23 de abril de 2007 ESPAñA

Volver a las fuentes scouts

Estimados amigos/as: Paz y sabiduría.
Ante todo, muchas felicidades por celebrar el Centenario de la fundación del Escultismo. Por circunstancias del tiempo me ha tocado vivir en estos años de Provincial la celebración de bastantes Centenarios y otro tipo de efemérides parecidas de nuestras Obras Maristas. Os puedo decir que, en la mente de todos los organizadores de estos eventos siempre está el pensamiento de aprovechar esta ocasión para renovar, revitalizar y lanzar al futuro la misión que llevamos entre manos.

Ante el Centenario de la fundación del Escultismo sería una pena perder esta celebración sin parar un momento a dar gracias por la vida de Baden Powell, por su entrega, por su valentía en crear este movimiento y, sobre todo, para revitalizar el escultismo en el siglo XXI. Todos recordáis que Baden Powell distinguía tres ámbitos fundamentales para la educación de los muchachos: la Familia que ofrece al niño una tradición, una cultura, un modo de interpretar y descubrir la vida; la Escuela, que ofrece contenidos académicos útiles para el futuro, y el ambiente del Grupo Scout, donde el muchacho, en compañía de sus amigos y en contacto con la naturaleza, desarrolla su cuerpo, sus habilidades y carácter para ofrecer un servicio activo y válido a la sociedad, dejando el mundo en mejores condiciones de como lo encontró. Permitidme una reflexión sobre este tercer ámbito: el Grupo Scout.

En el Grupo educamos fundamentalmente por lo que somos las personas y después por las estructuras que ponemos a nuestro servicio. Estoy convencido de que Baden Powell sabía que el éxito del escultismo estaba en sus educadores, en los scouters. Podía organizar grandes estructuras, podía crear la Ley Scout, la Promesa, los principios, etc., pero sin personas entusiastas en hacer vida el espíritu Scout, todo lo demás llevaría al fracaso.

El éxito de un Grupo Scout está en vosotros. Vosotros sois la vida, el espíritu, el entusiasmo, vosotros educáis por ósmosis, y vuestros niños, adolescentes y jóvenes reflejan la imagen de lo que ven, oyen y sienten de vosotros. Mi experiencia Scout me he enseñado que somos el espejo donde se miran los niños, imitan nuestras actitudes, nuestros valores, nuestro vocabulario, nuestra forma de respetar los signos? y cuando nos imitan, aceptan de buen grado las correcciones que les hagamos porque ven en nosotros un modelo, una referencia, una coherencia. Permitidme el recuerdo cariñoso de un buen educador Scout como era nuestro amigo Javier López Legaz, a quien hemos conocido y admirado por su SER y ACTUAR Scout.

El buen ejemplo arrastra. Habéis creado un Proyecto Provincial Scout y el Perfil del Scouter como agente de misión, del que os felicito muy sinceramente. Está escrito, pero vosotros, nosotros, debemos ser los Scouters que con nuestro ejemplo, palabra y acción llevemos esos deseos y proyectos adelante.

Como todo en la vida, al pasar los años, sin darnos cuenta, la fuente de agua viva del escultismo se enturbia, y es bueno, de vez en cuando, parar, evaluar y empezar de nuevo, para que fluya siempre agua limpia de la fuente del escultismo. Quizás estos cien años de la fundación del Escultismo es un momento muy oportuno para volver a nuestras fuentes Scouts.

