31 – Prière de Marie à la Visitation

H. Rufino Sanchez

08/Jun/2010

La oración de alabanza en la Visitación de María

 

Alguien podría preguntarse, no sin cierta razón, si es posible que nuestra época se sensibilice hacia una alabanza purificada y hecha oración. ¡Nosotros, los maestros de la alabanza psicológica y utilitaria, la que conduce a ejercer influencia y da resultados prácticos!

En efecto, la moneda laudatoria que comúnmente circula, es la de la alabanza interesada. Encendamos la radio o la TV, y pronto alguien nos elogiará la compra de tal o cual producto, sugiriéndonos como de paso, nuestro estado de indigencia si no llegamos a conseguirlo.

Como uso que goza de cierta actualidad, podríamos recordar el que cunde entre personajes originales y famosos, el exhibirse alabando sin reparos las propias empresas… El resto de la gente, prefiere alabarse indirectamente, refiriéndose a la eficacia de sus realizaciones.

También el triunfalismo puede disfrazarse de alabanza desinteresada. Parece, pues, que hoy día, lo realmente original, sería un modesto silencio. Un canto que no sea sospechoso de manipulaciones, debe nacer del desinterés, de la gratuidad de los dones divinos, y de la inserción en el plan total de Dios.

Tal es el cántico de María, refiriéndose a las promesas hechas a Abraham y a su descendencia. Expresión de gozo que desborda lo estrictamente personal, para inserirse en la línea de los himnos bíblicos de alabanza, sin perder por ello su originalidad insustituible.

Motivos bíblicos de alabanza.

Una característica de los salmos, los credos de Israel, o los himnos bíblicos, es la existencia de un motivo central: es alabada la potencia de Dios, y las maravillas que ha obrado en medio de su Pueblo. En esto se inspiran los temas de alabanza, insistiendo sobre una u otra de las grandes obras, intervenciones decisivas que orientan los destinos y la historia del Pueblo de Dios.

Israel, se reconoce como testigo favorecido de tales intervenciones que lo configuran como nación elegida. Medita y conserva la memoria de la actuación de un Dios que puede estar presente en la historia, con sus maravillas; y que puede hacer preceder sus teofanías con grandes prodigios. Da alabanza de Israel consistirá en exclamar de diversos modos: « Venid y ved las obras de Dios… » (Ps. 66,5).

Olvidar estas obras, sería una gran falta, equivalente a olvidar la presencia misma de Dios. Para designar estas gestas, los hebreos acuñan principalmente dos términos específicos: « Gedõlôt » y « Niflãôt » que vienen a significar: « obras maravillosas ».

En la descripción de tales intervenciones, se pone en relieve incluso con especiales recursos literarios, el marco dramático que hace resaltar lo maravilloso de la misericordia divina.

¿Qué podría hacer Israel, entre el mar y todo el ejército del faraón con sus carros y caballos, que amenazaban destruirle? Toda su angustia se concentra en su pregunta: « ¿Acaso no había sepulturas en Egipto…? » (Ex 14,11).

Pero de esa situación desesperanzadora, Dios hará surgir el más purificado reconocimiento, con sus maravillas.

A veces, la participación de Dios resalta más aún, por servirse de la debilidad de personajes femeninos, de su viudez o esterilidad.

De una viuda, Judit, se sirvió Dios para llevar la salvación más imposible a las ciudades de la montaña. De la esterilidad de Sara nacería un pueblo numeroso como las estrellas del firmamento. De la esterilidad de Rebeca nacerían, a la vez, Esaú y Jacob, de quienes se escribió: « Dos pueblos hay en tu vientre» (Ex 25,23). Madres de personajes célebres, fueron otras dos mujeres estériles: Raquel, madre de José, y la madre de Sansón.

Esa esterilidad bíblica, estado de pobreza que refleja el estado del pueblo de Dios, pone mejor de resalto la gratuidad y omnipotencia, la iniciativa soberanamente libre de Dios en la historia santa. Y como resultado de tal iniciativa gratuita, en el pueblo de Dios se suscitan alabanzas, cánticos nacidos en ciertos casos de la boca de las mujeres bíblicas, elogios de las maravillas de Dios. Y el pueblo se siente identificado con estas mujeres, porque ellas representan, del modo mejor, su propia debilidad. La alabanza tiene así un significado y alcance colectivos. Así podríamos citar el cántico de Myriam (Ex, 15,20), Judit (Jud 1-6,118), Débora (Luc 5,1-31), Ana, madre de Samuel (I Sam. 2,1-12).

 

EL CÁNTICO DE MARÍA.

 

En la Visitación (Luc 1,39-57) nos volvemos a encontrar con una oración de alabanza según la línea del Antiguo Testamento. Sin embargo, el cántico de María supera a sus antecesores de un modo absoluto.

Comencemos por decir que el Magnificat sigue el esquema bíblico de las oraciones de alabanza. La introducción, con las palabras de Isabel: « Bendita tú entre las mujeres… » (Luc 1,42-46), nos sugiere el preludio del cántico de Judit: «Bendita seas en todas las tiendas de Judá y en todas las naciones, que cuando oigan pronunciar tu nombre se sentirán turbadas» (Jud 14,7). Como en otros cánticos bíblicos, el Magnificat resalta los temas de la pobreza y debilidad humana, la gratuidad y potencia de la acción de Dios, y se hace oración colectiva en el reconocimiento de las promesas hechas a los padres. Algunos de estos motivos, los encontramos en el himno de Ana, madre de Samuel (I Sam 2,1-11):

« Mi corazón exulta en Yahvé…

No hay santo como Yahvé…

Levanta del polvo al humilde

Para hacerle sentar junto a los nobles…

Los hartos se contratan por pan, mientras los hambrientos… »

 

PECULIARIDAD DEL CÁNTICO DE MARÍA.

 

Para ponerla de manifiesto, queremos insistir en una frase que presenta particular importancia, y que ilustra para un cristiano el significado de la oración de alabanza de la Virgen. Esta es:

« Fecit mihi magna qui potens est… » (Luc 1,49).

Tenemos aquí dos palabras conocidas. La Potencia Dei y sus Magnália, son motivos de oración ya referidos. Ahora, una vez más, aparecen en el seno del pueblo, como dice la Biblia. Pero esta vez, las maravillas de Dios asumen un carácter particular, insólito para una mentalidad hebrea; María dice: « Hizo en Mí ». Ningún personaje bíblico osaría afirmar que Dios hiciera EN EL sus maravillas. Estas son eventos de la Alianza, y nunca se le hubiera ocurrido a un israelita hacer una atribución personal de estos prodigios. Para que esto fuera posible, se requeriría que tal persona resumiera en sí todo el Pueblo, en la inminencia de una Nueva Alianza. Y se requeriría un insólito espíritu nuevo, el espíritu de adopción y contacto con Dios, que exclama « Abba, Padre ». Y esto se da en María.

Las «Gedõlôt» (grandes beneficios), y « Niflãôt » (cosas estupendas, arduas), como sustantivos colectivos o plurales, toman un « sentido fuerte » que siempre va aplicado al entero pueblo de Dios. Esto por su vinculación con la Alianza y con el tipo de espiritualidad hebrea. Podemos verlo en algunos ejemplos comenzando con el credo de Dt. 10,12 ss.

