15 de febrero de 2014 SUIZA

Ver de lejos, ver de cerca

Los días vividos con la comunidad de Ginebra me han recordado uno de los desafíos de nuestro mundo y de nuestro Instituto. El desafío de la integración, unidad o comunión. Siento que la comunidad responde a esa mirada amplia de la misión marista.  Mirada de un horizonte largo, pero que permite apreciar igualmente los detalles. La novedad de un trabajo universal por los derechos de los niños se integra con el cotidiano, vivido con la misma densidad y compromiso. Es la mirada progresiva que permite ver de lejos y ver de cerca. 

La mirada extensa y abarcadora de la comunidad es la que señaló el XXI Capítulo General cuando exhortó a todos los maristas aconvertirnos en expertos y defensores de los derechos de los niños y jóvenes de manera valiente y profética en los foros públicos. Nos sentimos impulsados a desafiar las políticas sociales, económicas, culturales y religiosas que oprimen a los niños y jóvenes”. 

La mirada a los detalles es lo que manifiesta el espíritu de la comunidad, donde la fraternidad se construye en la diversidad provincial, cultural y lingüística, con los  hermanos: Evaristus Kasambwe de Southern Africa, Manel Mendoza de l´Hermitage, como animador comunitario y coordinador de la Oficina, Vicente Falchetto de Brasil Centro-Norte y Jean-Claude Christe, de l´Hermitage.  Fraternidad que integra actualmente a Joseph McDonald, exalumno marista de Sydney, joven universitario en una experiencia de voluntariado. 

El ver de lejos y ver de cerca de la comunidad de Moëns trasmite integración y armonía. Se convierte en reto a la unidad en la diversidad. Es mensaje de comunión para el pluralismo de nuestro mundo. ¿Qué expresa si no la experiencia de trabajo de los maristas al lado de Franciscan Internacional, de Edmund Rice International, con quienes comparten oficinas y proyectos en Ginebra? ¿Qué otra cosa manifiesta el traslado sin traumas de Ginebra (Suiza) a Moëns (Francia)? En la comunidad conviven países (Brasil, Malawi, Suiza, España, Australia), así como lenguas (francés, portugués, español, inglés) y generaciones (desde los 21 a los 65 años). La experiencia comunitaria integra igualmente a  hermanos y laicos.

Ejercicio de armonía es poder compartir la presencia en los encuentros de las Naciones Unidas, con traje y corbata e identificación oficial, con las tareas habituales de cocina, limpieza de la casa, arreglos del inmueble y mantenimiento de la propiedad, donde el traje se convierte en mandil y en ropa de trabajo manual.  Y es ejercicio de integración el combinar la presencia ceremoniosa en los grandes salones de la ONU con el entorno campestre de la casa, donde se disfruta de la bella visión de las montañas, en este tiempo con nieve, así como de animales de campo, de hermosos prados y en el profundo silencio de la campaña.

La experiencia de internacionalidad de la comunidad se convierte en cercanía a la diversidad culinaria de los cocineros de turno, a la variedad de expresiones idiomáticas cuando se juega al  Scrabble, al conocimiento de expresiones típicas de cada una de las lenguas representadas, y hasta cómo utilizar el tenedor o mondar una naranja viene a ser un aprendizaje nuevo para otra cultura, que ciertamente enriquece y complementa. La comunidad de Moëns hace posible la sencillez marista en medio de un contexto de trabajo que hace relación a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el desarrollo de la Convención de los Derechos de los Niños, así como el análisis del Examen Periódico Universal de la ONU. Su mirada universal es también mirada atenta a los detalles de una vida comunitaria con sabor marista. 

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H. Javier Espinosa
Moëns, 2 febrero 2014


El responsable de la Defensa de los Derechos del Niño con sede en Ginebra es miembro del personal de FMSI y su función se centra particularmente en dos áreas:

• Abogar a favor de la infancia en las distintas problemáticas que se presentan ante la Naciones Unidas, sus agencias y organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales, ante todo en Ginebra (como el Comité de los Derechos del Niño); y

• Educar y animar, dentro del Instituto para que los miembros del mismo y sus colaboradores sean más activamente conscientes y comprometidos en los problemas de justicia nacional e internacional relativos a los niños. Es también parte de su tarea la realización de cursos de formación para las provincias o regiones.

Era evidente que para seguir avanzando, necesitaríamos pedir la acreditación como “entidad consultiva con competencia especial” ante el ECOSOC (Consejo económico y social de las Naciones Unidas) la misma acreditación que posee Franciscans International. Pero para esto, teníamos que ser una entidad jurídica reconocida por la sociedad civil. El BIS no tenía este estatuto, por lo cual, hicimos una petición para obtener el reconocimiento como ente jurídico reconocido en Italia. Dicho reconocimiento fue obtenido en abril de 2008. Así el BIS dejó de existir y nació una nueva entidad jurídica, la Fondazione Marista per la Solidarietà Internazionale – onlus (FMSI).

Ahora podemos comenzar la acreditación ante ECOSOC. Cuando la recibamos, FMSI podrá participar en las reuniones y encuentros de la ONU, como por ejemplo el Consejo de Derechos Humanos con sede en Ginebra, y hablar así en nombre propio. Mientras tanto, hacemos esto a través de nuestra colaboración con Franciscans International.

El Examen Periódico Universal (EPU) que es un nuevo mecanismo de las Naciones Unidas que realiza un examen del cumplimiento de los 192 países acerca del cumplimiento de los Derechos Humanos, ofrece una excelente oportunidad para que FMSI defienda los derechos de los niños ante el foro internacional. Esto se realiza en colaboración con las Unidades Administrativas del Instituto del país que es examinado. Este año FMSI espera participar en el EPU de los Estados Unidos y Malawi.

Aparte de su trabajo en FMSI él dirige cursos de capacitación sobre la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DDUDH), el desarrollo de la Convención de los Derechos de los Niños (CDN), así como el análisis del Examen Periódico Universal (EPU) de la ONU.

La creación de la Declaración de los Derechos Humanos y la consecuente Convención de los Derechos del Niño. Hasta ahora 193 países han firmado la Declaración de los Derechos Humanos y la Convención de los Derechos del Niño. El Consejo para los Derechos Humanos, dirigido por el Comisionado de Derechos Humanos, supervisa y monitorea los derechos humanos. Este comité está formado por 47 estados que se rotan periódicamente- cada estado es analizado cada 4 años y medio mediante el Examen Periódico Universal (EPU) y un grupo de tres estados diferentes verifica el proceso.

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