5 de septiembre de 2005 SRI LANKA

Sri Lanka a través del ojo del periodista

La convocatoria de la VII Conferencia general en Sri Lanka la ?Perla del Índico?, la ?Reina de Mannar?, la ?Isla Esplendente?, que con todos esos apelativos se la ha conocido, despertó en mí la necesidad de informarme investigando algo que me ilustrara sobre este desconocido país y sobre el gran continente asiático. Le dedique algún tiempo durante las vacaciones. Cayó en mis manos el libro de Georgina Higueras ?El despertar de Asia?, que de forma sintética, con estilo periodístico atractivo, con un lenguaje de abundante referencia estadística, hace un recorrido por China, Taiwan, Japón, Irán, India, Indonesia, Irak y Australia. La profesión periodística le ?obliga a ser testigo y luchar por acceder a los lugares en los que se encarna la noticia, recabar información y, casi sin reflexionar, escribirla allí donde se encuentre un rincón más o menos tranquilo para transmitirla rápidamente y entrar en la primera edición.?

En esta panorámica asiática, que ofrece la autora de este libro, Sri Lanka ocupa un pequeño espacio para describir los efectos del ?tsunami?, palabra japonesa que la tragedia ha hecho de conocimiento generalizado. La gran ola devastó en esa isla el 75% de sus costas convirtiéndose en la madre todas las catástrofes. A base de la confección de una colección de estampas del tsunami en la que incluye a Panadura, Trincomale, Galle, Negombo, Nilaveli y Atagama, la autora describe cómo esta catástrofe afectó a la economía y a la vida cotidiana de sus habitantes.

El 70 % de la flota pesquera de Sri Lanka quedó destruida. Entre los 200.000 pescadores y sus familias se encuentra una buena parte de los muertos y desaparecidos del país. Otras 100.000 familias que vivían del sector como armadores, tejedores de redes, vendedores, reparadores de motores y que también residían en las cercanías de la costa, han sufrido igualmente grandes pérdidas personales y económicas.

Negombo, situada a unos 40 kilómetros al norte de Colombo, que acoge la VII Conferencia general marista, es una de las principales ciudades pesqueras de Sri Lanka. en esta zona central de la costa occidental de la isla no hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas, pero después de la catástrofe, su aspecto era desolador. En la gran laguna natural, que hace las veces de puerto, emergían proas y popas de barcos, muchos de ellos destrozados cuando la gran ola los lanzó contra el puente que cruza la laguna, empujó a unos contra otros y tiró a tierra gran cantidad de ellos.

En comparación con los pescadores de la costa oriental, los de Negombo son casi afortunados. En muchas aldeas, como Velur, ni siquiera se siente la devastación porque el tsunami se tragó todo, incluidas familias enteras, sobre todo mujeres y niños. En muchos pueblos lo único que quedó en pie fue la mezquita o la iglesia, lo que ha disparado las supersticiones. Más del 80 % de los pescadores de Sri Lanka son católicos y el resto, especialmente en la costa oriental, musulmanes.

La flota de Sri Lanka la componían 29.694 barcos, de los que sólo unos 1.500 superaban los 10 metros de eslora. Había otros 1.500 de entre nueve y diez metros y otros 11.000 de fibra de entre cinco y ocho metros de eslora. El resto son barcos sin motor: canoas, catamaranes y veleros.

Según el Ministerio de Pesca y Recursos Oceánicos, en 2003 las capturas de Sri Lanka ascendieron a 300.000 toneladas, de las que exportó, fundamentalmente a la UE, Japón y Estados Unidos, 15.690 toneladas de atún, tiburón, lenguado y gambas. El resto fue consumo interno. En su mayoría, los habitantes de la isla son grandes consumidores de pescado, pero desde que ocurrió la desgracia se ha producido un rechazo generalizado. Nadie quiere comprar pescado. Dicen que se alimenta con los muertos.

Sólo tres puertos se han librado de la acción destructora del tsunami: Kalpitiya, en el noroeste de Sri Lanka, y los cercanos a Colombo de Mutual y Chilaw. En éstos la gran preocupación es la superstición de que los muertos han contaminado las aguas del Indico. Si se prolonga el rechazo al consumo del pescado, para ellos, lo peor está por llegar.

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