« Y ahora, Israel, ¿Qué te pide tu Dios…? El Dios tuyo, ha hecho por ti esas cosas grandes – Gedõlôt -… ». (Cf. Ps. 106,21; II Sam 7,23; Jos. 3,5; Joel 2,20; Ps 126,2). «Purificaos para mañana, porque Yahvé va a obrar maravillas — Niflãôt — en medio de vosotros » (Jos 3,5).

Las maravillas de Dios, para un israelita, no le tocan tanto en cuanto persona, sino en cuanto Pueblo. « Mira, voy a hacer una Alianza, realizaré maravillas — Niflãôt— delante de todo tu pueblo » (Ex 34,10).

En María se da la trasposición del sentido colectivo al individual, indicando dos cosas importantes: 1) la conciencia de una nueva Alianza en cuyo inicio, María resume el papel del pueblo de Israel; 2) Se toma conciencia de una especial y personal relación con Dios. Personal, porque Dios pasa del seno de su pueblo al seno de María. Especial, porque la relación de maternidad es diferente de la relación que nosotros tenemos con Dios a través de la gracia. Pero de un modo análogo, debe sentir el cristiano la vida sobrenatural, y la presencia de Dios que establece en él su morada. La oración cristiana de alabanza, nace pues de un especial espíritu de filiación, como en María nació por su maternidad.

 

REPRESENTATIVIDAD DE MARÍA PARA EL PUEBLO CRISTIANO.

 

Puede parecer una conclusión un poco forzada la que afirma que María viene a sustituir al entero pueblo de Israel. Sin embargo esto está confirmado con otros diversos textos de San Lucas, en los que se aplican a María frases antes dedicadas a la Hija de Sión, que es el nombre colectivo dado al Pueblo de Dios. Podríamos citar:

Alégrate: Luc 1,28. Cf. Hab. 3,18.

Dios mi salvador: Luc 1,48. Cf. Dt. 26,7; Hab. 3,18; I Sam 2,1.

Humildad: Luc 1, 48. Cf. Dt 26, 7; I Sam 1, 11.

Esclava: Luc 1, 48. Cf. IV Es 9,45 (no canónico).

Pero María en su « Fiat », no solamente resume al pueblo de Israel, sino que en Ella está en germen el pueblo que nace a la Nueva Alianza, el pueblo cristiano.

 

MARÍA EN EL ORIGEN DE LA NUEVA ALIANZA CRISTIANA.

 

Es sugestivo también, que en Luc I-II se encuentren paralelos explícitos con el desarrollo de la primera Alianza:

Encontrar gracia delante de Dios: Luc 1,30 (Cf. Gn. 18,3).

No temer: Luc 1,30. (Cf. Gen. 15,2).

Objeto de bendiciones universales: Luc 1,42. (Cf. Gen 12,3).

Nada es imposible a Dios: Luc 1,42. (Cf. Gen 18,14).

Nacimiento milagroso de un niño en cumplimiento de la promesa. Luc 1,45. Cf. Gen 17,19-22).

Tantas coincidencias literales, nos hacen pensar una vez más que la Iglesia primitiva se ve reflejada en María en la hora del cumplimiento de la Nueva Alianza. En esta primera recepción de las promesas mesiánicas, ella se siente representada por María.

 

MARÍA PORTADORA DE DIOS, MODELO DEL CRISTIANO.

 

María no es sólo el instrumento del nacimiento de Dios, sino que instaura con El una especial relación. Por ello, Isabel no sólo la llama madre, sino portadora de Dios. Lucas, hablándonos de Isabel, emplea el verbo « anaphoneo » (cuando exclama con gran voz) : es un verbo que los Setenta no emplean sino en presencia de Dios o del Arca de la Alianza. Lo mismo con « Eskirtêsen » (cuando el niño salta de júbilo) lo que lejos de ser un detalle folklórico, se refiere a manifestaciones de alegría en presencia del Arca de Dios, como aquélla en la que David danzó.

Estos dos verbos, son también alusiones al Arca de la Alianza, que se agregan a otras ya presentes en este capítulo. Podríamos citar la semejanza entre el saludo de Isabel: « ¿De dónde que la madre de mi Señor venga a mí? » (Luc 1,43), y la exclamación de David: « ¿Cómo voy a llevar a mi casa el arca del Señor? » (II Sam 6,9).

Así, el título de madre del Señor, viene a inserirse en el marco de los recuerdos que suscita la idea del arca, es decir, la Alianza, la potencia de Dios, el sentimiento de su presencia, la santidad del momento. Superposición de motivos y de recuerdos mediante el uso de ciertas palabras claves: es un hermoso recurso del midrash hebreo.

La Biblia es también libro de profundos contenidos poéticos y como tal, capaz, de suscitar vivencias de fe, por caminos que no lograría un simple relato histórico. Recordándonos el arca, Isabel llama a María lugar de la presencia del Señor.

María es portadora del Señor, e Isabel se siente penetrada por esa presencia que irradia. María manifiesta la conciencia de esas obras realizadas en Ella, y alaba al Señor. Así, ejerce su función ejemplar sobre cada uno de los cristianos, que a su vez se sienten penetrados por su relación con Dios a través de la vida sobrenatural. En compenetrarse de este sentimiento consiste también la oración de alabanza del cristiano.

 

CONCLUSIÓN.

 

Cristo es constituido, ante los hombres, Jefe de la Nueva Alianza, no sólo con las teofanías del Jordán y del Tabor, sino ya desde su venida al mundo. Y, ¿quién es el testigo, la criatura humana receptora de los maravillosos hechos de la Encarnación? – María.

Pero María no es un simple testigo, porque las grandes cosas se cumplen en ella. El seno de María, es como el seno de la Hija de Sión en el cual se llevan a cabo los grandes eventos de la Alianza. Es en el seno de María donde se cumplen las maravillas en orden a la Promesa. Por eso María no es presentada como instrumento, como las otras mujeres bíblicas; asume conscientemente su papel; pregunta: « ¿Cómo sucederá esto? » Recibe la respuesta de que está de por medio la Potencia de Dios, y entonces toma una actitud insólita en una mujer de entonces: acepta, da el sí, motivado y consciente. Es así como Dios ha concertado con los hombres una Nueva Alianza.

La oración de alabanza de María continúa los motivos bíblicos: proclama el cumplimiento de las promesas, y la gratuidad y misericordia de la intervención de Dios en la historia del pueblo elegido. Es una oración comunitaria. Pero también es oración personal, hacia el Dios que obra en ella. Esta especie de liturgia interior hacia Dios, no era muy explícita para los hebreos, en cuanto no era explícita su vida sobrenatural. En cambio la Iglesia, tan pronto como reflexiona en el estilo de vida de los hijos de Dios, se ve identificada en María.

La oración de alabanza del cristiano debe contener estas dos dimensiones, comunitaria y personal. Oración en la Iglesia, lugar donde el cristiano cumple su vinculación sacramental y social con Dios. Y oración personal, porque Dios obra en cada persona su Alianza y realiza en ella las maravillas de una nueva vida en la que el cristiano progresa, asumiendo con conducta personal, cada evento.

