto, marista. Se encontraban presentes en la ceremonia el Sr. Alcalde, Pietro Del Frate, el Consejo municipal en pleno, el párroco de la población, don Livio Carlino, los miembros de la familia del Hermano y un grupo de amigos íntimos.

El H. Giorgio fue misionero durante 40 a√Īos en la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo. Lleg√≥ all√≠ en 1965 y trabaj√≥ en Nyangezi, Kisangani, Kindu, Goma y Bobandana, donde muri√≥ de un infarto el 21 de mayo de 2004.

El Sr. Alcalde lo present√≥ con las siguientes palabras: ?Un hombre de la regi√≥n que no olvid√≥ nunca sus ra√≠ces y que transform√≥ su vida en un don total a los dem√°s, a los que sufren, a los m√°s d√©biles, a los √ļltimos.? El Sr. Alcalde record√≥ asimismo la carrera universitaria el Hermano. Pero Giorgio prefiri√≥ la misi√≥n de profesor ? historia, geograf√≠a, filosof√≠a, lat√≠n y, siempre, religi√≥n ? a las glorias de la ense√Īanza universitaria. Durante largos a√Īos y en diversos lugares, fue director de colegios. Cada vez que regresaba a su tierra, dejaba ver el entusiasmo que sent√≠a por los j√≥venes del Congo. Antes de ofrecer su saber, se incultur√≥; se dej√≥ educar antes de educar a los dem√°s. Esta actitud le llev√≥ a un amor tan grande hacia el pueblo congol√©s que sufr√≠a f√≠sicamente por todas las injusticias y la larga guerra civil que martiriz√≥ durante mucho tiempo al pueblo congol√©s. Incluso puso su vida en juego para salvar la de los dem√°s. So√Īaba siempre con tiempos de paz para la Rep√ļblica Democr√°tica del Congo.

Se preocup√≥ por muchos j√≥venes y los acompa√Ī√≥ hasta la vida religiosa, marista, pero tambi√©n hasta el sacerdocio, o el convento, cuando se trataba de chicas. Muchos Hermanos j√≥venes congoleses lo tuvieron como acompa√Īante.

El Sr. Párroco recordó las conversaciones rápidas que mantenía con Giorgio después de la misa: ?¡Su entusiasmo por la misión era evidente!? Luego introdujo un momento de oración, seguido de la bendición de la calle.

Giorgio no se hubiera imaginado jamás que el municipio donde nació daría su nombre a una calle. Pero los amigos le querían y le siguen queriendo mucho. Después de su fallecimiento repentino, llegaron mensajes de pésame de todos los rincones del mundo marista. Sus antiguos alumnos lo recuerdan aun hoy, algunos de ellos con lágrimas. Habían escrito en su tumba: ?Hermano Giorgio, amigo de los jóvenes, ¡ruega por nosotros!?

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