29 de julio de 2008 AUSTRALIA

Sydney, una fiesta joven

Barangaroo, a orillas de la magn√≠fica bah√≠a de Sydney, con el famoso puente y su Opera House, fue el escenario de la llegada del Papa por mar, acompa√Īado de j√≥venes invitados a compartir la traves√≠a hasta el antiguo muelle donde esperaban los peregrinos. El viaje se inici√≥ con la acogida de los jefes ancianos de los abor√≠genes en el muelle de Rose Bay, con cantos en el dialecto local y en las diversas lenguas de las poblaciones ind√≠genas de Ocean√≠a. El barco cruz√≥ la bah√≠a acompa√Īado de numerosas embarcaciones.

El Papa se dirigió a los jóvenes que le esperaban en el muelle diciéndoles: ?Cualquiera que sea el país del que venimos, por fin estamos aquí, en Sydney. Y estamos juntos en este mundo nuestro como familia de Dios, como discípulos de Cristo, alentados por su Espíritu para ser testigos de su amor y su verdad ante los demás?.

A la vista de tantas banderas y ense√Īas agitadas por los peregrinos, alguien exclam√≥: ?Aqu√≠ hay m√°s banderas que en la ONU?. El papa describi√≥ as√≠ lo que ten√≠a ante sus ojos: ?Veo ante m√≠ una imagen vibrante de la Iglesia universal. La variedad de naciones y culturas de las que proven√≠s, demuestra que verdaderamente la Buena Nueva de Cristo es para todos y ha llegado a los confines de la tierra?. Y aludi√≥ a los primeros misioneros de estas tierras: ?Hoy recordamos a aquellos pioneros sacerdotes, religiosas y religiosos, que llegaron a estas costas y a otras zonas del Oc√©ano Pac√≠fico, desde Irlanda, Francia, Gran Breta√Īa y otras partes de Europa. La mayor parte de ellos eran j√≥venes, algunos apenas ten√≠an veinte a√Īos, y, cuando dejaron a sus padres, hermanos, hermanas y amigos, sab√≠an que dif√≠cilmente volver√≠an a casa?.

Las catequesis de obispos y cardenales

Los peregrinos han tenido la oportunidad de asistir estos días a diversas catequesis sobre el Espíritu Santo y la misión, dadas en 25 idiomas por cardenales y obispos de todo el mundo, en 250 puntos diferentes.

El mi√©rcoles el tema fue Llamados a vivir en el Esp√≠ritu Santo, a partir de la cita b√≠blica: Si vivimos animados por el Esp√≠ritu, dej√©monos conducir tambi√©n por √Čl. El cardenal Oscar Andr√©s Rodr√≠guez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, invit√≥ a los oyentes a ser santos tomando vitamina C, con la C de cuatro palabras: confirmaci√≥n, comuni√≥n, confesi√≥n, Cristo.

Las catequesis eran acompa√Īadas de cantos, reflexiones, preguntas, posibilidad de confesi√≥n, y se conclu√≠an con la Eucarist√≠a.

Espectacular representación del Viacrucis

Con una oraci√≥n del Papa, comenzaba en la tarde del viernes la representaci√≥n del Viacrucis a cargo de un centenar de actores no profesionales, que recreaban la √ļltima cena sentados en los escalones de la catedral de Santa Mar√≠a.
Benedicto XVI siguió el resto de las estaciones por televisión en la cripta de la catedral.
Alfio Stutio, actor australiano de 27 a√Īos, representaba a Jes√ļs. En la s√©ptima estaci√≥n los actores eran abor√≠genes vestidos con pieles de canguro y pintados con ceniza, una se√Īal de duelo en su tradici√≥n. Miles de j√≥venes siguieron este acto a trav√©s de numerosas pantallas gigantes, dispuestas en parques y plazas de Sydney. Se notaba emoci√≥n en el ambiente.

Vigilia bajo las estrellas y misa de clausura en Randwich

Los peregrinos alojados en colegios tuvieron que dejar libres las instalaciones el s√°bado por la ma√Īana, ya que el lunes siguiente se reanudaban las clases. El hip√≥dromo de Randwich sirvi√≥ entonces de campamento para que pasaran la noche m√°s de 200.000 j√≥venes. Al atardecer se organiz√≥ una vigilia de oraci√≥n con cantos de meditaci√≥n.

Por la ma√Īana se incorporaron muchas otras personas para tomar parte en la misa de clausura, en una multitudinaria celebraci√≥n a la que asistieron unas 400.000 personas, una afluencia jam√°s conocida en la historia de Australia. Benedicto XVI lleg√≥ el domingo en helic√≥ptero y recorri√≥ el lugar en el ?papam√≥vil? saludando a la audiencia.

Uno de los momentos más destacados de la eucaristía fue la confirmación de 24 jóvenes, en correspondencia con el lema de esta Jornada Mundial de la Juventud que era: Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos.

El papa, en su homil√≠a, dijo: ?Aqu√≠ en Australia, esta ?gran tierra meridional del Esp√≠ritu Santo?, hemos tenido una experiencia inolvidable de la presencia y del poder del Esp√≠ritu en la belleza de la naturaleza. Nuestros ojos se han abierto para ver el mundo que nos rodea como verdaderamente es: ?colmado?, como dice el poeta, ?de la grandeza de Dios?, repleto de la gloria de su amor creativo. Tambi√©n aqu√≠, en esta gran asamblea de j√≥venes cristianos procedentes de todo el mundo, hemos tenido una experiencia elocuente de la presencia y la fuerza del Esp√≠ritu en la vida de la Iglesia. Hemos visto la Iglesia como verdaderamente es, Cuerpo de Cristo, comunidad viva de amor, en la que hay gentes de toda raza, lengua y naci√≥n, de cualquier edad y lugar, unidos en la fe en el Se√Īor resucitado?.
Tambi√©n se refiri√≥ a la historia de la evangelizaci√≥n de las tierras australes: ?En su Ascensi√≥n, el Se√Īor resucitado dijo a sus disc√≠pulos: ?Ser√©is mis testigos hasta los confines del mundo? (Hch 1,8). Aqu√≠, en Australia, damos gracias al Se√Īor por el don de la fe, que ha llegado hasta nosotros como un tesoro transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n en la comuni√≥n de la Iglesia. Aqu√≠, en Ocean√≠a, damos gracias de un modo especial a todos aquellos misioneros, sacerdotes y religiosos comprometidos, padres y abuelos cristianos, maestros y catequistas, que han edificado la Iglesia en estas tierras. Testigos como la Beata Mary Mackillop, San Pedro Chanel, el Beato Peter To Rot y muchos otros. La fuerza del Esp√≠ritu, manifestada en sus vidas, est√° todav√≠a activa en las obras beneficiosas que dejaron en la sociedad y que ahora se os conf√≠a a vosotros?.
En el aire quedaba un reto: ¬ŅQu√© dejar√©is vosotros a la pr√≥xima generaci√≥n?

En el ángelus que siguió a la misa, el Papa se despidió de los jóvenes rememorando la Anunciación como un vínculo que Dios ofrece a María, a lo que Ella responde con un ?sí? en nombre del género humano.

La siguiente Jornada Mundial de la Juventud será en Madrid, en 2011. Benedicto XVI ve con gozo estas manifestaciones de fe. ¡Cuántas buenas semillas se han sembrado en estos días!, confesó en la tarde del domingo, al reunirse con los patrocinadores y organizadores del encuentro en la sala capitular de la catedral de Sydney.

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