H. Rufino Sanchez

Luján

 

 

31 – La prière de louange dans la visitation de Marie

 

Notre époque peut-elle comprendre une louange qui devient oraison pure? Voilà une question à laquelle nous devrions répondre, nous, habitués de la louange psychologique et utilitaire, qui accroit l'influence et donne des résultats tangibles.

En effet, la seule monnaie qui a cours pour payer les bienfaits, est normalement à base de louange très intéressée. Ouvrez plutôt votre poste de radio ou de TV: une foule de réclames vous félicitent d'avance et vous promettent le bonheur si vous achetez tel ou tel produit.

Des originaux, amis du succès et de l'exhibition se vantent eux-mêmes. D'autres, font ce qu'il faut pour être vantés. L'excès est devenu tel que l'originalité consisterait aujourd'hui plutôt à garder un modeste silence.

Si donc quelqu'un, par hasard, fait de la louange une prière, c'est qu'il va contre le courant actuel. Il a suivi la piste du désintéressement; il a reconnu humblement la gratuité des dons divins; il s'est senti inséré dans le plan de Dieu. Dès lors, son chant est simple et sans-arrière-pensée.

Tel est le cantique de Marie quand elle exalte les promesses que Dieu a faites en faveur d'Abraham et de sa descendance. L'expression de sa joie déborde ce qui pourrait être strictement personnel, car elle se moule dans le schéma des hymnes bibliques tout en gardant son originalité.

 

DES MOTIFS BIBLIQUES DANS LA LOUANGE.

 

Une caractéristique des psaumes ou des crédos d'Israël ou des hymnes de la Bible, c'est l'existence d'un motif central: on loue la puissance de Dieu, et les merveilles qu'il a faites en faveur de son peuple. Quand on loue le Seigneur, on fait allusion à telle ou telle œuvre grandiose dans laquelle il y a eu, de la part du Très-Haut, une intervention décisive, qui a orienté la destinée et l'histoire du Peuple de Dieu.

Israël se reconnaît donc comme le témoin et le bénéficiaire de pareilles interventions qui font de lui le peuple élu. Il médite et conserve très vif le souvenir de ce que Dieu a fat, pour lui; un Dieu qui est toujours présent dans l'histoire, par son action merveilleuse, et qui peut, quand il le veut, faire précéder ses théophanies par de grands prodiges. La louange d'Israël se traduit alors par des cris joyeux: « Venez et voyez les gestes de Dieu »! (Ps. 66,5).

Ce serait une très grande faute que d'oublier ces gestes; aussi grande que d'oublier la présence de Dieu. Pour désigner les gestes de Dieu, les Hébreux ont deux mots spécifiques: « Gedolôt » et « Niflãôt » dont la signification est, à peu près, « œuvres merveilleuses ».

Quand on les évoque, on met en relief, au moyen parfois de recours littéraires très subtils, l'ambiance dramatique propre à expliquer combien la miséricorde de Dieu est merveilleuse.

Qu'aurait pu faire Israël, entre la mer Rouge et l'armée du Pharaon avec tous ces chars et ses chevaux, qui menaçaient de la détruire? Toute son angoisse se concentre dans cette interrogation: «Manquait-il de tombeaux en Egypte»? (Ex. 14,11).

Mais, au moyen de ses merveilles, Dieu fait tourner le désespoir en reconnaissance, une reconnaissance entièrement purifiée.

Plus la faiblesse humaine est grande, plus les merveilles de Dieu sont visibles. On le voit clairement dans le cas des veuves et des stériles que Dieu fait sortir de leur détresse.

C'est par l'intermédiaire d'une veuve, Judith, que Dieu apporte le salut aux villes de la montagne, juste au moment où aucune issue n'est plus possible. Une femme stérile, Sara, engendre un peuple aussi nombreux que les étoiles du firmament. Malgré sa stérilité, Rébecca devient mère de deux enfants de qui on peut écrire: « Il y a deux nations en ton sein » (Gn. 25,23)

Il faut citer encore deux autres femmes stériles, qui ont engendré des hommes célèbres: Rachel, mère de Joseph et la mère de Samson.

Cette stérilité biblique, symbole de l'état de pauvreté du peuple de Dieu, fait ressortir la gratuité, la toute-puissance et l'initiative souverainement libre de Dieu, dans l'histoire sainte. Suite à cette initiative gratuite de la part de Dieu, surgit dans son peuple la louange, exprimée par des cantiques (parfois sur des lèvres de femmes) et des éloges pour les merveilles divines. C'est le peuple tout entier qui se sent identifié avec les femmes: leur faiblesse est bien celle de la nation. De la sorte, la louange prend une signification et une portée collectives. Nous pourrions citer ici les cantiques de Myriam (Ex. 15,20), Judith (Jdt. 16,1-18), Déborah (Jg. 5,1-31), Anne, la mère de Samuel (I Sam. 2,1-12).

 

LE CANTIQUE DE MARIE.

 

A la Visitation (Lc. 1,39-57) nous avons donc une prière de louange dans la ligne de celles de l'Ancien Testament. Pourtant, le Cantique de Marie est, de beaucoup, supérieur aux autres cantiques de la Bible.

Disons d'abord, que le Magnificat suit de très près le schéma des prières de louange. L'introduction, avec les paroles de Ste Elisabeth: «Tu es bénie entre les femmes… » (Lc. 1,42-46), rappelle le prélude du cantique de Judith: Bénie sois-tu parmi toutes les tentes de Juda et en toutes les nations qui se sentiront émues à entendre ton nom ». (Jud. 14,7) Ensuite, on met en relief comme en d'autres cantiques bibliques les thèmes classiques: pauvreté et faiblesse de l'homme, gratuité et puissance de l'action de Dieu. Finalement, le cantique devient une prière collective, exprimant la reconnaissance pour les promesses faites à nos pères. Quelques-uns de ces motifs, nous pouvons aussi les trouver exprimés dans l'hymne d'Anne, la mère de Samuel (I Sam. 2,1-11):

« Mon cœur exulte en Yahvé…

Point de Saint comme Yahvé…

Il retire de la poussière le pauvre…

Pour le faire asseoir avec les nobles…

Les rassasiés s'embauchent pour du pain…

Mais les affamés… »

 

PARTICULARITE DU CANTIQUE DE MARIE.

 

Où se trouve alors le caractère particulier du cantique de Marie ? Il est dans une phrase qui a une toute spéciale importance, car elle permet à un chrétien de saisir le sens de la prière de louange pour Marie. La voilà: « Fecit mihi magna qui potens est… » (Lc. 1,49).

