9 de abril de 2010 CHILE

Una respuesta para iniciar el camino

Nos acaba de llegar esta carta de respuesta de un laico a la propuesta que le han hecho en su Provincia (Santa María de los Andes)de profundizar su caminar como ?laico marista?. Creemos que nos puede ayudar a todos, hermanos y laicos, a preguntarnos en primera persona cómo responderíamos nosotros.

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Hermano, frente a la propuesta para profundizar este camino de laico marista?

– Tengo certezas.
– Tengo dudas.
– Tengo cansancios.
– Tengo entusiasmo
– Tengo testigos atractivos y animadores.
– Tengo desilusiones.
– Tengo pasión.
– Tengo temores.
– Tengo aburrimiento.
– Tengo historia imborrable.
– No tengo ganas de más de lo mismo.
– No te ganas de hacer a lo rápido.
– No tengo ganas de probar nada a nadie.
– No tengo ganas de reforzar nuestra realidad.
– No tengo ganas de estar buscando asegurar algo, aunque sea amistad.
РNo tengo ganas de m̩todos sino de vida.
– Tengo ganas de vivir ?tierra nueva?.
РTengo ganas que nuestros ̩xitos no sean los ̩xitos de esta sociedad individualista y egoc̩ntrica.
– Tengo ganas de vida compartida.
– Tengo ganas de preguntas ?al hueso?.
– Tengo ganas de fraternidad desinteresada.
– Tengo ganas de vivir lo profundo.
– Tengo ganas que sea el Espíritu el que conduzca.
– Tengo ganas de vivir algo que huela a tierra nueva marista.
РTengo ganas que se d̩ oportunidad a otras formas de hacer las cosas.
РTengo ganas de un estilo de convivencia que d̩ realismo al ?miren como se aman?.
– Tengo ganas que no nos doremos más la píldora.
– Tengo ganas de construir, elaborar y definir poco, y vivir mucho.
– Tengo ganas que confiemos en el Señor más que en nosotros mismos.
– Tengo ganas de que los maristas tengamos sólo una militancia: cristianos.
– Tengo ganas de que María sea la educadora de la vida laical marista.
– Tengo ganas de que los maristas, laicos y hermanos, tengamos un sello por lo que somos, no por lo que hacemos.

Hermano, estoy dispuesto a continuar este caminar. Tengo sueños, desafíos, esperanzas.
Tengo la sensación de que no tengo mucho que perder; por lo tanto, me siento con libertad para vivir esta llamada. Tengo claridad de mi cariño por lo marista y mi pasión por esta opción.
Tengo plena certeza de lo que he dado y tengo mucha claridad de todo lo que he recibido.
Lo agradezco todo. Los días llenos de sol y los días con tormenta y lluvias. Los días en paz y los días difíciles. Los días alegres y los tristes. Le agradezco al Señor por todo.
No me queda más que decir: ?Aquí estoy, Señor, ¿qué quieres de mí? Por lo que sea te doy gracias y te bendigo.?

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