11 de octubre de 2021 CASA GENERAL

11 de octubre: Día Internacional de la Niña

En muchos lugares del mundo, las niñas todavía sufren estereotipos de género. En las zonas rurales del África subsahariana, por ejemplo, ellas se levantan temprano, limpian la casa, cocinan, trabajan con sus padres en la granja o se quedan en casa cuidando a sus hermanos menores en lugar de ir a la escuela. Sus padres piensan que los deberes que se les asignan son suficientes para que ellas aprendan a mantener una familia y sean capaces de vivir. Algunas de ellas, que se matriculan en la escuela primaria, abandonan sus estudios para casarse y convertirse en madres. Esto las priva de su infancia y destruye sus posibilidades de obtener una educación superior.

La situación de las niñas llamó la atención del mundo en 1995, durante la Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing. Como resultado, el 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 11 de octubre como el Día Internacional de las Niñas para reconocer sus derechos y los retos que enfrentan en todo el mundo. Desde el 2012, el 11 de octubre es reconocido en todo el mundo como un día para denunciar la discriminación de género contra las niñas y promover su empoderamiento.

Maristas de Champagnat

Como defensores de los derechos de los niños, los Maristas nos unimos a otras congregaciones religiosas y organizaciones de la sociedad civil para promover los derechos de las niñas, dado que creemos que deben tener acceso a todos los derechos. La caridad de Champagnat para con los niños pobres es nuestra inspiración. Champagnat siempre insistió en que «la igualdad debe ser el sello distintivo de las escuelas de los Hermanos» y debe caracterizar todos los aspectos de la educación de los niños. Siguiendo los pasos de Champagnat, estamos invitados a ver en los niños aquello que la fe nos revela y considerar solo su conducta, a amarlos y tratar a todos como nuestros hijos e hijas.

Las niñas no están a salvo de los problemas del mundo. Ellas también se han visto afectadas por conflictos prolongados, crisis humanitarias y movimientos de población, pero su mayor desafío en los países en vía de desarrollo es la desigualdad de oportunidades para disfrutar de su derecho a la educación.

Preocupado por su situación y esperando que la Conferencia de Beijing llame la atención sobre el tema, el Papa Juan Pablo II, en su carta del 26 de mayo de 1995 dirigida a la Sra. Gertrude Mongella, secretaria general de la Cuarta Conferencia Mundial de las Naciones Unidas sobre la Mujer, dijo que la Iglesia siempre ha demostrado, con hechos y palabras, la importancia de educar a las niñas y brindarles atención médica, especialmente donde no tienen estos derechos garantizados.

De manera especial, el Papa Juan Pablo II enfatizó que dado que los niños continúan enfrentando crisis que amenazan su desarrollo y, a largo plazo, sus propias vidas, es necesario que se restablezca y reafirme la seguridad que brindan los padres, responsables en el contexto de la familia, porque los niños, especialmente las niñas, urgen un ambiente positivo, una vida familiar sólida que garantice su desarrollo hasta la madurez humana. Considerando que hoy en día no existe una forma «estándar» de familia, el Papa Juan Pablo II le pidió a la Sra. Gertrude Mongella que animara a la Conferencia de Mujeres, instituciones y organizaciones de todo el mundo a tener en cuenta de manera especial a las niñas.

H. Francis Lukong – Secretariado de Solidaridad
11/10/2021

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