Il y a là deux mots que nous connaissons bien : la « potentia Dei » et ses « magnalia » ; tous deux, sont des motivations de louanges déjà évoquées; disons que ce sont deux mots surgis du sein du Peuple, pour parler comme la Bible. Mais, ce qu'il y a de nouveau, c'est que cette fois-ci, les merveilles de Dieu prennent un caractère très particulier, même insolite, pour une mentalité juive. Marie s'écrie: « Le Tout-Puissant a fait EN MOI ». Aucun personnage biblique n'a osé dire que Dieu avait fait EN LUI les merveilles de Dieu. Car les merveilles de Dieu sont des événements de l'Alliance et jamais un Juif n'aurait pensé qu'elles étaient réalisées en lui. Pour que cela arrivât, il fallait que quelqu'un puisse se considérer comme le résumé de tout le Peuple, à la veille d'une Alliance Nouvelle. Cela exigeait donc, un esprit complètement nouveau, l'esprit d'adoption, qui crie: «Abba, Père! ». C'est ce qui se passe avec Marie.

Les « Geodolôt » (grands bienfaits) et les « Niflãôt » (choses étonnantes, difficiles) employés comme noms collectifs ou au pluriel, prennent un sens « fort » qu'on attribue toujours au peuple de Dieu tout entier. Et cela, à cause de leur relation à l'Alliance, ainsi qu'au genre particulier que constitue la spiritualité juive. Quelques exemples:

«Et maintenant, Israël, que te demande Yahvé ton Dieu? … Il a accompli pour toi ces grandes choses» (ou «Gedolôt») (Dt. 10: 12 et 21; cf. aussi Ps. 106,21; Il Sam. 7,23; Jos. 3,5; Jl. 2,20; Ps. 126,2). «Sanctifiez-vous pour demain, car demain, Yahvé accomplira des prodiges (Niflãôt) au milieu de vous ».

Les merveilles de Dieu, aux yeux d'un Hébreu, ne concernent pas tant sa personne que le Peuple. « Je vais conclure avec toi une alliance. Au vu de tout ton peuple, j'accomplirai des merveilles (Niflãôt) » (Ex. 34,10).

En Marie, chose singulière, il y a une transposition du collectif à l'individuel. Et cela implique deux réalités importantes: 1) On prend conscience d'une Nouvelle Alliance, au début de laquelle, Marie assume le rôle d'Israël; 2) On prend conscience qu'on est arrivé à un rapport spécial et personnel avec Dieu. Personnel, car Dieu passe du sein de son Peuple au sein de Marie. Spécial, car la maternité comporte une relation avec Dieu tout à fait différente de celle de la grâce. Cependant, le chrétien doit sentir de façon un peu semblable la vie surnaturelle et la présence de Dieu qui habite en lui. La prière du chrétien prend donc sa source dans l'esprit de filiation comme il l'a pris, pour le cas de Marie, dans sa maternité.

 

REPRESENTATIVITE DE MARIE POUR LE PEUPLE CHRETIEN.

 

On trouvera, peut-être, un peu forcée l'idée que Marie se soit substituée au Peuple d'Israël. Mais, il y a d'autres textes chez Luc où l'on applique à Marie des mots ou des phrases qui jusque-là étaient dits de la « Pille de Sion »: nom collectif du Peuple de Dieu. En voici quelques-uns:

Réjouis-toi: Lc. 1,28. Cf. Hab. 3,18.

Dieu mon Sauveur: Lc. 1,48. Cf. Dt. 26,7; Hab. 3,18; I Sam. 2,1.

Humilité: Lc. 1,48. Cf. Dt. 26,7; I Sam. 1,11.

Servante: Lc. 1,48. Cf. IV Esd. 9,45 (ce dernier, non canonique).

Disons donc que Marie, en prononçant son FIAT, non seulement résume en Elle-même le Peuple d'Israël, mais aussi contient en germe le peuple qui va naître à la Nouvelle Alliance, c'est-à-dire, le peuple chrétien.

 

MARIE, A L'ORIGINE DE LA NOUVELLE ALLIANCE.

 

Il est très suggestif aussi le parallélisme explicite entre Luc (1 et 2), et le développement de la 1ière Alliance:

Trouver grâce auprès de Dieu: Lc. 1,30 (Cf. Gn. 18,3: Abraham à ses visiteurs célestes).

Rassure-toi: Lc. 1,30. (Cf. Gn. 15,2: Dieu à Abraham).

Bénie entre les femmes: Lc. 1,42. (Cf. Gn. 12,3: Par toi se béniront toutes les nations: dit Dieu à Abraham).

Rien n'est impossible à Dieu: Lc. 1,57. (Cf. Gn. 18,14: Dieu à Abraham, parlant de Sara).

Naissance miraculeuse d'un Enfant en accomplissement de la Promesse: Le 1, 35,45. (Cf. Gn. 17,19-22: J'établirai mon alliance avec l'enfant que sera Isaac). Tant de coïncidences littérales nous amènent à considérer que l'Eglise Primitive se voit en Marie comme dans un miroir, à l'heure où s'accomplit la Nouvelle Alliance. Au moment où elle commence à recevoir les promesses messianiques, elle sent qu'elle est un peu ce qu'a d'abord été Marie.

 

MARIE, PORTEUSE DE DIEU, MODELE DU CHRETIEN.

 

Marie n'est pas uniquement l'instrument qui fait naître Dieu; elle est aussi celle qui inaugure une nouvelle relation avec lui. Voilà le motif par lequel Elisabeth, non seulement l'appelle mère, mais aussi, porteuse de Dieu. Luc, nous parlant d'Elisabeth, emploie le verbe: anaphoneo (s'exclamer) ; c'est un verbe que les Septante n'emploient qu'en présence de Dieu ou de l'Arche d'Alliance. Même chose pour le mot « Eskirtêsen », (tressaillir) quand l'enfant tressaille d'allégresse en son sein. Ce mot se dit pour les manifestations de joie en présence de l'Arche de Dieu, semblables à celles de David dansant devant l'Arche d'Alliance.

Dans ces deux mots (s'exclamer, tressaillir) il faut sentir aussi en filigrane des allusions à l'Arche d'Alliance qui ne sont d'ailleurs pas les seules dans ce chapitre. On peut citer, par exemple, la ressemblance entre le salut d'Elisabeth: «Comment m'est-il donné que la mère de mon Seigneur vienne à moi? » (Luc. 1.43) et l'exclamation de David.: « Comment l'Arche du Seigneur entrerait-elle chez moi? » (2 Sam 6,9).

Ainsi, le titre de Mère du Seigneur vient d'insérer dans le contexte des souvenirs que suscite l'idée d'arche: alliance, puissance de Dieu, sentiment de sa présence, sainteté du moment. Cette surimpression de motifs et de souvenirs, grâce à des paroles-clef est l'élégant procédé que les Hébreux appellent le midrash.

La Bible est, entre autres choses, un livre, dont le contenu poétique est en profondeur, et cela le rend capable de susciter des expériences de foi, par des voies auxquelles n'arriverait pas un simple récit historique. Elisabeth, parce qu'elle se rappelle l'arche, dit à Marie qu'elle est le « lieu de la présence du Seigneur ».

Devant Marie, porteuse de Dieu, elle se sent pénétrée de cette présence divine que sa cousine rayonne. Marie, consciente des merveilles que Dieu a accomplies en Elle, loue le Seigneur. C'est ainsi que notre Mère exerce son rôle d'exemple sur chacun des chrétiens, qui, à leur tour, se sentent entrer en relation avec Dieu et avec la vie surnaturelle. Se pénétrer de ce sentiment: voilà en quoi consiste aussi la prière de louange du chrétien.

