Ecole de Sourds-Muets – Espagne

08/Jun/2010

La Province de León (Espagne) prend en charge une Ecole de Sourds-Muets. Des Frères se spécialiseront peu à peu dans cet enseignement. Un projet d'ateliers de formation professionnelle est en cours.

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La Provincia Marista de León (España), se ha hecho cargo este año del Colegio de Sordomudos « Fray Pedro Ponce de León », que patrocina la Diputación Provincial de León.

Es la primera experiencia que esta Provincia tiene con niños y jóvenes sordomudos. Yo diría que felizmente, hemos logrado oír estas « voces mudas » que a su modo nos llamaban y nos exigían que nos entregáramos a ellos. Sin duda, más que otros, necesitan de nosotros, de nuestra entrega y dedicación apostólica.

El primero de octubre, 80 niños sordomudos, entre curiosos y recelosos, entraron en contacto con unos Hermanos que, llena el alma de ilusión y de amor, se encargaron de la dirección del centro y del internado.

El edificio, inaugurado el curso pasado, dispone de medios adecuados para la educación de estos niños. Consta de dos partes simétricas; una para niñas, atendidas por las Hijas de la Caridad, y otra, para niños, atendidos por los Hermanos. En la labor escolar, un grupo de profesores seglares imparten la Enseñanza Primaria Especializada y les enseñan nuestro lenguaje oral. De momento, algunos Hermanos de la Comunidad se preparan y especializan en la enseñanza para sordomudos.

 

 

 

Laboratorio de audiometría.

 

Está en estudio un proyecto para la construcción de los talleres de Formación Profesional. Pensamos que éste será el mejor medio para integrar estos muchachos en una sociedad que no los acepta plenamente. Es por ello, por lo que estamos dedicando especial atención a la Formación Profesional.

No es el gran problema desconocer el lenguaje mímico de los sordomudos, sino ignorar el único lenguaje capaz de ser entendido por todos: el amor. El lenguaje del amor no encuentra barreras; es universal y está por encima de una expresión oral o mímica.

No siempre debemos esperar estar capacitados para emprender una obra. Con esta lógica, quizás hoy, los Maristas estuviésemos viviendo aún en La Valla. El Padre Fundador (temerario a lo divino) construyó sin tener los suficientes recursos materiales, pero con el alma rebosando amor, ilusión y confianza divina, y hoy vemos los resultados. Deseamos que obras como ésta se multipliquen. La sociedad nos lo agradecerá y Dios nos bendecirá.

Astorga, 6 de octubre de 1971

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