10 de marzo de 2005 CANADá

Todo a Jesús por María; todo a María para Jesús

Para resaltar, de una manera tangible y visual, el acontecimiento de la canonización de san Marcelino Champagnat, ocurrida el 18 de abril de 1999, los Hermanos Maristas de Quebec decidieron confiar al Padre Sylvain Lalande, iconógrafo, la realización de dos grandes frescos en el coro de la capilla de Château-Richer, cerca de Quebec. Cuatro meses le ha llevado al Padre Lalande realizar estos dos frescos de estilo bizantino.
El fresco del lado izquierdo del coro de la capilla representa a san Marcelino Champagnat. Su testimonio se apoya en la roca inquebrantable de la fe en Jesucristo, roca sobre la cual se sostiene. He aquí el Señor al que él ha procurado conocer, amar y servir en los niños, en los jóvenes, a través de la enseñanza de la catequesis. Son estos niños ? como enviados y ángeles de Dios – que lo acercan al Espíritu de Jesús. Portan en sus manos las violetas que simbolizan las tres virtudes maristas de humildad, sencillez y modestia.
El fresco de la derecha reproduce la ascensión espiritual sobre un fondo de montaña cristalina que representa la escala del cielo. Encontramos allí a un grupo de personajes santos de la familia espiritual de los Hermanos Maristas: por encima del grupo, el Venerable Hermano Francisco, impulsando el fervor de todos con esta evocación inscrita sobre un pergamino: Todo a Jesús por María; todo a María para Jesús.
A través de este grupo de Hermanos Maristas entre los que hay varias figuras que aparecen ocultas, se recuerda a todos aquellos que, de una manera más oculta y escondida, contribuyeron también al progreso, florecimiento y renovación del Instituto; también vemos emerger figuras más conocidas: el Padre Colin y los Hermanos mártires que rodean al Hermano Benito Arbués, Superior General en el momento de la canonización.

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