 

CONCLUSION.

 

Le Christ a été constitué devant les hommes Chef de la Nouvelle Alliance, et cela, non seulement, à partir des théophanies du Jourdain et du Thabor, mais dès sa venue au monde. Qui a été le témoin, et de plus, le réceptacle des merveilleuses prouesses de l'Incarnation? -Marie.

Oui, elle n'en est pas le simple témoin, car les « grandes choses » se sont accomplies en elle. Le sein de Marie est, comme celui de la Fille de Sion, le lieu où commencent les grands événements de l'Alliance. C'est là que s'accomplissent les merveilles que comporte la Promesse. C'est pour cela que Marie n'est pas un simple instrument, à la façon des autres héroïnes de la Bible. Entièrement responsable de son rôle, elle demande: «Comment cela se fera-t-il? » Et à la réponse de l'Ange lui disant qu'Elle peut compter sur la Puissance de Dieu, Marie prend une attitude assez insolite chez une femme d'alors: elle dit oui, mais un oui motivé, conscient. Voilà comment s'est faite la Nouvelle Alliance entre Dieu et les hommes.

La prière de louange de Marie prolonge les motifs bibliques: elle proclame l'accomplissement des promesses, la gratuité et la miséricorde de l'intervention divine dans l'histoire du peuple élu. C'est une louange communautaire. C'est aussi une prière personnelle, envers Dieu qui agit en elle. Cette espèce de liturgie intérieure vers Dieu n'était pas très explicite chez les Hébreux, pas plus que leur vie spirituelle. Par contre, dès que l'Eglise réfléchit sur ce que doit être le style de vie des enfants de Dieu, elle se sent identifiée avec Marie.

La prière de louange du chrétien sera donc axée sur ces deux pôles: communauté et personne. Prière dans l'Eglise, où le chrétien réalise son rattachement sacramentel et social envers Dieu. Prière personnelle aussi, car c'est en chaque personne que Dieu accomplit son alliance et qu'il réalise les merveilles de la vie nouvelle dans laquelle le chrétien, s'est engagé, ce qui exige de sa part une attitude personnelle face à chaque événement.

 

31 – A prece de louvor na visitação de Maria

Pode a nossa época admitir um louvor que é oração perfeita? Eis pergunta a que deveríamos responder nós, os habituados ao louvor psicológico e utilitário que aumenta a nossa

influência e dá resultados tangíveis.

Com efeito, a única moeda corrente para pagar benefícios tem por base, normalmente, o elogio interesseiro. E só ligar o rádio ou o televisor: a vaga de reclames que nos felicitam de antemão e nos prometem a felicidade se comprarmos êste ou aquêle produto ocupa quase todo o tempo da emissão.

Certos extravagantes, sedentos de êxito e exibição, elogiam-se a si próprios. Outros fazem tudo para serem elogiados. O excesso é tal que a originalidade consiste hoje em guardar modesto silêncio. Logo, se por acaso alguém faz do louvor uma prece, é porque vai contra a corrente atual. Segue a via do desinterêsse; reconhece humildemente a gratuidade dos favores divinos; sente-se inserido no plano de Deus. Por consequência, seu louvor é simples e sem segundas intenções.

Assim é o cântico de Maria quando exalta as promessas de Deus a favor de Abraão e de sua descendência. A expressão de sua alegria ultrapassa tudo que é estrictamente pessoal, pois se amolda no esquema dos hinos bíblicos, conservando contudo a sua originalidade.

 

MOTIVOS BÍBLICOS NO LOUVOR.

Uma das características dos salmos ou profissões de fé de Israel ou dos hinos da Bíblia, é a existência de um motivo central: louvar o poder de Dues e as maravilhas que operou a favor de seu povo. Ao louvar o Senhor, há referência a esta ou aquela ação grandiosa em que houve da parte do Altíssimo intervenção decisiva que orientou o destino e a história do Povo de Deus.

Israel reconhece ter sido testemunha e beneficiário dessas intervenções, que o tornam povo eleito. Medita e conserva vivíssima a memória dequilo que Deus realizou a favor dêle; Deus que está sempre presente na história, por sua ação maravilhosa, e que pode, quando bem entende, fazer com que sejam precedidas por grandes prodígios as suas teofanias. O louvor de Israel se traduz então por alegres aclamações: «Vinde e vêde as obras de Deus! » (Salmo 65: 5). Seria falta grave esquecer estas obras; tão grande como esquecer a presença de Deus. Para designar os feitos divinos, os Hebreus têm dois vocábulos específicos: « Gedolôt » e « Niflãôt » cujo significado é, mais ou menos, « obras maravilhosas ».

Ao evocá-los salientam, por meio de recursos literarios muito subtis, o ambiente dramático adequado a explicar como é maravilhosa a misericordia de Deus.

Que poderia fazer Israel, entre o mar Vermelho e o exército de Faraó com todos seus carros e cavalos, que ameaçam destruir o povo? Toda a angústia se concentra na pergunta: « Não haveria mais sepulturas no Egito? » (Ex 14: 11). Mas por meio de suas maravilhas, Deus transforma o desespero em gratidão, e gratidão inteiramente purificada.

Quanto maior a fraqueza humana, mais evidentes são as maravilhas de Deus. Isto é claro no caso das viúvas e das estéreis a quem Deus tira da angústia. Por intermédio de uma viúva, Judite, Deus salva as cidades da montanha precisamente quando não há mais possibilidade humana. Sara gera um povo mais numeroso que as estrelas do céu. Apesar de estéril, Rebeca é mãe de dois filhos de quem foi escrito: « Duas nações estão no teu ventre » (Gen 25: 23)1 Citemos ainda duas estéreis que deram à luz homens célebres: Raquel, mãe de José, e a mãe de Sansão.

A esterilidade bíblica, símbolo do estado de pobreza do povo de Deus, realça a gratuidade, o poder e a iniciativa absolutamente livre de Deus na história sagrada. Conseqüência da iniciativa gratuita de Deus, surge no seu povo o louvor manifestado em cânticos (às vezes por voz de mulheres), e o elogio das maravilhas divinas. O povo inteiro se identifica com as mulheres: a fraqueza delas é a fraqueza da nação. Desta maneira, o louvor adquire significado e alcance coletivos. Poderíamos citar os cânticos de Myriam (Ex 15 : 20), de Judite (16: 1-18), de Débora (Juízes 5: 1-31), de Ana, mãe de Samuel (I Reis 2: 1-13).

 

O CÂNTICO DE MARIA.

 

Na Visitação (Lc 1: 39-57) temos, pois, a prece de louvor conforme as do Antigo Testamento. Contudo, o Cântico de Maria « muito superior aos outros cânticos da Biblia. Digamos já que o Magnificat segue de muito perto o esquema das preces de louvor.

A introdução, com as palavras de Santa Izabel: « Bendita és tu entre as mulheres » (I,c 1 : 42-46) relembra o prelúdio do cântico de Judite: « Tu és bendita do teu Senhor em todas as tendas de Jacó, porque entre todos os povos que ouvirem o teu nome, o Deus de Israel será glorificado em ti» (Judite 13:31).

