27 de mayo de 2008 ITALIA

Una experiencia que se expande

Romano es una ciudad del Cimino, provincia de Viterbo (Italia). En ella se ha llevado a cabo el primero curso ?Marcelino, punto y seguido? con las fraternidades maristas de Italia y con otras personas que pertenecen de alguna manera a la Familia marista. Estuvieron presentes 23 personas, la mayor parte parejas de esposos. El equipo de animación estuvo integrado por los hermanos Pietro y Pencho y dos laicos colaboradores: Luisa y Francesco, que ya habían participado en el curso.

El encuentro ha sido intenso y muy apreciado. El entusiasmo por continuar caminando juntos como fraternidad por la senda de Champagnat, es realmente un deseo de todos. Podemos deducirlo de algunos testimonios directos, que recogemos a continuación. Hay que subrayar también la presencia alegre de los numerosos niños y jóvenes, que han acompañado a sus padres en el encuentro, aunque por obvios motivos su participación se ha limitado a los momentos de las comidas.

Testimonios

Gabriela-EUR
Me he sentido enseguida en un clima de familia, de fraternidad y de sencillez, junto a otras personas deseosas de profundizar el mensaje de Marcelino en su vida. Aunque la figura de Marcelino y su historia me son conocidas, en este encuentro me he sentido implicada de un modo vivencial, que me deja el deseo de volver a revisar muchos aspectos de mi vida a la luz de lo que hemos visto y recibido.
Entre los aspectos que me han impactado particularmente, tengo que subrayar la claridad que tenía Marcelino respecto a su misión, que le venía de vivir en la presencia de Dios y de su confianza en María.
Hay otros aspectos que me gustaría comentar: aunque es verdad que el entorno de los laicos que trabajamos en la Casa general es muy diferente del de los laicos que comparten la misión de los hermanos en el campo educativo concreto, pienso que se pudiera desarrollar el espíritu de familia y un compartir a un nivel más profundo que no sea únicamente el del trabajo.

Un padre
Ha habido una viva participación por mi parte y me he sentido muy sereno. He percibido de inmediato un sentido de armonía y sintonía con todos. Me gustaría profundizar el sentimiento de la comunión en la perspectiva de una comunidad ampliada.

Una madre
Durante esta experiencia me he sentido amada y escuchada. He vivido conciente de recibir y gustar un regalo que me ha sido ofrecido para transmitirlo a otros. Llevaré conmigo el carisma de San Marcelino, siempre actual, intensamente humano y señal de la ternura, atención y delicadeza del Padre. … Los aspectos más significativos del carisma de san Marcelino que he de desarrollar en el entorno humano que me circunda son la encarnación de las pequeñas virtudes, la presencia, el amor al trabajo, la sencillez, la vida orante.

Marina de Cesano. Queda el deseo y la voluntad de devolver, con nuestra discreta presencia, la alegría de testimoniar en la vida de cada día el frescor y la viveza de un encuentro. Encuentro engendrado por una mirada que ha fascinado la profundidad de nuestro corazón, y que desde allí ha partido para que llegue a toda criatura, que encontraremos a lo largo del camino de la Vida.
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Hermano Pietro

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