Sabéis muy bien que Baden Powell pretendía con el escultismo:
? formar personas maduras y críticas, con una personalidad sólida y dotados de múltiples cualidades para ofrecer sus vidas en servicio a nuestro mundo; todo ello, partiendo de principios y valores elegidos personalmente y que responden a las exigencias de la fe. La tarea del escultismo se podría resumir en la frase ?formación del carácter y servicio al mundo?.
? El escultismo educa en el amor a la naturaleza que nos recuerda la grandeza del Creador y nos presenta hermosas lecciones como la superación alegre de las dificultades, la contemplación, el respeto a los animales y plantas, el encuentro con uno mismo, la aventura vivida en grupo?
? En el escultismo, el sistema de patrullas es un ejemplo de la importancia que tiene la vida comunitaria donde crece la amistad que se extiende a la llamada Fraternidad mundial. Porque todo Scout está llamado a ser hermano de cualquier otro Scout, sin distinción de credo, raza o clase social.
? Y en el escultismo, Baden Powell daba una gran importancia a la educación de la fe, entendida como ?amar a Dios y amar a los hombres?. Y estableció que el primer principio Scout debía ser: ?el Scout está orgulloso de su fe, y a ella somete su vida?. No podía ser de otra manera, cuando el Scout hace su Promesa ante Dios y contando con su ayuda para cumplir sus deberes para con Él y los hombres.

Con el peligro de extenderme, pero conociendo vuestra paciencia y amabilidad, me permito enumeraros brevemente las cualidades que hoy, creo, debe tener un buen Scouter, un Baden Powell del siglo XXI, convencido de que es la mejor manera de acompañar y dirigir un Grupo Scout:
1. Un buen Scouter debe ser un líder que dirige con su palabra y ejemplo, que sabe suscitar vida, entusiasmo en los niños; es el guía que va delante de ellos y que recorre el mismo camino. No da órdenes desde ningún puesto elevado, sino que precede a los que quiere llevar en pos de sí. Es el que hace él mismo lo que espera que hagan los demás; es el que motiva a desarrollar los dones que Dios nos ha dado; es el que despierta el gusto por desarrollar las propias capacidades y prestar un servicio al Grupo.
2. Un buen Scouter es una persona sensata que sabe comprender, entender, que conoce a sus muchachos y las situaciones que viven. Es una persona sabia que ve las cosas como son, que sabe reflexionar y llegar a la raíz de las cosas y mirar el fondo de las personas, en definitiva, sabe conectar con la realidad de la vida.
3. Un buen Scouter es una persona madura que posee paz interior, serenidad y armonía consigo mismo. Es una persona sobria, es decir, que ve las cosas tal como son, que las juzgas objetivamente y no se deja zarandear por las emociones.
4. Un buen Scouter es una persona humilde que no necesita alzarse sobre las demás ni se sitúa por encima de las personas. Es una persona que acepta su fragilidad e inestabilidad, que acepta que es un ser humano que puede caer constantemente.
5. Un buen Scouter se esfuerza en tener paz interior y un corazón sereno donde todos se encuentran a gusto e incluso trabajan con alegría a su lado. Es una persona que vive en paz y transmite paz en sus palabras, actitudes y trabajo.
6. Un buen Scouter es una persona que es justa y evita dañar y herir a las personas. Leí una vez que dirigir ofendiendo es precisamente todo lo contrario de dirigir con eficacia.
7. Finalmente te digo que un buen Scouter es un padre para los niños que educa. Y ser padre significa que seas firme, que les eduques con coraje, que les infundas valor y confianza, que les animes a correr riesgos y no te adelantes a resolverles problemas.

Como veis he dedicado tiempo y cariño es esta carta, sencillamente porque os lo merecéis, porque os agradezco lo mucho y bueno que hacéis en nuestros Grupos Scouts, porque amo y siento el escultismo y porque quiero honrar la memoria de este gran hombre, Baden Powell, que creyó en nosotros, que deseó dejar un mundo mejor de cómo lo encontró, que creyó en la fraternidad universal y en un buen Dios que nos ama y nos ha regalado el hermoso don de la vida y de la creación.

Gracias a todos. Buena Caza y ánimo os desea vuestro amigo y hermano Scout

Guepardo Activo.
H. Manuel Jorques Bru.
Roma, a 10 de Marzo de 2007

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