A seguir, como em outros cânticos bíblicos, são realçados os temas clássicos: pobreza e fraqueza do homem, gratuidade e potência da ação de Deus. Finalmente, o cântico termina em oração coletiva exprimindo a gratidão pelas promessas feitas a nossos pais. Alguns destes motivos também se encontram no cântico de Ana, mãe de Samuel:

« O meu coração exultou no Senhor …

Não há quem seja santo como o Senhor

Levanta o pobre do pò… para que se sente com os príncipes

… Os que antes estavam cheios de bens

assalariaram-se para terem pão;

e os famintos foram saciados » (I Reis 2: 1…8).

 

PARTICULARIDADE DO CÂNTICO DE MARIA.

 

Onde está, pois, o caráter particular do cântico de Maria? Está na frase que tem importancia especial, porque possibilita ao cristão apreender o sentido da prece de louvor de Maria: « Porque fêz em mim grandes coisas Aquele que é poderoso » (Lc 1:49). Há aqui duas palavras que ja conhecemos bem: o « poder de Deus » e suas « maravilhas »; ambas são motivos de louvor ja evocados; acrescentemos que são duas palavras saídas do meio do Povo, para falar como a Biblia. Mas, o que é novo é que, desta vez, as maravilhas de Deus assumem carater muito particular, insólito mesmo, para a mentalidade hebraica. Maria esclama: « O Todo Poderoso fêz EM MIM" Nenhum personagem bíblico ousou dizer que Deus tinha feito NELE as suas maravilhas. Pois as maravilhas de Deus são acontecimentos da Aliança e nunca um Judeu teria pensado que eram realizadas nêle próprio. Para que isto acontecesse era preciso que alguém pudesse considerar-se como síntese de todo o Povo, na véspera de Nova Aliança. Isto exigia, pois, espírito inteiramente novo, espírito de adopção, que exclama: « Sim, Pai! » (Abba, Pater).

E o que acontece em Maria.

Os « Geodolôt » (grandes benefícios) e os « Niflãôt » (coisas admiráveis, difíceis) empregados como nomes coletivos ou no plural, têm sentido «forte » atribuido sempre ao povo de Deus inteiro Isto, por causa da relação com a Aliança, assim como ao tipo especial que a espiritualidade hebraica constitui. Alguns exemplos:

"E, agora, o Israel, que é que o Senhor teu Deus pede de ti… ? 'Ele… fêz por ti grandes e terríveis coisas (ou «Geodolôt») (Dt 10:12 e 21); cf. também Salmo 106: 21; Salmo 125: 2; II Reis 7: 23).

sué 3;5). Santificai-vos, porque amanhã o Senhor fará entre vós maravilhas » (Niflãôt) (Jo-

As maravilhas de Deus, aos olhos de um Hebreu, não concernem tanto a pessoa, mas o Povo. «Eu farei à vista de todos a aliança: farei prodígios (Niflãôt) » (Ex 34:10).

Em Maria da-se coisa singular: a transposição do coletivo ao individual. E isto acarreta duas realidades mportantes:

1- consciencia de uma Nova Aliança no início da qual Maria assume o papel de Israel-

2 – consciência de ter chegado a relação especial e pessoal com Deus. Pessoal, porque Deus passa do seio do povo ao seio de Maria.

Especial, porque a maternidade supõe relação com Deus muito diferente da relação da graça. No entanto, o cristão deve sentir, de maneira un pouco semelhante, a vida sobrenatural e a presença de Deus que habita nêle. A prece do cristão tem sua origem no espirito filial, assim como teve, para Maria, na maternidade

 

MARIA COMO REPRESENTANTE DO POVO CRISTÃO.

 

Parecerá talvez um pouco forçada a idéia de que Maria se substituiu ao Povo de Israel Porém, há em Lucas outros textos em que são aplicadas a Maria palavras ou frases até então referidas à « Filha de Sião » — nome coletivo do Povo de Deus. Eis algumas:

«Deus te salve — (ou «Alegra-te ») — Lucas 1: 28; cf. Habacuc 3:18.

«Deus, meu Salvador» — Lucas 1: 47; cf. Habacuc 3: 18, Deut 26: 7; I. Reis 2: 1.

«Humildade» — Lucas 1: 48; cf. Deut 26: 7; I. Reis 1. 11.

« Serva » -— Lucas 1: 48; cf. IV Esdras 9:45 (não canónico).

Portanto, podemos dizer que Maria pronunciando o seu FIAT não só resume em si própria o Povo de Israel, como também encerra em germe o povo que vai nascer da Nova Aliança, isto é, o povo cristão.

 

MARIA NA ORIGEM DA NOVA ALIANÇA.

 

E muito sugestivo também o paralelismo explícito entre Lucas 1 e 2 e o desenvolvimento da primeira Aliança:

« Achar graça diante de Deus » – Lc 1:30. — Cf. Génesis 18- 3 – Abraão e seus visitadores celestes.

« Não temas » – Lc 1: 30 —- Cf. Génesis 15:1 — Deus e Abraão.

« Bendita és tu entre as mulheres » – Lc 1: 37 — Cf. Génesis 18: 14 — Deus a Abraão, falando de Sara.

« Nascimento milagroso do Menino », cumprindo a Promessa – Lc 1:35-45 — Cf. Gên. 17: 19-22

« Estabelecerei aliança com o menino que será Isaac ».

Tantas coincidências literárias induzem-nos a considerar que a Igreja Primitiva se vê em Maria como num espelho, no momento em que se realiza a Nova Aliança. No instante em que ela começa a receber as promessas messiânicas, sente que é um pouco aquilo que Maria foi primeiramente.

 

MARIA, PORTADORA DE DEUS, MODELO DO CRISTÃO.

 

Maria não é só o instrumento que faz nascer Deus; é também aquele que inaugura uma nova relação com Ele. Êis o motivo porque Izabel não somente lhe dá o titulo de mãe mas também o de portadora de Deus. Lucas, falando de Izabel, emprega o verbo: anaphoneo (exclamar-se) — verbo que os Setenta empregam somente na presença de Deus ou da Arca da Aliança. A mesma coisa com a palavra « Eskirtesan » (estremecer) quando a criança estremece de alegria no seio materno. Esta palavra emprega-se para as manifestações de alegria em presença da Arca de Deus, semelhantes às de Davi dansando diante da Arca da Aliança.

Nestas duas palavras (exclamar-se, estremecer) transparece uma série de alusões à Arca da Aliança que, aliás, não são únicas no capítulo. Citemos, por exemplo, a semelhança entre a saudação de Izabel: « E donde a mim esta dita, que a mãe do meu Senhor venha ter comigo» ? 'Lc 1: 43). e a exclamação de Davi: «Como entrará a arca do Senhor em minha casa? » (II Reis 6:9).

Assim, o título de Mãe do Senhor vem inserir-se no contexto de recordações que suscita a idéia de arca: aliança, poder de Deus, sentimento de sua presença, santidade do momento. Esta superposição de motivos e de recordações, graças a palavras-chave, constitui o elegante processo que os Hebreus designam por « midrash ».

A Bíblia é, entre outras coisas, o livro cujo conteúdo positivo é profundo, e isto o torna capaz de suscitar experiências de fé, através de caminhos a que não chegaria a simples narração histórica.

Izabel, recordando a arca, diz a Maria que é o « lugar da presença de Senhor ».

 

CONCLUSÃO.

 

Cristo foi constituído diante dos homens Chefe da Nova Aliança, e isto, não só a partir das teofanias do Jordão e do Tabor, mas desde a sua vinda ao mundo. Quem foi testemunha, e quem é, muito mais ainda, receptáculo das maravilhosas proezas da Encarnação ? – Maria.

Com efeito, ela não é simples testemunha, visto que « as grandes coisas » se cumpriram nela. O seio de Maria é, como o da Filha de Sião, o lugar onde começam os grandes acontecimentos da Aliança. E o lugar onde se realizam as maravilhas contidas na Promessa. E por isto que Maria não é simples instrumento, como as outras heroínas da Bíblia. Inteiramente responsável por seu papel, pergunta: « Como se fará isso? » — E à resposta do Anjo afirmando-lhe que pode contar com o Poder de Deus, Maria toma atitude insólita numa mulher de então: responde sim, mas um sim motivado, consciente. E assim se realizou a Nova Aliança entre Deus e os homens.

A prece de louvor de Maria prolonga os motivos bíblicos: proclama o cumprimento das promessas, a gratuidade e a misericórdia da intervenção divina na história do povo eleito. É um louvor comunitário.

E também oração pessoal, para com Deus que realizou nela. Esta espécie de liturgia interior para com Deus não era muito explícita entre os Hebreus, assim como o não era a vida espiritual deles. Em contrapartida, desde que a Igreja reflete sôbre o que deve ser o género de vida dos filhos de Deus, sente-se identificada com Maria.

A prece de louvor do cristão terá por fulcro dois pólos: pessoa e comunidade. Oração na Igreja, onde o cristão realiza a ligação sacramental e social para com Deus. Oração pessoal também, pois é em cada pessoa que Deus cumpre a sua aliança e que realiza as maravilhas da vida nova em que o cristão se comprometeu, o que exige da parte deste atitude pessoal perante cada um dos acontecimentos.

 

 

 

31 – Prayer of praise in the visitation of Mary

Can our epoch understand praise that becomes pure prayer? That is a question we ought to answer — we who are accustomed to psychological and utilitarian praise, which increases our influence and gives tangible results.

Endless radio and T.V. advertisements first subtly praise our discerning taste and then promise us the great satisfaction to be obtained by purchasing such and such an article

Shallow people are fond of self-glorification; other people strive after praise. So common is noisy salesmanship and self-praise that today a modest silence would be a rare thing.

If someone should make a prayer of praise he would be doing something unusual today. He has followed the path of disinterestedness; he has humbly recognised the gratuitousness of divine gifts; he has felt that he has become part of God's plan. Consequently his praise is simple and without ulterior motive.

Such was Mary's canticle when she exalted the promises made in favour of Abraham and his descendants. The expression of her joy overflowed what could be strictly personal because she modelled herself on the schema of biblical hymns, whilst preserving her own personality.

 

BIBLICAL MOTIVES IN PRAISE.

 

A characteristic feature of the psalms and beliefs of Israel or the hymns of the Bible is the presence of a central motive: praise is offered to the omnipotent God for the wonderful favours He has done for His people. When the Lord is praised allusion is made to some particular decisive intervention of the Most High, which has influenced the destiny and the history of the People of God.

Israel recognises itself as the witness and the beneficiary of marvellous interventions which make of her a chosen people. Israel meditates on and keeps a very positive memory of what God has done for her — a God who is ever present in history by His wonderful action, and who can, when He so wishes, make His Theophanies be preceded by great prodigies: " Come near and see what God does! " (Ps. 65, 5).

It would be a very great fault to forget these deeds — as great as forgetting the presence of God. To express the works of God the Hebrews have two special words — "Geodolot" and "Niflaot" meaning, approximately, "wonderful works".

When these two words were used the Jews, with recourse to a very subtle literary connotation, created a dramatic atmosphere suitable for expressing how marvellous is the mercy of God.

What could Israel have done between the Red Sea and the army of Pharaoh with all his chariots and horses which threatened to destroy her? All anxiety was concentrated on this question, «Were there no graves for us in Egypt?» (Ex. 14, 11).

By His marvels He turned despair into gratitude, a gratitude entirely purified. The greater is human weakness, the more visible are the wonders of God. This is evident in the case of the widows and the sterile wives whom God relieved of their distress.

It was through the intermediary of Judith that God brought salvation to the hill towns, precisely at the moment when no solution appeared possible. It was from the sterile Sara that came a people as numerous as the stars. In spite of her sterility Rebecca became the mother of two sons of whom it is written, «There are two nations in thy womb". (Gen. 25, 23). We must mention two other sterile women who gave birth to celebrated men, namely Rachel, mother of Joseph, and the mother of Samson.

This biblical sterility, a symbol of the poverty of the People of God, accentuates the gratuitousness, the omnipotence and the sovereignty free initiative of God in sacred history. As a result of these freely given favours, there arose from the hearts of the people the praise expressed in the canticles honouring the divine marvels.

The whole people identified itself with the women; their weakness was indeed that of the race, so that the praise assumed a collective sense and had a far-reaching influence. We quote here the songs of Myriam (Ex. 15, 20), Judith (Jd. 16, 1-13), Debora (Jg. 5,1-31), Anna, the mother of Samuel, (I Sam. 2,1-12).

 

THE CANTICLE OF MARY.

 

In the Visitation (Luke 1, 39-57) we have a prayer of praise similar to those of the Old Testament. However, the canticle of Mary is much superior to the others in the Bible.

First of all, let us say that the Magnificat follows very closely the schema of the prayers of praise. The introduction with the words of Elizabeth, «Blessed art thou among women…" (Luke 1, 42-46) recalls the prelude to the canticle of Judith, "Blessed art thou among all the tent-dwellers of Juda, throughout all the tribes who are moved on hearing of thy name". (Jud. 14,7). Then there is stressed, as in other biblical canticles, the classic themes — poverty, weakness of man, gratuitousness and omnipotence of God. Finally, the canticle becomes a collective prayer which expresses gratitude for the promises made to, "our father". We can find some of the motifs expressed in the canticles of Anna, the mother of Samuel (I Sam. 2, 1-11):

"My heart thrills with joy in the Lord…

Who so holy as the Lord…

He raises up poor man out of the dust…

To sit among the princes…

The rich must work as hirelings for bread,

But the hungry… ".

 

CIRCUMSTANCE OF THE CANTICLE OF MARY.

 

Wherein lies the particular feature of Mary's canticle? That is a question which is of very special importance for its answer allows a Christian to grasp the meaning of Mary's prayer of praise. Here it is:

"He that is mighty has done great things to me…" (Luke I, 49). In that sentence there are two words which we know well: the "potentia dei" and His "magnalia"; both are reasons for praise. They are two words which rose in the heart of the people to speak as we find in the Bible. But what is new this time is that the marvels of God take on a very special character, even unusual, for the Jewish mentality.

Mary exclaimed, "The almighty has done great things to me." No other Biblical person has dared to say that God had worked in him His marvels, because the marvels of God were events of the Alliance, and no Jew could ever have thought that they were realised in him. For that to happen it would be necessary for a person to consider himself as the representative of all the Jews, on the eve of the New Alliance. That required, then, a completely new spirit, the spirit of adoption which cried, "Abba, Father!" That is what took place in Mary.

The "Geodolot" (great favours) and the "Niflaot" (difficult, astonishing) employed as collective nouns or in the plural, take on a more comprehensive meaning that is attributed to the whole people of God, and that because of their connection with the Alliance and that particular feature which constitutes Jewish spiritually. Some examples: "What return, Israel, does the Lord God ask of thee…?" "He has done these great things for thee." (or "Geodolot") Deut. 10; 12 and 21; cf. also Psalms 106, 21; II Sam. 7, 23: Jos. 3, 5; Jl. 2, 20; Ps 126, 2.

«Purify yourselves for tomorrow, because tomorrow the Lord will work these marvels (Niflaot) in the midst of you".

The marvels of God, in the eyes of a Hebrew, do not concern his person so much, as they do the People. "Here is my covenant to which I am pledged. In the presence of you all I will do marvels" (Niflaot).

In Mary there is a transposition from the collective to the individual. That implies two important realities; 1st, one is conscious of a New Alliance at the beginning of which Mary assumes the role of Israel. 2nd, a special and personal relationship is established with God; personal, because God passes from the bosom of His people to the bosom of Mary; special, because the maternity infers a relationship with God, quite different from that of grace. However, the Christian must feel in a somewhat similar way the supernatural life and the presence of God dwelling in him. The prayer of the Christian, then, takes its source in the spirit of sonship, as he has taken it, in the case of Mary, from her maternity.

 

MARY AS REPRESENTATIVE OF THE CHRISTIAN PEOPLE.

 

One may, perhaps, find it a little far-fetched that Mary has served as a representative of the People of Israel. There are other texts of St Luke where one applies to Mary words which till then were spoken of the "Daughters of Sion" — a collective noun for the People of God. Here are some of them:

Rejoice! Luke 1, 28; cf. Dt. 26, 7; Hab. 3, 18; I Sam. 21.

Humility: Luke 1, 48; cf. Dt. 26, 7; I Sam. 1,11.

Servant: Luke 1, 48; cf. IV Esd. 9, 45. (This last not canonical).

Let us say that Mary announcing her FIAT not only represented in herself the People of God, but also the people who were later to see the birth of the New Alliance — that is to say the Christian people.

 

MARY AT THE BEGINNING OF THE NEW ALLIANCE.

 

Very suggestive, also is the explicit parallelism between St Luke (1 and 2) and the development of the New Alliance:

Finding grace with God: Luke, 1, 30; cf. Gn. 18, 3. (Abraham and his angel visitors).

Fear not: Luke 1, 30; cf. Gn. 15, 2 (God to Abraham).

Blessed among women: Luke 1, 42; cf. 12, 3. ("And in thee all races of the world shall find a blessing", said God to Abraham).

Nothing shall be impossible with God: Luke, 1, 37; cf. Gn. 18, 14. (God to Abraham, speaking of Sara).

Miraculous birth of a child, so fulfilling the promise: Luke 1, 35, 45; cf. Gn. 17, 19-22. (I will make good my promise with the child that will be Isaac).

So many literary coincidences lead us to consider that the Primitive Church saw itself in Mary as in a mirror at the time when the New Alliance was accomplished. When the People of Israel began to receive the messianic promises, it felt as Mary must have, both wondering "How shall this be done?”

 

MARY, THE BEARER OF GOD, MODEL OF THE CHRISTIAN.

 

Mary was not only the instrument whereby Christ was born; she is also the one who inaugurated a new relationship with Him. That is the reason why Elizabeth called her not only mother but also bearer of God. Luke speaking to us of Elizabeth uses the verb "anaphoneo" (exclaim). It is a word that the Septuagint uses only in the presence of God or before the Ark of the Covenant. Similarly with the word "eskirtesan" (to thrill), as when the child leapt for joy in her womb. This word was used for manifesting joy in the presence of God's Ark, for joy such as David showed when dancing before the Ark of the Covenant.

In these words (exclaim, thrill) one must sense allusions to the Ark of the Covenant. Moreover, they are not the only ones in the chapter. There could be quoted, for example, the resemblance between the salutation of Elizabeth. "Whence is this to me that the mother of my Lord should come to me?" (Luke 1, 43), and the exclamation of David, "How shall I give shelter to the Lord's Ark?" (2 Sam. 69).

So the title, Mother of God, came to be inserted in the context of memories associated with the Ark — alliance, power of God, sense of His presence, sacred nature of the moment. This super impression of motives and memories, thanks to the key words, is the elegant procedure that the Hebrews call "midrash".

The Bible is, among other things, a book deep with poetic content; and that fact makes it capable of arousing experiences of faith by means that a simple historic narration would not offer. Because Elizabeth remembered the Ark she said to Mary that she is the "place where the Lord dwells".

Before Mary, the bearer of Christ, Elizabeth felt penetrated by the divine presence which her cousin radiated. Mary aware of the wonderful things that God accomplished in her, praised the Lord. It. is there that our Mother exercises her role of example on all Christians who in their turn feel that they have entered into relationship with God and with the supernatural life. Being penetrated with this feeling is what the Christian's prayer of praise consists in.

 

CONCLUSION.

 

Christ was constituted Head of the New Alliance, and that, not only after the theophanies of the Jordan and Tabor, but from His coming into the world. Who was the witness and what is more, the receptacle of the marvellous favours of the Incarnation? Mary was.

Mary is not simply the witness of these marvels for the "great things" were accomplished in her. The womb of Mary, like that of the Daughter of Sion, was the place where the great events of the Alliance began. It was there that were fulfilled the marvellous promises. That is why Mary is not simply an instrument, as is the case with other heroines of the Bible. Entirely responsible for her role, she asked, "How shall this be done?" To the reply of the angel telling her that she could count on the Power of God, Mary took an attitude rather unusual for a woman of that time. She agreed, but with a reasoned agreement, of whose gravity she was aware. That is how she became the New Alliance between God and mankind.

Mary's prayer of praise prolongs the biblical themes. She proclaims the accomplishment of the promises, the gratuitousness and the mercy of the divine intervention in the history of the chosen people. It is a community prayer of praise. It is also a personal prayer to God who acts in her. This type of interior liturgy to God was not very explicit with the Hebrews, not more than was their spiritual life. On the other hand, when the Church reflected on what ought to be the kind of life of the children of God, she felt herself identified with Mary.

The Christian's prayer of praise will be, then, oriented from two poles, that is, community and person, prayer in the Church where the Christian realises his sacramental and social union with God, personal prayer also, for it is in every person that God accomplishes His alliance, and that He realises the marvels of the new life in which the Christian has become engaged. That requires from the Christian a personal attitude with respect to each event.

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